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domingo, 27 de marzo de 2016

Entrevista a Oscar Herrero

Entrevista a Oscar Herrero:

Oscar Herrero es un autor conocido entre muchos aficionados a la guitarra por sus métodos didácticos, recientemente ha editado "Hechizo" un disco de guitarra flamenca impregnado del sabor más crudo de la guitarra tradicional, sin ningún tipo de concesiones comerciales o exhibicionistas , "Hechizo" es una obra esencial para los amantes de la guitarra flamenca. 
¿Por qué elegiste "Hechizo" como titulo para este disco? 
Es algo que se refiere al flamenco en general, una música en principio compleja, pero que una vez entras en ella produce una especie de hechizo, engancha... eso es lo me gustaría que pasara con la gente que escucha este disco. 
Entonces te gustaría que quien escuchara tu disco empezara a interesarse por otros discos de Flamenco. 
Yo siempre digo que se empiece escuchando a Ramón Montoya, Niño Ricardo, Sabicas y a partir de ahí todo lo que hay. Hay que empezar por Ramón Montoya, creo que ahí es donde está la base. 
¿Un disco de Ketama puede hacer que alguien se interese por el flamenco más tradicional?
 Puede ser el inicio, una vía para contactar con el flamenco, ellos no hacen flamenco pero te pueden abrir las puertas. 
Usan las melodías y los ritmos del flamenco. 
Sí, porque sobre todo son músicos flamencos, aunque luego hagan otras cosas, tienen un carácter flamenco que casi siempre esta ahí. 
Muchos de nuestros lectores te conocen por tus métodos didácticos, tanto los videos "El flamenco paso a paso" como por los libros con Claude Worms. ¿cómo ha sido esta experiencia?
Yo llevo dedicado a la pedagogía toda la vida, mi padre era profesor de guitarra, en mi pueblo, en Tomelloso. Empecé ayundándole, a la vez que aprendía también daba clases. 
Mi padre no era un guitarrista profesional, se dedicaba a esto en los ratos libres, trabajaba en otra cosa, pero como cada vez había más gente que quería aprender guitarra... yo tenía unos diez años y a veces llegaba a mediodía y mi padre me decía "apréndete esta escala que va a venir fulanito y se la vas a enseñar dentro de un rato". Así aprendí, no paraba de dar clases y luego yo también me he visto obligado a estudiar la guitarra para poder explicar bien a los alumnos. 
Has tocado con muchos artistas prestigiosos como Serranito, Carmen Linares, Enrique de Melchor, Menese.. 
Enrique de Melchor es el primer profesional con el que trabajé en Madrid, coincidí con él en un festival que hubo por mi tierra, en La Mancha. El iba con Fosforito, me vio tocar y me dijo que porqué no me venía a tocar con él a Madrid. Yo alucinaba porque para mí era un ídolo y llegue directo a su casa y de pronto me empieza a enseñar cosas para tocar con él en los conciertos. Tocamos juntos diez o doce años, ¿Que te puedo decir? Aprendí mucho. 
Un guitarrista que no es demasiado conocido fuera del mundo del flamenco es Serranito, con el que también has tocado muchas veces. 
Serranito está considerado como parte de un trío de artistas muy importante, que estaría formado por Serranito, Paco de Lucía y Manolo Sanlucar, ellos toman el lugar de Montoya, Sabicas y Ricardo, ellos son los primeros en llevar a cabo esta evolución de la guitarra. No es muy conocido por cuestiones marketing, o cuestiones comerciales, su música es compleja , además hay que tener suerte en la vida. 
Para mí existe un primer paso importante con la guitarra Sabicas, Ricardo y Montoya, después llega un momento importante encabezado por edad por Serranito, y Manolo Sanlucar, luego llega Paco de Lucía y da el impulso definitivo. 
Hay mucha gente de otras culturas que estudia guitarra flamenco para enriquecerse culturalmente y conocer nuevas técnicas y nuevas músicas, no para ser concertistas de flamenco , como profesor de guitarra ¿notas actitudes muy distintas entre los alumnos españoles los extranjeros? 
Hay de todo, hay músicos profesionales de otros estilos a los que les gusta aprender flamenco, otros simplemente lo toman como un entretenimiento, ahora hay mucho interés por conocer los ritmos y algunas técnicas, la técnica de mano derecha es muy completa, y tenemos técnicas exclusivas como la alzapua y el trémolo, que es diferente a las técnicas de clásica. 
¿ cual es tu opinión sobre los concursos? 
Por mi experiencia me fue bien , te estimula bastante y empiezan a hablar de ti, aunque después hay que demostrar lo que sabes hacer. 
¿ por qué has grabado tan pocos discos después de tantos años de carrera profesional? 
En mi caso es algo que nunca he comentado, mi primer disco "Torrente" que está descatalogado, contiene temas de hace mucho tiempo, tuve un problema de lesiones física, operaciones... estuve un poco apartado y me centré más en la enseñanza. 
