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martes, 11 de abril de 2017

Flamenco Asunción Pérez La Choni Sevilla

Biografía:

Asunción Pérez ‘Choni’ (Sevilla 1973). Coreógrafa y bailaora La bailaora y coreógrafa sevillana Asunción Pérez, de nombre artístico ‘Choni’, empezó a estudiar baile flamenco y clásico español a muy temprana edad, especialidad en la que es profesora titulada por el Conservatorio Superior de Música y Danza de Sevilla. Para completar su formación, recibió clases de maestros como José Granero, Manolete, Milagros Mengíbar, Eva Yerbabuena, Antonio Canales, Javier Barón, Javier Latorre, Israel Galván y José Antonio, entre otros. En sus comienzos profesionales, participó en la película ‘Sevillanas’ de Carlos Saura (1991) y en la película ‘Pantallas de agua’ de Manuel Coronado (1992), realizada para la Expo de Sevilla. Ya en los escenarios, esta bailaora de escuela sevillana actuó en numerosísimas peñas flamencas tanto en Sevilla como en el resto de España. En los teatros se inició como miembro de la Compañía de Mario Maya en el espectáculo ‘De Cádiz a Cuba’ (Bienal de Sevilla 1998) y de la Compañía José Joaquín para el espectáculo ‘Sansueña’, (Bienal de Sevilla 1998). En la Bienal de Flamenco de 2000, participó como ayudante de dirección y bailaora en el espectáculo ‘Colores’ con Rafael de Carmen. En 2002 entró a formar parte de la compañía de Antonio el Pipa para el espectáculo ‘De Cai… el baile’, actuando en el Festival de Jerez y de gira por España y Alemania. Entre 2000 y 2004 actuó en numerosos festivales y teatros de distintos países.
En 2001 una conocida firma de joyería, Carrera & Carrera, la contrató para hacer un tour de promoción por Estados Unidos (Boston, Nueva York, Los Ángeles, Dallas), España y Rusia. En esa época actúa en Turquía, Israel, Francia (Festival Les Voix du Cante Flamenco de Grenoble y Lille), Estados Unidos (Palm Beach, Miami y Nueva York), destacando el Metropolitan Museum de Nueva York compartiendo escenario con el bailaor Rafael Campallo. En octubre de 2004 realizaron juntos una gira por Estados Unidos actuando en el Festival Flamenco de Monterrey (México), Perelman Theatre Center de Philadelphia, Danny Kaye Playhouse de Nueva York y el Festival de Miami en el Gusman Auditorium. De vuelta a su ciudad, fue profesora de técnica de baile flamenco en la escuela de la Fundación Cristina Heeren de Sevilla durante cuatro años. Además, baila en solitario en tablaos como Los Gallos y la Casa de la Memoria de Al-Ándalus. En 2004 entró a formar parte del elenco artístico del Ballet Flamenco Eva Yerbabuena, compañía en la que ha trabajado en las giras nacionales e internacionales de los espectáculos ‘A cuatro voces’ y ‘Huso de la memoria’. Paralelamente, trabaja con la Compañía Varuma Teatro en el espectáculo ‘Malgama, circontemporáneo y compás’, que consigue varios premios, siendo el más destacado el Giraldillo al espectáculo más innovador de la XIV Bienal de Flamenco de Sevilla. En 2007 decide montar su primer espectáculo y crear su propia compañía Choni Compañía Flamenca. Estrena su primer espectáculo propio ‘Tejidos al tiempo’ el 13 de diciembre de 2007 en el ciclo Jueves Flamencos Cajasol. Con él participa, entre otros, en el Festival Días de Flamenco de Tel Aviv (Israel), Teatro Alhambra de Granada dentro de Flamenco Viene del Sur, en el I Encuentro Flamenco en Escena de Arcos de la Frontera, en la Feria de Teatro de Palma del Río, donde fue premiado como mejor espectáculo, y en la XV Bienal de Flamenco de Sevilla, donde fue Giraldillo Revelación de la XV Bienal de Arte Flamenco de Sevilla 2008. Actualmente, compagina su dedicación artística con la docente. Ha impartido cursos de baile en la escuela Dans Compagniet de Estocolmo y en la Fundación Cristina Heeren de Sevilla. Actualmente, enseña la técnica de la bata de cola en el Centro de Arte Flamenco que dirigen en Sevilla Esperanza Fernández y Miguel Vargas. Recientemente, Choni ha bailado como artista invitada de la Compañía de David Morales en el espectáculo ‘El Indiano’ y con la Orquesta Chekara de Tetuán en el proyecto ‘Orquesta Chekara Flamenca’.

domingo, 2 de abril de 2017

Flamenco Marco Vargas Sevilla

Biografía:

Marco Vargas. Bailaor y coreógrafo El bailarín y coreógrafo Marco Vargas cuenta con una extensa formación en danza española, flamenco y danza contemporánea, de la mano de grandes maestros de cada especialidad. Ha participado en diferentes montajes de gran formato. Comienza su carrera artística participando en grandes compañías de baile flamenco y con categoría de solista con La Cuadra de Sevilla, Compañía Mario Maya, Compañía Manuela Carrasco, Compañía 2D1 y Compañía Andaluza de Danza, entre otras, con las que ha girado por escenarios de todo el mundo. Ha participado en giras por diferentes ciudades del mundo con distintas compañías. Asimismo, ha participado como bailaor en películas como ‘Flamenco’ de Carlos Saura. De los muchos montajes en los que ha participado destacan ‘Carmen’, ‘Bodas de Sangre’, ‘De lo Flamenco’, ‘Réquiem’, ‘Tres movimientos flamencos’, ‘Infusiones’, ‘Corazón’ y ‘Carmina Burana’. Junto a la bailarina Chloé Brûlé-Dauphin crea en 2005 el espectáculo de calle ‘Las 24. Cuando uno quiere y el otro no’, premiado en el Festival de Teatro de Palma del Río y presentado en festivales como el Mes de Danza de Sevilla o el Festival Flamenco de Mont de Marsan. La obra también cuenta con una versión para teatro que, con la colaboración al cante de Juan José Amador, se ha presentado en foros como el Festival de Teatro de Mérida. 

Flamenco Laura Santelmo Sevilla

Biografía:

Laura Navarro Álvarez, Laura Santelmo (Sevilla, 1897/ Madrid, 1977). Bailaora y bailarina Debía su sobrenombre de Laura Santelmo al pintor Sorolla. Discípula del Maestro Otero, había debutado a los trece años en el madrileño Teatro Romea. Estudió ballet en el Teatro Real, y a partir de ahí ya recorrió muchos de los primeros teatros de España. En 1924 se presentó en el Teatro Olympia de París, y hasta 1940 en que regresó definitivamente a España casi toda su trayectoria como bailarina/bailaora la desarrolló en el extranjero; llegó hasta Rusia, China, Japón y América del Sur. De vuelta en Madrid se dedicó a la enseñanza. Puso en la calle Libertad academia que, según Martínez de la Peña era un verdadero museo, con cuadros de Sorolla, muebles de estilo y un piso tan encerado y brillante que "las alumnas salíamos ya preparadas para salvar las dificultades eventuales que presentaban los escenarios de algunos teatros".
Y añade la misma autora: "Lo mejor de la maestra eran los brazos que bien curvados, hacían filigranas bajas antes de estirarlos. Quizá fue lo que más se quedó en la memoria del alumno porque en realidad ella no bailaba, permanecía sentada en una silla, vestida con un elegante traje negro y desde allí se limitaba a dirigir. Otro aspecto que cuidaba mucho eran las castañuelas, sus ejercicios ocupaban gran parte de la clase". Los últimos años de su actividad Laura de Santelmo ofreció enseñanza también en la Cátedra de Bailes Folklóricos Españoles del Real Conservatorio Superior de Música de Madrid. Recibió numerosas condecoraciones. Gómez Carrillo la describió como "la bailaora sagrada, guardiana del fuego secreto que, a través de los milenarios, incendia el alma misteriosa de su raza". 

