Biografía:
Marco Vargas. Bailaor y coreógrafo El bailarín y coreógrafo Marco Vargas cuenta con una extensa formación en danza española, flamenco y danza contemporánea, de la mano de grandes maestros de cada especialidad. Ha participado en diferentes montajes de gran formato. Comienza su carrera artística participando en grandes compañías de baile flamenco y con categoría de solista con La Cuadra de Sevilla, Compañía Mario Maya, Compañía Manuela Carrasco, Compañía 2D1 y Compañía Andaluza de Danza, entre otras, con las que ha girado por escenarios de todo el mundo. Ha participado en giras por diferentes ciudades del mundo con distintas compañías. Asimismo, ha participado como bailaor en películas como ‘Flamenco’ de Carlos Saura. De los muchos montajes en los que ha participado destacan ‘Carmen’, ‘Bodas de Sangre’, ‘De lo Flamenco’, ‘Réquiem’, ‘Tres movimientos flamencos’, ‘Infusiones’, ‘Corazón’ y ‘Carmina Burana’. Junto a la bailarina Chloé Brûlé-Dauphin crea en 2005 el espectáculo de calle ‘Las 24. Cuando uno quiere y el otro no’, premiado en el Festival de Teatro de Palma del Río y presentado en festivales como el Mes de Danza de Sevilla o el Festival Flamenco de Mont de Marsan. La obra también cuenta con una versión para teatro que, con la colaboración al cante de Juan José Amador, se ha presentado en foros como el Festival de Teatro de Mérida.
Biografía:
Laura Navarro Álvarez, Laura Santelmo (Sevilla, 1897/ Madrid, 1977). Bailaora y bailarina Debía su sobrenombre de Laura Santelmo al pintor Sorolla. Discípula del Maestro Otero, había debutado a los trece años en el madrileño Teatro Romea. Estudió ballet en el Teatro Real, y a partir de ahí ya recorrió muchos de los primeros teatros de España. En 1924 se presentó en el Teatro Olympia de París, y hasta 1940 en que regresó definitivamente a España casi toda su trayectoria como bailarina/bailaora la desarrolló en el extranjero; llegó hasta Rusia, China, Japón y América del Sur. De vuelta en Madrid se dedicó a la enseñanza. Puso en la calle Libertad academia que, según Martínez de la Peña era un verdadero museo, con cuadros de Sorolla, muebles de estilo y un piso tan encerado y brillante que "las alumnas salíamos ya preparadas para salvar las dificultades eventuales que presentaban los escenarios de algunos teatros".
Y añade la misma autora: "Lo mejor de la maestra eran los brazos que bien curvados, hacían filigranas bajas antes de estirarlos. Quizá fue lo que más se quedó en la memoria del alumno porque en realidad ella no bailaba, permanecía sentada en una silla, vestida con un elegante traje negro y desde allí se limitaba a dirigir. Otro aspecto que cuidaba mucho eran las castañuelas, sus ejercicios ocupaban gran parte de la clase". Los últimos años de su actividad Laura de Santelmo ofreció enseñanza también en la Cátedra de Bailes Folklóricos Españoles del Real Conservatorio Superior de Música de Madrid. Recibió numerosas condecoraciones. Gómez Carrillo la describió como "la bailaora sagrada, guardiana del fuego secreto que, a través de los milenarios, incendia el alma misteriosa de su raza".
Biografía:
María del Rosario Tejada, Lalo Tejada. Sevilla 1963. Bailaora Nace en el barrio de la Macarena en Sevilla, e inicia su carrera artística en el Estudio de baile de Caracolillo. Interesada por otras disciplinas, estudia danza, solfeo y arte dramático en el Conservatorio de Música de Sevilla. Sus maestros en el arte del baile son, además del citado Caracolillo, Manolo Marín, Matilde Coral, y Paco Fernández, entre otros. Para afianzar su profesionalidad actúa en tablaos, festivales, y pronto entra en la Compañía de Danza Española y Flamenco del Greco, y tiene una primera experiencia con el personaje de Carmen a raíz de una propuesta de Curro Vélez. A partir de este momento trabaja actuando en numerosos lugares de España, y empieza una carrera internacional por Francia, Italia, Suiza, Finlandia, Egipto, Colombia, Japón, Turquía, New York, etc...