En "hechizo" has grabado mucho palos que cada vez son menos habituales en las nuevas grabaciones de flamenco. 
Yo quería hacer un disco con palos diferentes a los de los discos anteriores, sólo repito la bulería, hay muchos ritmos en flamenco, no hace falta repetirse tanto. 
¿Por que no hay más variedad de palos en los discos de flamenco? 
Puede ser desconocimiento, puede ser porque la casas de discos te pidan temas mas comerciales, o porque siempre cantas los mismo y tampoco es fácil conocer, algunos se conforman con saber tocar unos cuantos palos. 
En este CD hay una "farruca" con Gaita. 
Sí, la farruca tiene su origen en el folklore gallego, Boudiño inicia la canción con un tema popular y luego ejecuta la melodía de la voz con la gaita. 
Esto no se había hecho nunca. 
No, a pesar de que la letra tradicional de la "farruca" habla de la gaita. 
Entonces crees que todavía quedan muchas cosas por hacer en el flamenco. 
Espero que sí... 
Tras tanto tiempo dedicado a la enseñanza, ¿te resulta difícil no ser muy analítico con tu música?
Soy muy exigente, creo que demasiado, últimamente intento pasar un poco de esto, pero la verdad es que tenia a los técnicos de sonido bastante cansados. 
Ahora parece que va a llegar la guitarra flamenca a los conservatorios, 
Ya era hora, se llevaba un tiempo luchando por ello, no había un sitio donde estudiar este instrumento, creo que se empezará en Andalucía, es una noticia, en Holanda hay guitarra flamenca en el conservatorio y aquí no había. 
Cada vez hay más profesionales del flamenco que no son andaluces. 
Es más fácil tocar flamenco viviendo en un ambiente flamenco, me acuerdo cuando llegué al concurso de Jerez, el primer año quedé segundo y al siguiente primero, y cuando nombraban a los participantes, todos eran andaluces, y cuando me presentaron a mí, "Oscar Herrero, de Tomelloso", todo el mundo se volvió hacia mí, yo me asusté, ( risas) era un chavalde 17 años, la verdad es que chocaba un poco. Por ejemplo, Serranito, sobre el que hablábamos antes no es andaluz, ni gitano, eso es otra de las cosas que lleva a cuestas.. Sabicas era de Pamplona pero era gitano, yo entiendo esto pero hay que luchar contra ello. 
Yo considero el flamenco mío, es mi vida, me encanta ir a Eslovaquia y encontrar una peña flamenca, o ir a China y encontrar aficionados, ojalá salga un japonés que toque la guitarra como Paco de Lucía, aunque lo tendría muy difícil, es más fácil para alguien que vive el flamenco desde niño, en la familia. 
¿Puedes comentar algún tema de este CD? Por ej., "Portales", que es una soleá por bulerías. 
Es un tema dedicado a "Tomelloso", mi ciudad, (Ciudad Real) que tiene un edificio que se llama "Portales". Es una Soleá por bulerías que tenía a hace tiempo, y la verdad no sé que contar más.. 
También incluyes una rumba, es el tema más ligero dentro de un disco muy serio. 
Yo me encuentro mejor tocando una taranta , una seguiriya, una soleá. 
Se necesita tiempo para desarrollar ese tipo de temas, pero la rumba es un tema caribeño, tiene estribillo, una melodía, la seguiriya es un palo más difícil de entender, ahí no encuentras una melodía , es otro lenguaje, no todo el mundo lo entiende. 
En general este es un disco para guitarristas, para escuchar, yo tenía muchas ganas de hacer un disco así, aunque participen bastantes músicos es un disco de guitarra, no es que haya pensado en hacerlo para guitarristas, pero sí para mostrarme tal como soy. 
¿Se puede disfrutar del flamenco sin saber nada de esta música? 
Yo creo que el que no entienda nada de flamenco va disfrutar mucho más, porque yo, o cualquier otro músico cuando vamos a un concierto no, no disfrutamos igual. 
Yo voy a escuchar a un cantaor ycanta una soleá y no me entero de la letra, le estoy oyendo pero estoy en la guitarra, esto me lo han comentado también otros guitarristas. 
Se han editado todas las partituras de "Hechizo" en un libro, pero lo noticia es que esta es la primera vez que las partituras que se han publicado las ha escrito el propio autor e intérprete de la música. 
Yo he escrito el solfeo y mi colega Claude Worms ha escrito el cifrado. 
Podemos decir que es fiel al 100%. .La mayoría de las transcripciones son criticadas por los errores que suelen tener.. 
En este caso está todo escrito, al detalle, rasgueados, alzapua, todo. 
¿Quién es Claude Worms? 
Claude es un guitarrista francés, no es profesional, el trabaja haciendo transcripciones, ha hecho muchas transcripciones de guitarra flamenca, le conocí en un festival de guitarra, es un excelente persona , es un placer trabajar con él.