Flamenco Lalo Tejada Sevilla

Biografía:

María del Rosario Tejada, Lalo Tejada. Sevilla 1963. Bailaora Nace en el barrio de la Macarena en Sevilla, e inicia su carrera artística en el Estudio de baile de Caracolillo. Interesada por otras disciplinas, estudia danza, solfeo y arte dramático en el Conservatorio de Música de Sevilla. Sus maestros en el arte del baile son, además del citado Caracolillo, Manolo Marín, Matilde Coral, y Paco Fernández, entre otros. Para afianzar su profesionalidad actúa en tablaos, festivales, y pronto entra en la Compañía de Danza Española y Flamenco del Greco, y tiene una primera experiencia con el personaje de Carmen a raíz de una propuesta de Curro Vélez. A partir de este momento trabaja actuando en numerosos lugares de España, y empieza una carrera internacional por Francia, Italia, Suiza, Finlandia, Egipto, Colombia, Japón, Turquía, New York, etc...
Su afán de abrirse a nuevas disciplinas la lleva a interesarse también a la danza contemporánea. En 1985 baila como primera solista durante seis meses en Tokio en el tablao flamenco de Yoko Komatsubara. En 1986, obtiene en Córdoba el Premio Nacional de baile flamenco La Malena, y con Mario Maya interpreta el principal papel femenino de "El Amor Brujo" que se presenta en el Teatre Grec de Barcelona, en la Fenice de Venecia, entre otros lugares. Seleccionada para intervenir en la Quinta Bienal de Arte Flamenco de Sevilla, obtiene el primer premio Giraldillo de Jóvenes. A partir de esta fecha colabora con primeras figuras del flamenco y está presente en importantes eventos. Ingresa en la Compañía de Antonio Gades, bailando en los espectáculos "Carmen" y "Fuenteovejuna", y trabaja también con Antonio Canales y Javier Barón. Su capacidad para la interpretación y una gran fuerza dramática en el baile hacen que Salvador Távora le ofrezca el papel de Carmen, obra estrenada en el 96 y que lleva representándose varias temporadas con gran éxito de público. 

viernes, 31 de marzo de 2017

Flamenco Manuela Vargas Sevilla

Biografía:

Manuela Vargas, Manuela Hermoso Vargas (Sevilla, 1941-2007). Bailaora Manuela Vargas baila desde chiquilla, cuando era una gitanita en cuya casa se pasaban muchas necesidades. "Desde que mi madre me trajo al mundo, lo único que quería era bailar. Allí se nace bailando (...). Bailaba por naturaleza, me presentaba a los concursos, a las veladas, bailaba cómo y cuando quería". A los doce años empezó a trabajar en el tablao El Guajiro, y entonces pudo tomar clases de baile con Enrique el Cojo. Su gran oportunidad le llegó en 1964, cuando ganó el Premio Internacional de Danza del Teatro de las Naciones de París, con el espectáculo Antología Dramática del Flamenco, de José Monleón. Después comenzó con sus propias compañías, en las que podía montar espectáculos a su medida, en los que cuidaba extraordinariamente los aspectos plásticos y se rodeaba de muy buenos profesionales.
En 1984 la Medea del Ballet Nacional le dio otro notable triunfo personal. Para la compañía creó varias coreografías flamencas entre 1980 y 1983, entre ellas, la célebre petenera. También trabajó con directores teatrales como Salvador Távora, Miguel Narros y Francisco Nieva, así como con coreógrafos como José Granero. En 1995 Pedro Almodóvar le dio un papel en la película 'La flor de mi secreto', interpretando a la madre de un bailaor, personaje que escenificó Joaquín Cortés. Un cáncer la apartó de la vida pública hasta su muerte el 12 de octubre de 2007. 

miércoles, 29 de marzo de 2017

Flamenco Luis Maravilla Sevilla

Biografía:

Luis López Tejera. Sevilla, 1914. Guitarrista. Hijo de El Niño de las Marianas. Comenzó a estudiar la guitarra a la edad de once años. Pepe de Badajoz le dio algunas lecciones también, pero donde realmente se entrenó como guitarrista, mientras todavía llevaba pantalones cortos, estaba en Villa Rosa, frecuentada en ese momento por Ramón Montoya, Perico el del Lunar Viejo, Manolo de Huelva, Luis Yance, los Tres de Badajoz ... En los últimos años de su vida Don Antonio Chacón fue a probar su voz con la guitarra de Luisito y una noche tuvo que tocar para él en público. Debutó como profesional el 5 de octubre de 1926, con pantalones cortos, como se muestra en una foto histórica. Esa fue la noche en que Manuel Vallejo fue galardonado con el II Llave de Oro del Cante en el escenario de un teatro de Madrid. Cuando tenía catorce años, ganó la Copa Montoya por el mejor guitarrista del Teatro Zarzuela y su nombre artístico es gracias al General Primo de Rivera, quien dijo que "ese chico es maravilloso tocando la guitarra". Luis Maravilla trabajó en todos los eventos desarrollados en este arte, desde ferias de pueblo hasta espectáculos de ballet en los mejores teatros del mundo. En este último, su obra más importante fue indiscutiblemente con Pilar López, de 1946 a 1957. Después de eso sólo tuvo breves actuaciones, antes de retirarse para concentrarse en la enseñanza.

miércoles, 22 de marzo de 2017

Flamenco Manuela Ríos Sevilla

Biografía:

La bailaora sevillana Manuela Ríos se formó con maestros como Manolo Marín, José Galván, Farruco y La Toná. Debutó muy joven en el tablao La Trocha, hasta que se presenta en el Teatro Lope de Vega con Los Farruco. Formó parte de las giras de la familia Fernández y actuó en festivales y teatros internacionales. En Japón baila como solista bajo la dirección de Yoko Komatsubara y junto a Joaquín Cortes. En la Bienal de Sevilla 1992 en el espectáculo ‘Triana viva’ fue destacada como joven valor del baile de Triana. En 1993 ingresa en la Compañía Cristina Hoyos. Durante ese año participa en un vídeo clip del tenor Plácido Domingo. Consigue el segundo premio en el Concurso del Festival de La Unión. Ya en la Bienal de Sevilla 2004 participa en la obra ‘Alicia’ de la Compañía Los Ulen, año en el que graba sus bailes para el sello OFS. En 2007 se incorpora al Ballet Flamenco Javier Barón con el espectáculo ‘Meridiana’, con el que está realizando una gira internacional. En el Festival de Jerez 2007 estrena su espectáculo en solitario 'De tablas'.

Flamenco Juana la Macarrona Sevilla

Biografía:

Juana Vargas, Juana la Macarrona (Jerez de la Frontera (Cádiz), 1870/ Sevilla, 1947). Bailaora Figura capital en la etapa de esplendor de los cafés cantantes. Descendiente de Tío Juan y Tío Vicente Macarrón. La tradición flamenca debió estar muy presente en la familia en sucesivas generaciones, porque ya vieja manifestaba Juana que bailaoras habían sido todas las mujeres de la misma. Según Pineda Novo en su biografía de la bailaora su padre Juan de Vargas fue guitarrista -hijo a su vez de un cantaor-, y su madre Ramona de las Heras cantaora. Y Juan de la Plata transmite datos de sus comienzos niña aún: "Aún no tenía Juana los siete años cumplidos, cuando ya sus padres la exhibían por Jerez, bailando prodigiosamente sobre una mesa. Delante de los tabancos y en cualquier lugar, donde hubiese más de tres personas reunidas, solía montarse la función. La madre cantaba, el padre acompañaba con la guitarra y Juana, la pequeña Juana, morenita como la canela, bailaba salerosamente. Luego, a pasar la bandeja". Una noche la vio bailar en una fiesta Fernando Ortega el Mezcle, quien logró que la contrataran para el malagueño Café de las Siete Revueltas, en el que estuvo dos años, "cobrando tóo los días" según ella misma decía. Después se fue a trabajar a Barcelona. Volvió la Macarrona a Sevilla cuando ya era una mocita de dieciséis años, y el primer lugar en que la contratan es nada menos que el Café de Silverio; de allí pasó al Burrero. Tales triunfos le valen un contrato para Madrid, donde actúa con éxito en el Café Romero de la calle de Atocha, del que es empresario un cuñado del torero Mazzantini. Y vuelve al Burrero sevillano, ya célebre en toda España. Y fuera de España, porque en 1889 la llaman para bailar en París, donde la vio un entusiasmado shah de Persia. Juana la Macarrona era ya una institución en los cafés cantantes. Para muchos, estudiosos y artistas, nunca hubo otra como ella. Fernando el de Triana escribió: "Ésta es la que hace muchos años reina en el arte de bailar flamenco, porque la dotó Dios de todo lo necesario para que así sea: cara gitana, figura escultural, flexibilidad en el cuerpo, gracia en sus movimientos y contorsiones, sencillamente inimitables. Cuando con su mantón de Manila y su bata de cola sale bailando y hace después de unos desplantes la parada en firme para entrar en falseta, queda la cola de su bata por detrás en matemática línea recta; y cuando en los diferentes pasos de dicha falseta tiene que dar una vuelta rápida con parada en firme, quedan sus pies suavemente reliados en la cola de su bata, semejando una preciosa escultura colocada sobre delicado pedestal". No menos expresivo se muestra Caballero Bonald ante el arte portentoso de esta mujer: "Juana Vargas, la Macarrona, como ya había hecho su antecesora Josefa Vargas, le injertó al baile una antiquísima fuerza emotiva, llena de feminidad y de gracia, como en las soleares de su creación. Todo lo que había en el interior de su cuerpo se le iba convirtiendo en una cadencia sensual y estática. Su expresividad era su misma sangre trastocada en figuras de ardiente y alado estupor. Y por la cintura, por los brazos, le subía el chorro de la danza, puro y volcánico, desde no se sabe qué hondos sedimentos, qué milenarias civilizaciones". En 1926, ya sexagenaria, rememoraba lo que había sido su vida en aquella etapa, lo que era la vida de las bailaoras del Café Cantante: "...Porque estas piernas mías que han sido de bronce, van siendo ya de alambre. Aquella Macarrona que se llevaba una semana de juerga, bailando, cantando y bebiendo, pasó a la historia. ¡Una ruina, hijo!". Y recordaba aquella baraja de mujeres que había en el Café del Burrero, cuando era en él reina y señora: las Coquineras, la Sorda, la Malena, Lola la Roteña, la Rita... Quería poner una academia de baile flamenco, para que no se acabara "nuestro arte" y para poder vivir ella, "que ya no estoy para aguantar juergas ni el cuerpo soporta vino y se va resistiendo a estar de pie 'por las madrugás'... Esto es para la gente joven. Y ahora no existe el peligro que había en mis tiempos. Hoy, con los vinos caros y los gustos de la gente, que no bebe más que perfumería, 'cotes', 'viskis', 'yemas', 'cuatro', 'permin', 'agua de sé' y 'nieve molía' no hay 'cuidao'. ¡Antes, antes! Aquellas reuniones del vino por cajas y las juergas de tres días sin salir del café, comiendo a pulso y durmiendo sobre la silla, ¡se acabaron! Yo no sé si eran otros hombres aquellos y otras mujeres nosotras. Lo cierto es que hoy, cuando una 'juerga' llega al día, ya está el 'señorito' levantando el campo y armando garata a la hora de la 'dolorosa'. Antiguamente se gastaban cien duros en vino y duraba la juerga tres días. Hoy, con las cosas caras que se comen y se beben, se gasta ese dinero en tres o cuatro horas, y ya está la juerga de luto..." Juana la Macarrona ganó una fortuna porque, en sus tiempos de esplendor, "el mundo se le había quedado chico para su fama de emperadora flamenca; que había sido aplaudida por las zares de Rusia, por reyes, príncipes, duques y gentes de todas las razas y de todos los colores; que había escuchado elogios en todos los idiomas de la tierra y que había rendido con su mirada y su duende gitano a cuantos hombres quedaron prendados de su cuerpo colosal y sublime". Pero como tantas y tantos del flamenco fue cigarra antes que hormiga. Pablillos de Valladolid vio a la Macarrona en el sevillano Café Novedades, donde la bailaora estuvo quince años sentando cátedra del mejor baile gitano: "Álzase de su silla con la majestuosa dignidad de una reina de Saba. Soberbiamente. Magníficamente. Sube los brazos sobre la cabeza como si fuese a bendecir el mundo (...) Grave, litúrgica, entreabre la boca sin brillo, y muestra sus dientes, rojizos como los de un lobo, tintos de sangre (...) Es como un pavo real, blanco, magnífico y soberbio. Sobre su cara de marfil ahumado, la blancura agresiva y sucia de sus ojos, y sobre su pelo negro y mate, se desmaya un clavel que cae rendido de estremecimientos en el redoble final de aquellos pies de maravilla calzados con zapatillas de carmín, como si hubiese un charco de sangre a sus pies. La gente permanece silenciosa y anhelante, con un fervor un poco religioso, mientras los pies de la Macarrona acompasan su baile. Los acordes de la guitarra tienen ahora un valor ínfimo. Porque la Macarrona baila a compás de su taconeo bárbaro. La Macarrona se transfigura. Su cara negra, áspera, de piel sucia, cruzada de sombras fugitivas, entre las que relampaguean los ojos y los dientes, se ilumina en la armonización de la línea del cuerpo. Es tan grande la belleza de la línea del cuerpo, que arrolla la fealdad de la cara". Antonia Mercé la Argentina, después de ver bailar a Juana la Macarrona por alegrías durante el Concurso de Granada de 1922, se arrodilló a sus pies, la descalzó y se llevó sus zapatos. La Macarrona trabajó mientras pudo, mal que bien. En 1926 hizo una gira con aquellos espectáculos de ópera flamenca de Vedrines. En 1935 iba en el espectáculo de la Argentinita Las calles de Cádiz, junto a otras dos viejas glorias del baile flamenco: la Malena y la Fernanda Antúnez. En su vejez la pintó Alfonso Grosso, con un clavel rojo en el pelo, zarcillos largos de corales y manto blanco cubriendo su pecho. En el declive, declaraba en una entrevista periodística: "De cormao en cormao, esperando un arma güena que quiera acordarse de que esiste er Flamenco. Ni en los cafés nos quieren ya, cuando hemos sío siempre las reinas der mundo". Los últimos años de su vida se refugió en la enseñanza para hacer frente a las penurias. 

Flamenco Jesús Aguilera Sevilla

Biografía:

El alcalareño Jesús Aguilera comenzó a bailar en peñas, festivales y tablaos como Los Gallos y El Arenal de Sevilla, y El Cordobés de Barcelona. Entre 1994 y 2001 forma parte de la compañía de Cristina Hoyos. Además, participa como solista de ‘De la luna al viento’ y ‘La Tirana’ de María Pagés, y de ‘Pensando flamenco’ de Adrián Galia’. En 1996 trabaja como solista y coreógrafo en ‘Gao Caló’ del Festival de las Aguas de Estocolmo. En 2002 coreografía una obra para el tablao El Flamenco de Osaka (Japón). Y en 2003 vuelve a colaborar con Hoyos en ‘Tierra adentro’ y ‘Yerma’. Durante las siguientes temporadas, trabaja en Tokio y comparte ‘Almas flamencas’ con Angelita Vargas y Juana Amaya. Durante 2006, además de participar en festivales de Berlín y El Algarve, gira por Polonia, y actúa en la inauguración del Congreso Flamenco en Alcalá de Guadaíra. Al año siguiente, trabaja como ayudante de coreografía de ‘Meridiana’ de Javier Barón, baila en ‘Juncá’ de Mercedes Ruiz y es artista invitado en el Festival de Danza de Querétaro (México). En 2008 participa en la obra ‘Tiempo pasado’ en la Bienal de Sevilla. De cara al Festival de Jerez 2009 estrena su propio montaje ‘Momentos flamencos’.