Su afán de abrirse a nuevas disciplinas la lleva a interesarse también a la danza contemporánea. En 1985 baila como primera solista durante seis meses en Tokio en el tablao flamenco de Yoko Komatsubara. En 1986, obtiene en Córdoba el Premio Nacional de baile flamenco La Malena, y con Mario Maya interpreta el principal papel femenino de "El Amor Brujo" que se presenta en el Teatre Grec de Barcelona, en la Fenice de Venecia, entre otros lugares. Seleccionada para intervenir en la Quinta Bienal de Arte Flamenco de Sevilla, obtiene el primer premio Giraldillo de Jóvenes. A partir de esta fecha colabora con primeras figuras del flamenco y está presente en importantes eventos. Ingresa en la Compañía de Antonio Gades, bailando en los espectáculos "Carmen" y "Fuenteovejuna", y trabaja también con Antonio Canales y Javier Barón. Su capacidad para la interpretación y una gran fuerza dramática en el baile hacen que Salvador Távora le ofrezca el papel de Carmen, obra estrenada en el 96 y que lleva representándose varias temporadas con gran éxito de público.
Biografía:
Manuela Vargas, Manuela Hermoso Vargas (Sevilla, 1941-2007). Bailaora Manuela Vargas baila desde chiquilla, cuando era una gitanita en cuya casa se pasaban muchas necesidades. "Desde que mi madre me trajo al mundo, lo único que quería era bailar. Allí se nace bailando (...). Bailaba por naturaleza, me presentaba a los concursos, a las veladas, bailaba cómo y cuando quería". A los doce años empezó a trabajar en el tablao El Guajiro, y entonces pudo tomar clases de baile con Enrique el Cojo. Su gran oportunidad le llegó en 1964, cuando ganó el Premio Internacional de Danza del Teatro de las Naciones de París, con el espectáculo Antología Dramática del Flamenco, de José Monleón. Después comenzó con sus propias compañías, en las que podía montar espectáculos a su medida, en los que cuidaba extraordinariamente los aspectos plásticos y se rodeaba de muy buenos profesionales.
En 1984 la Medea del Ballet Nacional le dio otro notable triunfo personal. Para la compañía creó varias coreografías flamencas entre 1980 y 1983, entre ellas, la célebre petenera. También trabajó con directores teatrales como Salvador Távora, Miguel Narros y Francisco Nieva, así como con coreógrafos como José Granero. En 1995 Pedro Almodóvar le dio un papel en la película 'La flor de mi secreto', interpretando a la madre de un bailaor, personaje que escenificó Joaquín Cortés. Un cáncer la apartó de la vida pública hasta su muerte el 12 de octubre de 2007.
Biografía:
Manolo Vargas (México, 1914). Bailaor y bailarín Argentinita vio bailar a un principiante Manolo Vargas en un local neoyorquino y le ofreció un contrato, que él rechazó por no sentirse suficientemente preparado. Algún tiempo después se volvieron a encontrar, ella reiteró la oferta y él aceptó. Empezaron los ensayos pero inútilmente; por mucho que trabajaba Vargas no conseguía ponerse al nivel de la compañía, y al final Encarnación López le aconsejó que se dedicara totalmente al estudio durante un año, al cabo del cual le prometía contratarlo. Fue José Greco quien le echó una mano decisiva en aquel momento; le llevó a su casa, le metió en un pequeño estudio que tenía en ella y durante un mes estuvo ensayando prácticamente las veinticuatro horas del día los ejercicios y pasos que Greco le ponía.