Entrevista histórica a Javier Molina

Entrevista histórica a Javier Molina:

Javier molina, el guitarrista de don antonio chacón, sigue tocando a los ochenta y cinco años Afirma que el cante antiguo era mejor que el moderno y que el flamenco actual está "remendado". Se puso enfermo cuando le comunicaron la muerte de Ramón Montoya.
De todos los artistas de la guitarra en España, quizá sea Javier Molina el decano de los "tocaores" flamencos en activo, pues, pese a sus ochenta y cinco años de edad, todavía da lecciones y toca una vez que otra para cuatro señores que acostumbran a ir a su casa a escuchar el toque de embrujo del maestro. 
Javier Molina representa en el arte guitarresco andaluz tres cuartos de siglo de plena dedicación al más flamenco de los instrumentos. Tres cuartos de siglo de rasgueo constante por los escenarios, cafés cantantes, ventas, patios de cortijos y de casas grandes de España. Porque Javier, que toca flamenco desde los siete años y que en toda su vida no ha hecho otra cosa que pulsar las cuerdas para acompañar un cante flamenco, no sólo ha actuado en escenarios, sino que se ha asomado a todos aquellos lugares donde su gran figura de maestro indiscutible se ha hecho necesaria para ser escuchado con admiración en cuantas fiestas de tronío hayan sido organizadas. 
El fue quien más veces acompañó con su arte al gran don Antonio Chacón, el hombre genial que con su cante supo conquistar un "don" que, en los de su clase y oficio, supone algo más que un simple título honorífico y de dignidad, que se otorga a cualquier persona decente. Hizo sonar la guitarra por "seguiriyas" para que cantara Manuel Torres (el Niño de Jerez), y sus cualidades excepcionales de artista y creador cien por cien lucieron junto a los "cantaores" y "bailaores" más célebres de los últimos tiempos. 
PRINCIPIOS ARTÍSTICOS DE JAVIER 
Javier Molina nació en Jerez de la Frontera, en una calle del típico barrio de Santiago que lleva el nombre de la Patrona de la ciudad, Nuestra Señora de la Merced; en Jerez se crió y allí vive todavía, en una casa del barrio de San Pedro, adonde hemos ido a verle para que nos cuente algunas impresiones sobre su vida y su arte. 
El piso de Javier es chiquito, de dos o tres habitaciones, en las que se pueden ver por las paredes cuadros de la Virgen, guitarras, fotos de cuando era el "tocaor"de moda, de cuando era niño, un cuadro de Lagartijo el Grande y un retrato del Señor del Gran Poder. Toda la casa está saturada de ese sabor antiguo que despiden los hogares de los artistas ancianos, ya casi retirados de la vida pública. 
Javier nos ha recibido bien, nos ha hecho sentarnos y ha sacado su vieja y bien cuidada guitarra y se ha puesto a tocar. "Seguiriyas, soleares, alegrías, tientos, farrucas... Todos los toques, grandes y chicos, han cobrado vida por el don y el arte de sus manos ágiles, suaves, de artista maravilloso. Luego, sin dejar a su compañera la guitarra, nos ha hablado de sus principios artísticos. De cuando con ocho años ya tocaba en público, en la Alameda Vieja, entre función y función de un viejo teatrillo de guiñol, del cual era propietario un ciego que tocaba el violín. Allí ganó Javier su primer sueldo: ¡dos pesetas diarias! 
El viejo guitarrista nunca tuvo maestros que le enseñaran. Sólo recibió unas cuantas lecciones de un aficionado, amigo de su hermano, que fue un renombrado "bailaor" y que más tarde formó trío con Javier y Chacón. Entonces eran todavía desconocidos los tres, y fue cuando empezaron a darse a conocer al público actuando en los cafés cantantes, formando parte de lo que entonces se denominaban "conciertos artísticos". 
LA ANÉCDOTA DEL DURO 
De aquellas actuaciones es esta anécdota que Javier nos cuenta mientras acaricia las cuerdas de su instrumento. 
"Actuábamos en un colmado de Facinas, un pueblecito del campo de Gibraltar, cuando a la hora de pasar la bandeja llegó un señor muy borracho y nos echó un duro. Figúrese la alegría que nos entró a nosotros. Entonces nadie daba tanto dinero, y aquello suponía para los tres una fortuna. Como se trataba de un "acontecimiento", en seguida le hicimos a tan espléndido espectador una gran fiesta, que duró cerca de una hora. ¡Cuál sería nuestra sorpresa cuando al día siguiente vimos entrar en la posada donde estábamos al borracho de la noche anterior reclamándonos el duro! Alegaba que por estar "algo bebido" no se había fijado muy bien en lo que daba. Como es natural, el duro no se lo devolvimos, y el hombre, después de armar "su jaleíto", se marchó por donde había venido". 