miércoles, 15 de febrero de 2017

Feria De Sevilla

Fería de Sevilla:

LA GRAN PARADOJA: DE LA SAETA A LA BULERÍA 
Alberto García Reyes 
Al son del cascabeleo de unas reses subyugadas a los mandatos del hombre, nace el cante del labriego. "¡Arre mula!", dice el acemilero mientras entona una canturria monocorde que exige mayor desparpajo en la trilla al animal. Y luego, cuando llega la feria del ganado, el mismo cinchador que antes tarareaba en las gañanías las melodías de su tedio, se deja embaucar por el mosto y el trueque transformando los jalones de las bridas, a compás, en molimientos de nudillos sobre la madera. ¡Ay la feria! La compra-venta de ganado era quizás la excusa perfecta para salir de las fanegas de tierra cercada, donde la fatiga se daba la mano con la hambre y la uva embriagadora no era más que un sueño maldito, humilde quimera de unos hombres ahítos de faena y escasez. Pero abril, el mes que altera -no adultera- las rutinas de Sevilla, era la luz en las negruras de aquellos mozos a los que sus señores premiaban con trabajarle el ganado en el mercado de Ybarra y Bonaplata. Porque tras la intensa jornada de acarreo y trasiego de animales les aguardaba con impaciencia la taberna. Y allí, el cante nacido del folclore o de la necesidad, se hacía género cabal entre chatos de mosto del Condado y manzanilla de Sanlúcar. 
Puede que después, con el tiempo, la Feria de Sevilla haya elegido las sevillanas para componer su banda sonora. Pero la génesis fue otra cosa. En las primeras casetas se cantaba por seguiriyas y soleares, por tonás y trilleras y, en algún caso, también por sevillanas, que no hay que olvidar que éstas también constituyen uno de los palos del flamenco. El origen del cante se asienta sobre las figuras de ciertos ganaderos y matarifes, precursores de los viejos profesionales que después aprovecharon acontecimientos de este tipo para cantar en las tascas -o casetas- a cambio de unos reales. Sirvan de ejemplo las palabras de Juan Martínez Vilchez, Pericón, que José Luis Ortiz Nuevo recogió en su libro "Mil y una historias de Pericón de Cádiz": 
"Yo le veía la cara a Tomás Pavón y me daba miedo mirarlo, y es que en la caseta de al lao había un pianillo que no paraba de tocar sevillanas... y el pobre Tomás na más que pensar que tenía que cantar con el pianillo aquel se ponía malo, hasta que ya el presidente de la caseta donde trabajábamos mandó dos o tres recaos y por fin consintieron de parar un rato el pianillo; entonces aprovechó Tomás para cantar por seguiriyas; cantó una vez y ya no cantó en toa la noche porque, desde luego, es que allí no se podía". 
Esta escena, que no está fechada, pudo haber ocurrido allá por los años veinte, pues el menor de los Pavón nació en 1893 y Pericón, en 1901. Ya por entonces, el flamenco, un género que siempre ha sido poco entendido por las mayorías, empezaba a abdicar su mandato inicial en favor de las citadas sevillanas de pianola. La feria, con setenta años ya de historia, había transformado el intercambio de ganado en fiesta y jolgorio. Y el cante fue de los primeros en hacerse a la transformación: de las jonduras de antaño a la liviandad actual. 
No hay un solo cantaor de renombre que no haya pasado, sin embargo, por alguna de las casetas feriales. Entre el tumulto de bailes y palmas aún sigue habiendo sitio para las voces cabales, que hacen de la bulería un imperio con el que defender el flamenco actual. Cantaores como Juan Peña El Lebrijano, Paco Taranto, José de la Tomasa o Pepe Collantes y bailaores como Antonio Canales o Manolo Marín mantienen vivas las esencias con las que nació el festejo abrileño. Y demuestran que Sevilla, tan paradójica como maravillosamente, sabe pasar, con el alma indemne, de la queja de la saeta a la euforia de la bulería en sólo unos días, en las mismas gargantas. Como cuando los labriegos de la génesis cambiaban las asfixias del trabajo por las ebriedades del vino. En fin, como Sevilla misma. 
Alberto García Reyes 

viernes, 27 de enero de 2017

Flamenco Especial María Jiménez

Especial María Jiménez:

Si Bob Dylan cantara por bulerías 
Silvia Calado Olivo. Madrid, abril de 2002 
Terciopelo rojo, lágrimas de cristal, whisky. Plumas de pavo real, rimmel corrido, medias negras. Cigarro encendido, lentejuelas, carmín. La tarjeta de presentación del retorno de María Jiménez podía ser menos desgarrada, pero nunca más definitoria del significado de 'Donde más duele (María Jiménez canta por Sabina)'. Gonzalo Garciapelayo, productor de la cantante/ora, sabe lo que dice cuando afirma en el libreto que "es el mejor disco de rock que nunca grabé", pues considera que "el rock es cantar a todo ritmo cosas duras" o, dicho de otro modo y acordándose de Bob Dylan, "es hacer blues con ritmo". Y eso lo consigue la rumba... y también la bulería, los dos palos que dan estructura rítmica al repertorio del disco. Y, por supuesto, María Jiménez. 
Ella lo hace poniendo tanto la técnica, pues "la rumba tiene en los cortes un elemento musical muy similar al rock... y María es un genio cortando"; como el espíritu, "en este disco de llanto, en el que María canta con lágrimas de verdad la separación de su marido". Ese espíritu es el reflejo de la biografía de la cantante/ora -"letras ácidas de quedarte solo en la vida pero haciéndole frente, sin lloriqueos"- que, a su vez, estaban a priori contenidas en la poesía canalla de Joaquín Sabina. Garciapelayo comenta que "siempre pensé que '19 días y 500 noches era una canción' para María". Y no sólo esa, por lo que propuso a Sabina "la idea de buscar otras canciones más difíciles de pensar en clave flamenca". Matiza que el rockero "podía imaginar sus temas por rumbas, pero no por bulerías". El resultado no podía ser mejor, pues "hay nada menos que 65 versiones de 'Nos dieron las diez' y es todo un orgullo que sea la de María la que más le guste". El secreto es que "por bulerías todo mejora, adquiere una calidad...". 
El acercamiento a Sabina supone, a juicio del productor, "la vuelta de María Jiménez a los cenáculos de la modernidad". Y ello gracias al camino arado por... Pedro Almodóvar. Garciapelayo cuenta que María Jiménez, a pesar de ser protagonista de primer orden del nuevo flamenco setentero, "nunca tuvo a la crítica progre a favor, que la consideró un producto para clase media baja". Que la publicación en 2000 de la recopilación '40 grandes canciones' fuera acompañada por un reportaje del crítico musical Diego A. Manrique en el suplemento dominical del diario El País era fruto de la labor de recuperación del espíritu general español llevada a cabo por el cineasta. Y, por ende, signo de la revalorización y recuperación estilística de María Jiménez, factores definitivamente reforzados por la colaboración de la artista en el exitoso sencillo 'El carro de la compra' del grupo de pop español La Cabra Mecánica. De un plumazo, la cantante/ora sevillana entraba en los círculos cultos y en las discotecas, lo que "suponía dar continuidad a María Jiménez, sin que tuviera que cambiar". Sin cambiar, pero evolucionando: "Ahora entiende más el espíritu del rock, la veo más rockera que flamenca, más libre de convenciones". Buena prueba de ello es que sea "idea suya esa portada que a garciapelayo le encanta: "Es como una peoná de vedette en el descanso". Esa es la razón por la que se elige la madrileña sala de fiestas Pasapoga para la presentación del disco, marco ideal para enseñar a esa maría Jiménez evolucionada, que "es la suma de Marlene Dietrich y Almodóvar, es el glamour pasado a la calle. María tiene intuiciones geniales, es el puro espíritu almodovariano o la idea de estrella por un día de Warhol". 
Y cierto es que, en este momento de inspiración, María Jiménez no ha cambiado un ápice su arrebatadora personalidad sobre las tablas, como demostró en Pasapoga aquella noche del 24 de abril de 2002. Aquella noche en la que Sabina envolvió en anécdota la cristalina definición de su estilo: "Cuando le dije que siempre la había amado porque cantaba con las tripas, ella respondió que no, que ella cantaba con el coño". De ahí que en sus inicios por los tablaos fuera presentada como La Pipa... Demasiado suave hubiera sido tildarla de sensual cuando en aquella España de rombos censores jadeaba 'Me doy entera' o 'Háblame en la cama'. Un extracto de su biografía recogida en la 'Guía libre del flamenco' de José Manuel Gamboa explica su idiosincrasia con claridad: "Gonzalo Garciapelayo supo calibrar las virtudes de su arte, lanzándola como la nueva imagen de la folclórica. María sabía decir la canción aflamencada con altas dosis de erotismo y modernidad". 
Surge entonces el apelativo aflamencada. ¿Por qué no flamenca? A Garciapelayo le gusta la comparación con el cantante/or utrerano Bambino: "Su planteamiento también era hacer canciones por rumbas y bulerías. Poéticamente usa un lenguaje muy similar al de Bambino, refleja un mundo canalla, un flamenco urbano, adaptado a la sociología del momento". Siendo ella trianera pura, "no se corta al hacer bulerías de Jerez o las de Alfonso el de Gaspar, siguiendo la tradición gaditana de Pansequito o Juanito Villar". Y ni la sensualidad ni el acancionamiento disuaden al productor para defender su flamenco como "puro", ni de considerar a las bulerías como lo mejor de su repertorio. 
¿Argumentos? Los mismos que para considerar flamencos a Ketama o a Pata Negra: "El flamenco pasó del campo a la ciudad, igual que el blues pasó del Mississippi a Chicago, modificando algunos de sus sonidos e intenciones. El flamenco pasa de ser campesino a ser ciudadano". Y ello se refuerza con una teoría: "El flamenco es lo que los flamencos deciden que sea". Un ejemplo: "A Fernanda y Bernarda de Utrera les gustaba el cuplé por bulerías, que era canción española que por bulerías sonaba mejor". Flamenco, sí... pero contemporáneo: el de las bulerías modernas que arrancan con Lole y Manuel, el de esos rockeros que andaluzaban a Pink Floyd con un flamenco "urbano, grifota y de plazuela de Santa Ana". 
María Jiménez con Sabina y Lichis Pero quizás hay otras evidencias. María Jiménez no sólo se mueve entre la rumba y la bulería. Garciapelayo asegura que, a veces, comenta "que quiere cantar fandangos del Gloria, me lo dice en broma, pero... Y estoy seguro de que también lo haría bien por soleá". Aún creyendo que "podría ser una cantaora larga, pues si cantas por bulerías puedes cantar cualquier cosa, pero no al revés", el productor defiende que "cada artista se mueva en su territorio". El acompañamiento que lleva tanto en este nuevo disco como en todos los anteriores es también definitorio: "Gente del flamenco más puro". Al toque, Enrique de Melchor y Gerardo Núñez, "dos de los mejores del panorama actual". Al compás y los "tremendos jaleos", Enrique Pantoja y las hermanas de Ray Heredia. Y sólo hay que verlos en acción para comprobar que la aportación de este atrás es flamenca, flamenca. Garciapelayo cuenta que "ellos dicen, cuando hacen su fiestecita final por bulerías, que la gente está muy falta de eso". Y que de King Crimson se acuerden los tocaores del bajo y la guitarra eléctrica, que para eso se han estado formado con Robert Fripp... 
Que la propuesta de María Jiménez pueda ser ahora entendida, no quiere decir que antaño lo fuera. "En aquel momento se cuestionaba que se pudiera meter a Amancio Prada por bulerías". Tarea que tiene su dificultad: "Había que emplear mucha sutileza pues, aunque María asegura que todo entra bulerías, no todo queda natural". 'Donde más duele' retoma el desafío: "Todo lo que suena a mexicano queda bien seguro, pero al flamenquizar temas como los que canta con Estopa y Lichis, no las tenía todas conmigo". La prueba de que no siempre funciona es 'Calle Melancolía', "donde no acababan de quedar tan naturales". Y no era cuestión de mermar "esa facilidad, esa transparencia" que contiene el álbum en el que, por cierto, se da una nueva vuelta de tuerca a la bulería hippy: "Se prueba la fusión del flamenco con la música ambient, experimento del que hay bastantes elementos en temas como 'Ruido' o 'Esta noche'. Garciapelayo defiende que se trata de "una nueva sonoridad dentro del flamenco fusión, eso que empezaron músicos de jazz como Miles Davis y Bill Evans en los años cincuenta, sin que nos enteráramos y sin pedir permiso". 
Y ese camino, el marcado por los jazzmen de los cincuenta y al que también ha contribuido la cantante/ora María Jiménez, es al que Gonzalo Garciapelayo confía el futuro del flamenco: "No se puede mejorar a Terremoto, es un animal que ya no existe, los hombres de hoy ya no son así. Él era un hombre de las cavernas, personas que de tan profundas, salen de la tierra. Es difícil mejorar su grito cavernario, o el grito de Manolito el de María. Como eso ya no existe, el flamenco evoluciona a partir de hombres que salen de clubs o campos de fútbol". Ejemplo de ello es, a su juicio, el último trabajo de José Mercé. Se muestra convencido de que "no existe esa fascinación en un sentido tan antiguo, del eco de los antepasados, el flamenco como música que transmuta el espíritu". Y este razonamiento le lleva a pensar que "si las nuevas fusiones no se consideran flamenco, el flamenco acaba. Habrá flamenco fusión bueno y malo, pero el flamenco puro prácticamente se acabó. La gente que lo revive es de museo, no de calle. No es un flamenco vivo, como tampoco es pintura viva la de los cuadros de Goya". 
Flamenco vivo es esa María Jiménez con pinta de vedette acabada cuya pena le descompone el rostro. Flamenco de calle es esa María Jiménez que se autojalea con mala lengua, la que olvida las letras y pregunta por la bombilla del atril, la que besa a Lichis en los morros, la que despliega su plumaje de pavo real "de fiesta para ir al mercao", la que enseña las bragas, la que escenifica sus desgarrados cantes de desamor, la que regala a su público un kit de supervivencia compuesto por preservativo+papel de fumar+tirita, la que se recoge buleriando... la que canta con el coño.

lunes, 19 de diciembre de 2016

Flamenco María Pagés Sevilla

Biografía:

Discípula de Manolo Marín, Matilde Coral y Rafael el Negro, obtiene el título de Profesora de Danza Española con la calificación de sobresaliente. Entre sus actuaciones destacan sus interpretaciones como solista en los ballets de María Rosa y Rafael Aguilar, con los que actuó en Japón y Europa. Representó a España en la Semana Internacional Española con actuaciones en varias capitales europeas. Ha participado en los espectáculos de "Carmen" y "Bodas de Sangre" con Antonio Gades, "Diquela de la Alambra", "Sol y Sombra" con su propio ballet así como en la mayoría de las Bienales de Arte Flamenco de Sevilla con gran éxito de público y crítica (con "De la luna al viento", "El perro andaluz", "Burlerías" y "La tirana"). Siempre ha destacado por sus movimientos de brazos y manos y la continua búsqueda de nueva fórmulas en sus coreografías. Apareció en la película Flamenco de Carlos Saura. Ha sido directora del Centro Andaluz de Danza.

domingo, 4 de diciembre de 2016

Flamenco Paco Lira Sevilla

Entrevista:

Paco Lira Entrevista de Berit Böhme 
«Como no soy cuentista, yo de lo único que sé hablar es del tiempo que he vivido». Y de lo vivido por este hombre de 72 años darían ganas de presumir a cualquiera. Desde hace 50 años la casa de Paco Lira es un lugar histórico del flamenco. Pero su casa no solo tiene fama en el mundo del flamenco: también la tiene en círculos de otras músicas, del cine, del arte, de la literatura. Hoy es la única casa en Sevilla donde hay música en directo a diario. 
En Septiembre hablé con Paco Lira sobre su vida, su trabajo y claro: sobre el Flamenco. 
Nací en Sevilla. Pero tanto mi padre como mi madre, eran un poquito de arriba, de "Casa de Sierra". El trabajo de ellos era el campo. "Casa de Sierra" es poco flamenca. Es un pueblo duro. Un hermano de mi madre fue cantaor. Se llamó "Carmelo de Sevilla". Mi madre también cantaba. Las mujeres en el trabajo, en el trabajo casero, limpiando los cristales o lo que fuera, siempre cantaban. A mí, me quitaron del colegio cuando era chico, estuve hasta los diez años. 
Berit Böhme: ¿Y con nueve o diez años ya te gustaba el flamenco? 
P.L: Yo era ayudante de uno de los carreteros que tenía un carro tirado por muchos mulos. Era un gitano que cantaba la soleá de Triana como nadie, se llamaba "El Papero". Este hombre me impresionaba mucho. Porque todos los dramas que pudiera tener, todos los problemas, los aliviaba cantando y inventando esas letras con una estructura muy rígida. "El Papero" era un hombre genial. Genial dentro de su pobreza. Sería pobre, pero con una enorme dignidad, con orgullo y con nobleza. Ya de mayor no trabajaba con nosotros. Pero siempre había alguna motivación para venir a la huerta nuestra, y en la fiesta de cualquiera él estaba y cantaba. 
B: ¿Tenías dificultades por los grupos políticos que pasaban y se reunían en tu bar? 
P.L: Mi casa era abierta a todas las tendencias políticas. O sea: un sitio libre, libre. Yo nunca he pertenecido a nada. Pero mi casa era el refugio de todos los intelectuales que no podían hablar en otros bares. En mí casa hubo hasta de siete partidos políticos, ¿sabes? Frente al franquismo todos estaban unidos. 
B: ¿Cómo se sabía que había un lugar vuestro? ¿Por propaganda oral? 
P.L: Siempre ha sido propaganda oral. Nunca he hecho publicidad. A veces me obligan por compromiso con algún amigo, pero no me interesa. Porque me trae un público ajeno a lo nuestro que no comprenderá nunca esto. Tardará muchos días en quedarse con las coplas... Y fíjate, nosotros, sin hacer publicidad... por mi casa pasaban todos los más grandes de la música de todos los sitios. Por ejemplo el Pete Seeger. Le conocí en el 62, 63. Frank Zappa 

Pero vamos, Frank Zappa, de la gente moderna, de la movida moderna, Frank Zappa frecuentaba mi casa mucho, incluso el Peter Gabriel hace poco que estuvo por aquí. Pero a mí me pone más Frank Zappa. Frank Zappa era un intelectual. Además un hombre muy sencillo, nada de los artistas de ahora, que son exhibicionistas. 
B: ¿Tienes una intención educativa? Para que los jóvenes entiendan mejor el flamenco... 
P.L: Sí, sí. Porque los están engañando en todos los sectores, ¿sabes? (eso lo dice con rabia) 
B: ¿Y por eso pones cantaores tradicionales como "Juan de Coripe", para educar a los jóvenes?
P.L: Sí, siempre ha sido así. Siempre, siempre trataba de informar de como se llama el cante. Y ya al principio de "La Cuadra" busqué un hombre que cantara por muchos estilos. Eso me interesaba mucho para la gente nueva. Porque iban estudiantes que no tenían ni idea... 
Metía el "Niño de Alcolea". Era camarero y era un magnifico artista. Hacía todo tipo de cante, era fandanguero, pero también conocía los otros cantes y cada estilo de otros fandangos y de otros cantaores de aquel momento. Y entonces le daba un sueldo y él era el encargado del bar. 
B: ¿No piensas que es un poco difícil para los jóvenes entender las cosas viejas, tradicionales? Por ejemplo , lo que canta Juan de Coripe. 
P.L: Sí, pero es mucho más vergonzoso coger a los mejores guitarristas, y te tocan cinco palos, nada más. Cuando hay casi centenares de palos. Cuando Juan de Coripe vino aquí el primer día, muchos de los guitarristas que había no le podían acompañar a más que dos o tres cosas, a las demás no. 
B: Es tu intención que vengan muchos jóvenes, y no solamente gente que puede pagar 2000 ptas para ver flamenco, ¿no? 
P.L: Esa es mi intención, que he mantenido durante tantísimos años. Interesa un sitio al que venga el que quiera saber y no le cueste nada. El drama de mi casa, por lo que económicamente siempre hemos estado mal, es porque a nadie se le dice "¿Qué van a tomar los señores?" o "le cuesta tanto ver eso". Eso nunca se ha dicho en mi casa y mantener eso durante los 50 años que llevo en este lío es difícil. 
B: ¿Por qué te gustó tanto Antonio Mairena? 
P.L: Es que cuando el flamenco se domina mucho desde dentro... Antonio Mairena me interesaba mucho porque tenía ese sentido didáctico que debía tener el profesional para que le guste a la gente lo que esta viendo. Además de deleitar en el cante: informar 
No sé si Mairena lo copió de nosotros o nosotros de Mairena (ahora está sonriendo). Porque yo... cuando llegaba Mairena no se sabía quien era Mairena. Yo sabía que aquello le interesaba, porque venía. 
B: ¿Cómo eran Fernanda y Bernarda? 
P.L: Eran un encanto. Los padres no querían que fueran artistas, y ya eran mayorcitas, y no las dejaban ser artistas. Para mí, Fernanda es la verdad de estos últimos tiempos. Antonio Mairena y Fernanda. Además la Fernanda y la Bernarda empleaban letras de canciones andaluzas, metidas por flamenco, que no es, pero sin embargo estando perfectamente metido. Eso es bueno y es válido, y ha sido válido. 