Al mes pudo entrar en la compañía de la Argentinita, con quien permaneció hasta la muerte de ella. "Era una mujer extraordinaria, con una personalidad arrebatadora, su arte era sublime. No tenía más que aparecer en escena, andar, mirar o sonreír, y el público irrumpía en ovaciones. Pilar, su hermana, era mucho mejor bailarina, pero Encarnación poseía ese carisma que tan pocos tienen". Para Pilar, el bailarín estaba "sembrado de personalidad, aunque falto de técnica e incluso no tenía muy buen oído, pero su personalidad era arrebatadora. Muy corto de pies, cortísimo, pero muy bonita figura, mucho genio, mucha gracia y una cabeza ideal". Hizo en cine una versión de El amor brujo, junto a Pastora Imperio.
Biografía:
Magdalena Seda Loreto, La Malena (Jerez de la Frontera (Cádiz), 1877/ Sevilla, 1956). Bailaora Perteneció a una familia gitana de reconocida tradición flamenca. Era sobrina de La Chorrúa, de quien aprendió a colocar los brazos con aquellas insuperables gracia y elegancia. Su hermano Gaspar fue el padre de Manolita la Bonita, bailaora también y madre de Eduardo, el guitarrista. Éste era, pues, sobrino nieto de la Malena, a quien adoraba porque vivió con ella hasta que se casó. Sabemos que la Malena siguió más o menos en paralelo los mismos pasos artísticos que la Macarrona. Es decir, cafés cantantes, teatro, viajes al extranjero, Las calles de Cádiz con La Argentinita... En 1911 viajó a la Rusia de los zares en una compañía del Maestro Realito. En los años 40 formó parte de la compañía de Concha Piquer, y más tarde lideró ella un cuadro flamenco para el Casino de la Exposición de Sevilla al que llamó Malena y sus gitanas. Alcanzó a actuar en los Festivales de España, en los primeros años 50, de lo que hay testimonio gráfico en una fotografía en que el bailarín/bailaor Antonio la abraza emocionado.
En uno de esos festivales, celebrado en Sevilla, bailó por última vez en público la Malena, quien pidió a José Acosta que le cantara el mirabrás. Cuatro guitarristas hicieron la música para el baile profundo de la octogenaria bailaora. Escribió Juan de la Plata: "El escenario era monumental, pero Malena sólo necesitó un reducidísimo espacio, como en sus buenos tiempos, para electrizar al público de emoción jonda y arrancar de éste la más estruendosa ovación". André Villeboeuf, que la vio bailar en el Casino de la Expo, cuenta que bostezaba "hasta desquijararme" mientras bailaban mascando chicle doce chicas de lo más sosas e indiferentes que imaginarse pueda. Pero "salió la Malena, la sesentona, flaca, cascada, encorvada, con un grueso mantón de flores cubriendo sus hombros friolentos. Levantando bruscamente la cabeza, como el esgrimidor al ponerse en guardia, comenzó su número; fue breve. Unos compases de música, unas cuantas figuras de baile ejecutadas en un espacio de medio metro cuadrado. Los ojos negros de la vieja gitana, bruja y princesa, alternativamente, lanzaban miradas imperiosas sobre la concurrencia. Sus brazos se redondeaban, describiendo en el aire unas curvas tan nobles, tan singulares; sus movimientos, aun estando medidos, tenían tal prestigio que el público, electrizado, abría mucho los ojos, sintiendo confusamente, sin comprender del todo, que sucedía algo". Caballero Bonald también sitúa a la Malena entre las más grandes del baile jondo de todos los tiempos: "El baile de la Malena, aprendido del de la Chorrúa, fue como un desatado vértigo de la inspiración, como un eléctrico sobresalto de la carne. Cuentan que, en algunos momentos, la bailaora se sometía a un continuado síncope que daba terror mirar, que encrespaba de patetismo la misma atmósfera donde se producía". Antonio Ruiz contó cómo había reencontrado a la Malena al final de su vida, con un puesto de venta de pipas y altramuces en la Alameda de Hércules sevillana. Se acercó a saludarla aún con la duda de si sería ella. La Malena, al verle, sólo pudo decirle: "Ya ves..." Antonio ni siquiera fue capaz de consolarla. Poco después conoció la noticia de que había muerto en la pobreza y olvidada.