Como hemos empezado por las anécdotas, Javier nos cuenta también lo que le sucedió a cierto "cantaor" de medianas facultades al que le estaba tocando en un escenario. 
"El pobre muchacho llevaba varios días sin dormir a cuenta de los viajes y se quedó dormido en las tablas, con tan mala fortuna que cayó al patio de butacas, donde, chorreando sangre, siguió cantando". 
"HE TOCADO A LOS MEJORES Y A LOS PEORES" 
El maestro nos dice: 
Les he tocado a los mejores y a los peores "cantaores". 
¿Quién era el mejor, maestro? 
"Cantaores" buenos ha habido muchos. 
Pero el mejor... 
Don Antonio Chacón. Él era el más completo de cuantos he conocido. 
¿Le tocó muchas veces? 
Casi siempre que cantaba. Además fue un gran amigo y todo un caballero. 
¿A qué otros "cantaores" famosos ha acompañado con la guitarra? 
A Tomás el Nitri, Manuel Torres, Niño de Jerez, al Caoba, al "señor" Manuel Molina, a Paco la Luz, al Loco Mateo, el Chato de Jerez, los hermanos Marrurro, La Serna, Cabeza, Frijones y otros muchos, cuyos nombres harían una lista interminable. Entre ellos a Juan Breva, al Canario, Fosforito y al Mescle, que valía un cortijo cantando y era muy gracioso.
¿Quién fue mejor, Chacón o Manuel Torre? 
Ya he dicho que don Antonio era el más completo. Sin embargo, Manuel Torres, por "seguiriyas", me gustaba más. Ahora bien, Chacón era un genio por malagueñas. ¡Y aquellos caracoles suyos!... 
¿Qué cante es ése? 
Un estilo de alegrías que don Antonio Chacón creó y cantó "como los ángeles". 
¿Con qué artistas de los de ahora ha actuado? 
Con la Niña de los Peines, con la que estuve dos temporadas recorriendo España en unión del Estampío y el Cojo de Málaga; con Lola Flores, en sus primeras salidas en público, cuando tenía dieciséis años y yo le daba lecciones de baile, y con Manolo Caracol, al que acompañé en su debut en Madrid siendo él un niño todavía en el teatro del Centro, de la calle de Atocha, en unión de Ramírez, un "bailaor" muy famoso. 
¿Conoció usted a Ramón Montoya? 
Nos unía una buena amistad y actuamos muchas veces juntos. Cada vez que le preguntaban quién era mejor de nosotros dos, contestaba que yo. Desde luego mentía, porque él ha sido el mejor tocaor de todos los tiempos. Cuando me enteré de su muerte me impresioné tanto que hubieron de meterme en la cama enfermo. 
¿Qué toque es más fácil y cuál el más difícil del flamenco? 
El más fácil, las sevillanas; las bulerías es lo más difícil que se toca a la guitarra. Por favor, opine de los "cantaores" actuales. Los hay buenos y malos, como en todos los tiempos. 
¿El que más le gusta? 
Manolo Vallejo. Es el que más sabe y el que mejor canta de los artistas de hoy. 
"EL FLAMENCO ESTÁ REMENDADO" 
¿Qué me dice del cante que ahora se hace? 
Que es un flamenco "remendado". Antes y siempre se ha cantado mucho mejor que ahora. ¿Quién es el mejor guitarrista moderno? Sin duda alguna, el Niño de Ricardo. 
¿Ha enseñado usted a mucha gente? 
A bastante. Desde que me retiré, hace seis o siete años, no hago otra cosa que dar clases de guitarra. Antes ya enseñé a una hija de Bombita III y a otra de Morenito de Algeciras; después de dejar los escenarios he enseñado a varios que hoy son profesionales, entre ellos, el Lápiz, Palma y los hermanos Moraíto. 
UNOS VERSOS DE JULIÁN PEMARTÍN 
Decae la charla con el viejo guitarrista. Hemos subido a la terraza para que Pereiras tire unas placas. Allí Javier se lamenta de que hayan desaparecido para siempre los antiguos cafés cantantes. Según él, éstos eran como las universidades del cante. Propone que se cree un centro donde se eduque la voz de los que empiezan y se les enseñe el cante bueno para que el flamenco puro no desaparezca. 
Se nos confiesa furibundo "lagartijista" del toreo; nos habla de sus discos impresionados y nos recuerda el homenaje que se le hizo a don Antonio Chacón en Jerez, su tierra natal, en 1933, y en el que Javier tomó parte. En aquel acto intervinieron Pemán, Julián Pemartín y todos los artistas flamencos de Jerez de aquella época. 