B: ¿Qué artistas de hoy te gustan mucho? 
P.L: Hombre, a mí me gusta mucho de los de ahora Joselito de Lebrija, por ejemplo. Por joven, por la posibilidad, porque el chaval todavía no le han aburrido y no le han destruido aunque han hecho todo lo posible. Porque ten en cuenta que en un concurso dentro de la Bienal, de la penúltima Bienal, él hizo perfectamente los cantes, los romances por bulerías, de Lebrija, ¿sabes? Que son una especie de bulerías al golpe. Y de los miembros del jurado no había nadie que conociera aquel cante que estaba cantando aquel hombre. 
De la guitarra nueva de ahora me gusta mucho por lo respetuoso que es con el flamenco: Martín Revuelo, de la guitarra buena. En el baile Carmelilla Montoya, la hija de Carmen Montoya, que es una magnifica bailaora, pero lleva sin actuar ya hace tiempo. Es un crimen que a esta mujer se la margine, cuando es una gran profesional. 
B: ¿Y un viejo flamenco de la guitarra? 
P.L: En la guitarra para mí hay maestros como Diego del Gastor o el Morao, ¿no? O el Parrilla. O de Granada Luis Habichuela. Luis Habichuela es la perfección. ¿Tú te puedes creer que se pueden celebrar cosas y no se acuerden de Luis Habichuela? Y si se acuerden, de sus niños. Es la mentira de hoy, ¿sabes? 
A mi casa venía Diego del Gastor que era un hombre raro, muy serio, que no le tocaba a cualquiera, aunque hubiera todo el dinero del mundo, que le tocaba la gente sencilla, y el Niño Ricardo igual, cuando se cerraba el bar, se quedaban dentro de casa a tocar.
Yo sigo siendo un poco intransigente siempre con el flamenco... Lola Flores, por ejemplo, cada vez que lanzaba un disco lo llevaban a mi casa para que lo conociéramos, y nunca lo poníamos, no. Yo nunca consideraba a Lola ni una buena cantaora ni una buena bailaora, una mujer muy temperamental y muy andaluza, sí, p ero de ahí al flamenco hay una diferencia grande. Imagínate si no toleraba a la Lola, como voy a tolerar a toda la basura que hoy la administración nos quiere vender por flamenco, ¿comprendes? 
Y ahora con 17 o 18 años, no sé cuantos años van de democracia, no se ha hecho un espectáculo digno. Programas grabados el único serio que hay, es de los tiempos de la dictadura. Hecho para minoría culta y eso, un programa que grabó Televisión Española. Se llamó Rito y geografía del cante. El único serio que queda del tiempo de la dictadura. Y al final de la dictadura un espectáculo de Mario Maya que se llamó "Camelamos naquelar". El único espectáculo serio... 
Que la relación antes no era... que no se vivía como ahora, que se vive de falso todo. O sea que todo es una gran publicidad para nada. Que celebran un gran espectáculo para nada. Cuanto peor es el espectáculo, más que lo celebran. Porque como siempre sale perdiendo el flamenco. Se celebran mucho para que eso sea rentable, y cuando va una persona con toda dignidad a defender su arte, se ve totalmente solo, solo ante la indiferencia de los que organizan las cosas, que no las sienten. 
Hay tíos que nunca hubieran llegado a nada, como Enrique Morente por ejemplo, y van amparándole en el desconcierto existente. Según los medios de comunicación es el mejor cantaor. Hubiera sido un buen cantante andaluz. Pero flamenco nunca. Porque no sabe ni darse una vueltecita, no tiene compás para nada. Después de estudiar durante muchos años, toda su vida. Porque para hacer flamenco no hay nada más que ser flamenco y cualquier cosa, una mesa, cualquier cosa es su instrumento. No precisa la guitarra ni nada. 
B: ¿No piensas que el Flamenco se puede aprender? 
P.L: Sí, pero se nota siempre. Hombre, si se puede aprender. Te puedo hablar de centenares de gente que han aprendido... El Enrique Morente, lo poco que sabe... es un tío ajeno al flamenco. Igual que te puedo hablar de tantos, pero es que no me gusta herir a nadie. Pero hay muchos que son mentira. Yo le llamo a eso flamenco mimético. Aprenden los gestos, aprenden el sonido incluso que puede hacer la voz. Pero tú estas viendo que ahí no hay centro.. 
B: Háblame un poco de Camarón. Le conociste cuando era un niño ¿no? 
P.L: Con nueve y diez años el Camarón era un hombre que cantaba muy bien. Como su madre, con aires de La Perla, con aires de un cojo, que se llamaba el cojo Farina de allí de la Isla de San Fernando. 
Yo no sabía que era artista, pero trató de vendernos patatas (fritas), paquetitos de patatas a peseta, ¿sabes? Y a los postres, después de haber comido, en un restaurante en la Venta de Vargas en San Fernando. Y yo iba con varios amigos y digo «ese niño es artista». «Pero Paco, no puedes decir que es artista, si no le ha visto nadie». Digo: «Si, porque estuvo en varias mesas y era el único que se para con nosotros a vendernos una cosa que él sabe que no íbamos a consumir. Y además, entra dentro esa actitud del gitanillo, hemos estado en Jerez, hemos estado con centenares de niños, y no he dicho de ninguno que es artista. Y si te lo digo de este». 
Total que seguimos charlando con él, y al final yo le quise invitar a un vaso de leche, porque yo entonces tenía cinco niños, vamos, yo tengo ocho hijos, pero en aquel entonces tenía unos cinco, ¿no? Y el se enfadó mucho porque le había invitado a un vaso de leche y nos preguntó quienes éramos nosotros. Digo: «Mira, yo soy padre de cinco niños y no quiero que ningún extraño invite a mis hijos a alcohol, y por lo tanto no lo hago contigo». 
Camarón iba cambiando. Para mí parecía un hombre con diez años. Y con 20 años, o 25 años, empecé a conocer un niño, un niño ya objeto de juguete por las drogas y por la nobleza de él. Que se dejaba influir por los demás mucho. Era muy noble, era incapaz de hablar para no molestar. Era un tío correctísimo, un tío muy honesto. Nadie habla de estas cosas de Camarón, pero Camarón era un ser humano increíble. Y lo han destruido en su propio ambiente, con las drogas más duras después. . 
B: ¿Y notaste un cambio en su voz? 
P.L: Cuando empezó tenía todo el rigor del flamenco, del mejor flamenco de los 50. Camarón fue muy bueno hasta poco antes de morir, hasta cinco o seis años antes de morir. Pero las multinacionales del disco le estaban obligando hacer cosas que ya no sentía, pero las hacía porque era muy fácil de manejar, era muy noble, muy sencillo. 
B: Así que lo que grabó en los 80 ya no te... 
P.L: No, no me interesa mucho lo que ha hecho últimamente porque no tenía el rigor flamenco. 
El venía mucho por aquí. Dejaba el Mercedes blanco allí en la puerta y se metía aquí, en particular los días de Julio. Los días que en Sevilla había poca gente aquí, es cuando a él le gustaba venir. La misma noche que murió Tía Juana la del Pipa, él estuvo aquí con su mujer. Esa fue la última vez que vino aquí. Porque los gitanos son muy supersticiosos, y como había cogido aquí la muerte de la Tía Juana, los últimos años no volvía por casa. Pero en algunos festivales le he visto. 

viernes, 25 de noviembre de 2016

Flamenco Mercedes de Morón Sevilla

Biografía:

Arte con pura esencia flamenca. Así han definido los entendidos en la materia el espectáculo flamenco que ofrecerá hoy viernes la bailaora Mercedes de Morón en el Teatro Municipal de Olivares. Estará acompañada al cante por Enrique de Morón y Rubio de Pruna y a la guitarra por Agustín de la Chica. Una gran oportunidad para los amantes del flamenco en estado puro. Mercedes de Morón nace en Morón de la Frontera en 1974. Desde pequeña Mercedes siente veneración por el baile flamenco y se observa cualidades para ejecutarlo. Muy niña comenzó a bailar en fiestas particulares, reuniones y fiestas de las "casas", que es una denominación de las fiestas familiares propias de Morón. De joven empieza a estudiar el baile con dos monstruos del baile flamenco de Sevilla, Farruco y Manuela Carrasco. Pronto se iniciará en la vida profesional recorriendo con varias compañías tanto la geografía española como europea. Además su baile lo ha paseado por los más emblemáticos tablaos de Sevilla, como son "Los Gallos", "Casa Carmen", etc. Así como por la capital de España, Madrid, donde estuvo un largo tiempo en "Casa Pata". Ha participado en Festivales de tanta importancia como son el "Festival de Hierbabuena" en las Cabezas de S. Juan (Sevilla). Ha realizado bastantes actuaciones en Peñas Flamencas de la provincia, destacando las realizadas en las Peñas Flamencas "El Gallo" y Montegil de Morón de la Frontera, Peña Flamenca "El Lobito" de Pruna, Peña Flamenca o "El Rubio" de Alcalá del Valle.Como bailaora invitada, ha actuado al lado de grandes intérpretes del baile como Juan de Juan, Pepe Torres o Carmen Ledesma. Actualmente esta trabajando en la Federación Provincial de Peñas Flamencas de Sevilla. En su participación Mercedes de Morón ha tenido destacadísimas actuaciones demostrando que sin lugar a duda es una bailaora joven y con muchísima fuerza, que esta dispuesta a abrirse un camino esplendoroso. Actualmen docente en Contradanza Granada.

jueves, 26 de mayo de 2016

Entrevista a Isabel Bayón

Entrevista a Isabel Bayón :