Flamenco Rafael del Águila Cádiz

Biografía:

Rafael del Águila y Aranda, guitarrista payo y gran maestro de la guitarra flamenca, conocido mundialmente con su propio nombre artístico de RAFAEL DEL ÁGUILA, nació en Jerez de la Frontera (Cádiz) en el año de 1900 y murió en su misma ciudad natal de Jerez de la Frontera, en el año de 1976. Siempre fue un guitarrista que vivió a la sombra de otros maestros, ya que se limitó casi exclusivamente a impartir clases. Sin embargo, todos los tocaores actuales de Jerez pasaron por sus manos, como José Luís Balao, Gerardo Núñez, Paco Cepero, por nombrar algunos conocidos ya que fueron muchos, todos ellos para poder aprender la escuela de Javier Molina, de quien Rafael del Águila había sido discípulo directo y heredando toda su técnica. Es de los pocos guitarristas flamencos que estudió música a principios de siglo, lo que siempre le vino bien para las labores de docencia. Por expresa petición del Maestro José Huís Balar, era de obligado cumplimiento incluir a sus maestros, Javier Molina y Rafael del Águila a los cuales les profesó admiración y respeto. Quede en la memoria. El Maestro Rafael del Águila ya vio el potencial de José Luís Balao al que dedico esta fotografía. "A mi querido Amigo y Alumno el genial y magnífico Guitarrista José Luís Balao con todo cariño". Rafael del Águila. (Jerez 25/11/1970). José Luís Balao concertista y compositor, nace en Jerez de la Frontera, una de las ciudades del flamenco por excelencia en el año 1.938 y toma contacto con la guitarra a la temprana edad de los 12 años de la mano de Javier Molina y posteriormente de Rafael del Águila. Empieza su vida profesional actuando en ballets y como solista de guitarra por toda España, Oriente Medio, Holanda, Dinamarca y un largo etcétera de países.

martes, 22 de marzo de 2016

Flamenco Juan Carmona Francia

Biografía:

Juan Carmona pertenece a la dinastía de los Habichuela de Granada, «tocaores» desde cuatro generaciones y descendientes de maestros herreros de Málaga. Su familia emigró al Norte de África y, tras la independencia de Argelia, se estableció en Lyon (Francia), donde Juan Carmona nació en 1963. Su padre le regaló su primera guitarra a los 10 años y pronto llamó la atención su virtuosismo, no tardando en recoger los primeros premios internacionales. Se licenció en guitarra de concierto por el Conservatorio Superior de Música de París y fue, a los 26 años, el primer profesor de Guitarra Flamenca titular de Diploma Nacional. Juan Carmona Juan Carmona sentirá pronto la necesidad de afincarse en la tierra de sus antepasados para encontrar sus raíces y beber de la fuente primordial de Jerez de la Frontera la originalidad de su arte. Es entonces cuando se codea con los más famosos y acompaña durante ocho años a los artistas más renombrados del flamenco: los cantaores Agujetas, Duquende, Terremoto hijo, Rubichi, Antonio Malenas, Jesús Monje (hermano de Camarón), los bailaores Joaquín Grilo, Ana Padilla, Angelita… Graba con Moraíto, Rubem Dantas, Niño de Pura, Manolito Soler, Tino di Geraldo. Gana el Premio del Concurso Internacional de Jerez de la Frontera en 1988, es finalista en los concursos de guitarra de la Unión y Córdoba el mismo año y, en 1989, Manolo Sanlúcar le entrega el diploma de la Fundación Flamenca de Jerez. Al año siguiente, consigue el Premio Villa de Medicis y el Trofeo Don Antonio Chacón. En 1992 recibe el Premio Lavoisier y en 1994 el prestigioso Primer Premio del Concurso Paco de Lucía de Madrid. Fruto de sus éxitos y de la estancia en Andalucía y España, saca sus discos «Borboreo» (Choc de la Musique 1996) como homenaje a la ciudad de Jerez y «Entre dos barrios», grabado con el cantaor José Méndez y el guitarrista Moraíto Chico. Desde su vuelta a Francia en 1996, Juan Carmona no ha dejado de encadenar presentaciones discográficas y conciertos por toda Europa y el mundo. Colabora con artistas de inspiraciones musicales muy diversas como : Mino Cinelu, Al Di Meola, Biréli Lagrène, Babik Reinhart, Larry Coryell Jan Garbarek , Philip Catherine, Sylvain Luc para citar los del medio jazz. Subramanian y Trilok Gurtu para las músicas indias y la cantadora Matlubeh (Uzbekistán), Juan José Mosalini…. También participa en las bandas sonoras de numerosas películas (La Belle Histoire, Cuisines et Dépendances, Sables Mouvants …). Un programa le fue consagrado en octubre de 1998, presentado por el maestro Lord Yehudi Menuhin para quien Juan Carmona es un guitarrista de excepción. Juan Carmona Juan Carmona crea su propia grupo, recorre los escenarios franceses y extranjeros abrazando una verdadera carrera internacional: Estados Unidos, Alemania, Italia, Inglaterra, Marruecos, Rusia, Holandia, Hungría… Su obra, «Sinfonía Flamenca» (obra para guitarrra y orquesta clásico) es hoy interpretada por orquestas del mundo entero : El Filármonico Ruso, El St Louis Sinfonica Orquesta (Estados Unidos), el Noruega Radio Orquesta, el Orquesta Nacional de Lyon… Plebiscitado por las más grandes figuras del flamenco, Juan Carmona vagabundea por los caminos aéreos del duende. Su guitarra asegura una continuidad entre « modernidad » musical y una de las tradiciones flamenca de Jerez las más antiguas y vivas de Andalucía. En gira por el mundo (Estados Unidos, China, Cánada…) sus tres últimos, Orillas, Sinfonía, Flamenca y el Sentido del Aire fueron nominados a los Latin Grammy Awards, categoría « Mejor Album Flamenco del año » en 2003, 2006 y 2010. Juan Carmona Juan Carmona se ha revelado como uno de los guitarristas más creativos como lo confirma su 3 nominaciónes en los Latin Grammy Awards (mejor álbum flamenco de 2010.2006 y 2003). Un artista sorprendente por su conocimiento profundo de los estilos tradicionales y su audaz innovación y modernidad. Su último álbum “Alchemya” (2013) es un autorretrato musical.

Juan Carmona El Habichuela la guitarra Flamenca.

Juan Carmona Habichuela. La guitarra Flamenca.:

Mientras estoy redactando estas líneas, estoy viendo los seis vídeos sobre el toque de la serie "Rito y Geografía del Toque". Y por inevitable asociación, noto la ausencia de Juan Habichuela en la colección: Niño Ricardo, Paco de Lucía, Pepe Martínez, Melchor de Marchena, Enrique de Melchor, Paco Cepero, Diego Carrasco "El Tate", Andrés Batista, Pepe Habichuela, Serranito... desfilan ante mis ojos, ofreciendo sus solos, sus acompañamientos, sus opiniones sobre el toque de los setenta. 
Aunque criado en Granada, Juan desarrolló su vida artística en Madrid, donde reside en la actualidad, y no esconde su simpatía y referencia ricardiana (Niño Ricardo) como fuente y escuela de referencia. ¿Por qué Juan en plenas facultades no era considerado un clásico y ahora se le celebra precisamente como tal? 
Para documentarme en este trabajo, repaso mi archivo de entrevistas, estudios, artículos, reseñas, etc. dedicados a Juan, y una vez más constato que son recientes. Llego finalmente, quizás de forma apresurada, a una primera conclusión: el flamenco en estos últimos años ha cambiado tanto, ha evolucionado tan rápidamente, se ha movido tanto, que artistas respetados pero no ensalzados ayer, hoy están en los altares clásicos. Y estoy convencido que los primeros sorprendidos deben de ser ellos mismos. Finalmente parece que el flamenco, por muy vanguardista que pretenda ser, siempre necesita puntos de referencias unánimemente reconocidos. ¿Qué tiene el Tío Juan, sencillo, modesto, más bien corto de falsetas y técnica, para estar hoy en el centro de los focos? Juan Carmona Habichuela vive sus primeros años bajo el signo de la miseria de la posguerra: "El flamenco ocupa ahora un lugar excelente. Está en un momento extraordinariamente bueno, muy distinto a cuando empecé yo. Entonces se pasaba mucha hambre. Recuerdo que cuando era chico, mi padre tocaba la guitarra y yo bailaba en la calle, luego pasaba la gorra y sacábamos una perrillas. Un día se acercó un hombre a mi padre y le dijo que donde yo tenía que estar, era en la escuela". 
Juan Habichuela ya situado en los tablaos madrileños bajará en tren a Granada después de ahorrar un dinerillo. Hoy en día su hijo Antonio Carmona (Ketama) acaba de comprarse un chalet situado en una de las zonas más selectas de Madrid y ocupa la portada de no pocas revistas de moda. Los tiempos cambian, y quizás la familia gitana y flamenca de los Carmona sea uno de los mejores paradigmas de esta rapidísima evolución económica de la sociedad española.
Empezó muy joven con el baile, aunque no era lo suyo. Su primera aprehensión y comprensión del flamenco es rítmica. Hay otro dato que llama la atención del Juan bailaor: su rápido abandono de esta disciplina al ver bailar a otros jóvenes de su edad como Farruco o Terremoto y darse cuenta de que no era lo suyo. Temprana chispa y lucidez pues en el Juan adolescente, consciente de sus limitaciones, momento clave sin el cual no se hubiera construido el destino del tocaor. 
Ya en el toque, se dedica inicialmente a acompañar el baile de su paisano Mario Maya, junto con Juan Maya "Marote". Sigue pues con el aprendizaje rítmico del flamenco. Su técnica guitarrística la elabora para esta concreta función de acompañamiento del baile. Manifiesta hoy con orgullo el ser tempranamente aficionado al cante como valor de su ser flamenco. A su temprana formación rítmica, hay que añadir pues su temprana escucha de las melodías flamencas, expresada con la voz y sus particularidades. Es indudable que su orientación al baile, aunque vocacionalmente equivocada, condicionaría su escucha del cante y de su fraseo. 
Pule poco a poco su toque y se inicia como profesional en los tablaos madrileños -asistí recientemente en Sevilla en "La Carbonería" a varios pases de un cuadro flamenco formado entre otros por Luis Agujetas (cante) y Carlos Heredia (toque): un público joven de diferentes nacionalidades (bebiendo, hablando y riendo ruidosamente) obligaba al tocaor y al cantaor que no tenían micros, a esforzarse más allá de lo normal- Esta obligada actitud condiciona la técnica y expresión de los músicos. Carlos Heredia debía de priorizar algunos mecanismos para hacerse oír, como el pulgar y los rasgueados. Las técnicas más clásicas, como arpegios, trémolos o incluso picados hubieran sido baldíos. Estando pues en Sevilla en este lugar, no pude evitar tener la sensación en "la Carbonería" de estar en un café cantante decimonónico y ver hasta qué punto un ambiente desfavorable puede condicionar el toque de un guitarrista. "Cuando me apetece tocar voy a una venta o a una casa de unos amigos y estoy tocando toda la noche prácticamente, porque yo normalmente vivo de noche. Vivo de noche porque el ruido me molesta. Para mí la falta de ruido es esencial. Con ruidos no puedo tocar la guitarra" dice Paco de Lucía entrevistado por José María Velázquez. 
Esto ayudará a comprender por qué Juan Habichuela tiene en sus primeras grabaciones los "tics" propios del tocaor para baile, y su toque se parezca mucho al de Juan Maya "Marote": fuerza, poca matización, uso abundante de rasgueados y pulgar, rapidez en los tempos. Estoy escuchando sus primeras grabaciones con Fosforito, Caracol, Jarrito, El Indio Gitano, El Lebrijano, Manuela Vargas, etc... y no reconozco al tocaor de matices de hoy, sino es por la escuela de Ricardo en sus falsetas. Después de este periodo del toque para baile, Juan Habichuela tiene la suerte de pasar a tocar en los festivales y las peñas, acompañar a unos y a otros, formar pareja artística con Fosforito y por consiguiente profundizar en el oficio de tocaor, matizando paulatinamente su toque. 
"Hoy en día hay mucha gente que se come la guitarra, que la toca fenomenalmente. Pero a la hora de acompañar el guitarrista tiene que pararse y escuchar al cantaor y ayudarle, sobre todo cuando está mal de la voz. No meterle variaciones largas, hacerle cosas raras para dejarlo más afónico, sino ayudarle para que se tranquilice y pueda salir de lo que está haciendo porque está físicamente mal. Eso es lo que tiene que hacer un guitarrista que acompaña (...) Cuando el cantaor termina su cante se le hace una variación cortita y entra otra vez. Se le ayuda a respirar y a entonar de nuevo (...) El cantaor es el mataor y el guitarrista el banderillero. Hay que dejarlos cantar y si el guitarrista quiere sobresalir que haga después dos solos para que el público sepa que también es figura. Pero mientras el cantaor está actuando el guitarrista tiene que estar supeditao a lo que hace el cantaor". Si Juan es aficionado al cante, lo es también de la guitarra y sabe perfectamente el lugar que ocupa entre los guitarristas cuando describe con toda honestidad su toque, presentando el disco "De la Zambra al Duende": "He hecho una soleá que se la dedico a mi hermano Luis, que le gustaba tocar muy fácil y muy sencillo, que es lo que sé hacer, cosas sencillas y fáciles, porque yo de virtuosismo no tengo nada, para qué voy a engañar a la gente (...) Yo soy un guitarrista corto, me he sacrificado siempre para el cantaor. Yo toco solo pero son falsetas, no de picar fuerte, de correr... lo mío es otra cosa, es mucho más fácil que todo eso. es tocar flamenco y corto" 
Norberto Torres Cortés