Tuvieron que pasar algunos años para que entendiera el flamenco. Para que, de puro aburrimiento, no se fueran a dormir sus ojos de niña. Pero el baile le podía, "era algo que no podía resistir". Y menos, con una madre que la jaleaba, en cualquier sarao, para que la niña liberara el irrefrenable empuje del compás. Esa pasión era todo menos un juego, aunque con cinco años ya entrara en el torno de Matilde Coral, quien modeló los cimientos de su baile en la escuela sevillana. Manolo Marín, Mario Maya, algún que otro nombre y, "sobre todo, bailar mucho", hicieron el resto. Y de ese cruce de aguas brotó una Isabel Bayón que ahora pasea por los escenarios un baile flamenco muy personal que autodefine como "un compendio de muchos estilos, tanto de flamenco como de otras danzas". Aunque reconoce que, lejos de ser "bailaora de fuerza o de temperamento, me van más los ritmos sensuales". 
¿Has sido consciente en estos veinte años de carrera profesional de cómo ha ido evolucionando el baile flamenco? 
Hay abismos. La evolución ha afectado a la técnica, sobre todo. Pero es necesario. Yo defiendo que para poder demostrar y poder transmitir lo que sientes, tienes que tener las herramientas suficientes. De lo contrario, te quedas a medias. Aunque, a veces, se abusa demasiado de la técnica y se descuida un poco la esencia... La barrera es muy sutil. Te puedes pasar al otro lado rápidamente y perder el regusto. Eso que tiene el flamenco que parece tan sencillo, pero que es lo más difícil. Eso que te levanta y te pone el vello de punta. Creo que es necesario parar un poquito a buscar la sencillez, pues en lo simple puede estar lo más complicado. Pero sin olvidar el toque flamenco ni la novedad... esa es la dificultad. Innovar haciendo cosas distintas es fácil. Hacer las cosas sencillas, con sabor y con forma flamenca es mucho más complicado que hacer mil pasos perfectos. 
¿Crees que en la mujer esa frontera es aún más delicada? 
Se dice que la mujer tiene que bailar sensual, femenina... Pero es que hay mujeres que no son ni sensuales ni femeninas y tendrán que sacar otros sentimientos. Tienes que bailar como tú eres. Yo bailo como siento y como soy realmente, hablando, andando... Tiene que haber de todo, distintas formas, distintos estilos. Y si a una mujer le apetece hacer una carretilla impresionante porque además puede, pues perfecto. Yo prefiero un movimiento de caderas o un movimiento de hombros porque me siento a gusto en esa forma. 
¿Cuáles son tus referentes? 
Yo me fijo en todo el mundo. Incluso en artistas que no tienen nada que ver con mi forma de bailar. Aprendo de todo el mundo, a todo el mundo le encuentro algo bueno. 
¿Y fuera del marco flamenco? 
He hecho cosas de clásico, de danza española, de contemporáneo, de fusión de flamenco con otras músicas... un poco de todo. Me gusta la música de raíz. Pero siempre llevándolo a mi condición de flamenca, a un sitio en el que yo estoy a gusto. 
¿Dónde colocarías el ya manido debate de la fusión? 
Veo bien que la gente investigue. De todo se saca algo positivo, si luego sabes llevarlo a tu terreno. Otra cosa es que te desvíes. La investigación hace que el flamenco vaya creciendo. La gente cerrada que quiere que todo sea como hace cincuenta años, en el fondo, tiene mucho miedo a no entender lo que van a ver. Hay que aceptar las cosas como vienen, al margen de gustos, pero no intentar acabar con la gente que intenta buscar con cabeza. La crítica suele destruir al que saca los pies del plato, a no ser que seas super conocido y se te acepte todo. 
Y no lo dice por experiencia propia porque, "al llevar una línea clásica, en Sevilla me respetan". Isabel Bayón, que cuando no baila, piensa en bailar, siente que se encuentra en su mejor momento profesional. Desde que el pasado año el Ballet Nacional le pidiera un montaje, abrió una nueva vía a su profesión. Acaba de preparar para la Compañía Andaluza de Danza una coreografía estrenada en el Festival de Jerez: "Es un número flamenco, unos tangos que he montado para ocho mujeres, nada más". La asignatura pendiente es un espectáculo propio para la próxima Bienal de Flamenco de Sevilla, "pero aún está por organizar en mi cabeza". 
¿Qué transmite Isabel Bayón desde las tablas? 
Soy egoísta. Tengo que pasarlo bien sobre el escenario para que el público disfrute. Lo tengo comprobado en la reacción de la gente. Estar a gusto es la única forma de llegar al público. Y, sobre todo, cuando nos lo pasamos bien todos los que estamos en el escenario. 
¿Y reacciona igual el público en el extranjero? 
Depende. Aún hay mucha gente fuera que piensa que el flamenco es ruido y cabezazos y pelo... y eso es lo que les pone. No llegan a captar las sutilezas porque tampoco tienen continuidad de ver flamenco. En Japón, sin embargo, no hace falta dar zapatazos, porque es un público cada vez más acostumbrado a ver flamenco y con mucha variedad. 
¿En qué contexto te sientes más a gusto? 
Todo tiene su encanto... He vivido momentos increíbles en tres metros cuadrados, cuando la gente que tengo al lado me lo está dando todo. Y lo mismo en un teatro. Son cosas distintas. La magia que tiene un teatro no la tiene un tablao. Creo que en el flamenco, si surge lo que tiene que surgir, no importa el contexto. El reto es mayor en un teatro. En la peña hay de entrada más calor. En el teatro juegan otras cosas: luces, sonido, estética, lo técnico. Además, en el flamenco, cuanto mayor es el sitio, más se pierde la energía. 
¿Cuál es tu atrás ideal? 
Depende de lo que me apetezca hacer. Muchas veces con una guitarra y un cante es suficiente. No veo necesario tener una banda detrás impresionante. Sí es cierto que ciertos instrumentos, como el piano o los vientos, ahora no me entran. Me gustan los instrumentos de cuerda o de percusión. Son a los que les puedo sacar más partido. Tengo claro que todo lo que se lleve detrás tiene que apoyar y engrandecer lo que hay delante, no al contrario. 
¿Qué futuro le auguras al baile flamenco? 
Está saliendo adelante mucha gente buena, haciendo cosas muy interesantes. Hay de todo, pero está bien que haya variedad para que cada uno elija lo que le gusta. La obsesión por hacer cosas distintas lleva a olvidar lo delicado que es este arte. Para crear hay que estar muy pasado, muy hecho, muy maduro y tener una base muy fuerte para, a partir de ahí, buscar e investigar. Hay gente que tiene esa necesidad de hacer algo distinto, algo que no haya hecho nadie... Yo creo que ese no es el camino. Hay que hacer lo que te apetezca, pero sin forzarlo. Si te viene natural, bien, si no, creo que hay que apartarlo. 
Este maremagno de experimentos, ¿confunde o enriquece? Enriquece. 
Viene bien equivocarse. En el baile flamenco está todo hecho. Hace treinta años se hicieron cosas impresionantes y no ha pasado nada, el flamenco está todavía aquí. La gente le tiene mucho miedo a todo. Mira Vicente Escudero... ahora es un monstruo y antes estaba loco por hacer cosas como bailar al compás de motores. El tiempo te da y te quita. Es muy cómodo quedarse en esa idea de toda la vida. Quedarte en el pasado es comodidad, no pureza. Si no te enganchas, te quedas atrás... Además, no es materialmente posible bailar como en el pasado... sería penoso. El flamenco es un arte vivo, que va evolucionando. Creo que es una de las culturas más vivas que existen. El flamenco no es sólo música... son sentidos, son sensaciones, son momentos... es algo difícil de controlar. 
Para sentir flamenco, ¿hay que demostrarlo por fuera? 
No es necesario, aunque haya gente que lo sienta así. El sentir flamenco está en otras cosas, no sólo fuera. Está dentro, en cosas que otras personas no pueden captar. En cualquier lugar, en cualquier situación, en cualquier momento del día, se puede ver algo flamenco. No sólo ya en el toque o el cante, sino en situaciones, en formas de hacer, de sentarse, de empezar a cantar, de comentarios que surgen... 
Y a ella le brota lo flamenco en cómo entorna los ojos para escoger palabras, en cómo modula su voz melosa de marcado acento sevillano, en cómo engrandece su feminidad, en cómo se retira el pelo de la cara, en cómo encaja silencios... 
¿Dónde te has puesto el listón? 
No me pongo listones. Avanzo según va surgiendo. Me da mucho miedo ponerme metas. Hasta donde llegue. 
Candela Olivo