La Negación del Estigma, Tomatito sexteto

La Negación del Estigma, Tomatito sexteto:

Guitarra: José Fernández Torres, Tomatito. 
Cante: Antonio Carmona, El Ingueta. 
Guitarra y mandola: Juan José Suárez, El Paquete. 
Violín: Bernardo Parrilla. Contrabajo: Javier Colina. 
Percusión: Israel Suárez, El Piraña. 
Baile y percusión: Joselito Fernández. Teatro Lope de Vega. 
Sevilla, 28 de mayo de 2001. 21.00 horas. 
La oscuridad del proscenio se rompe. La figura de José Fernández Torres corta el aire espeso de prematura noche estival, guitarra en ristre. Sin mediar más que un denso silencio, Tomate acuna, delicado, el instrumento. La madera trae el eco blanco y recio de la cantera de Macael... Eco de taranta para dar las buenas noches a una Sevilla que viene a compartir un sueño hecho son. 
El lamento se hace trino por alegrías. Tomate, patriarca, marca un rasgueo seco para llamar al compás. Un palmeo tímido responde obediente, susurrante, sobre el que se acomodan falsetas, sobre el que saltan movimientos de masticable frescura. Se intuyen variaciones sobre aquel Ardila de Guitarra Gitana, giros ojalá improvisados. A golpe de libertad y virtuosismo, empieza a cuestionar el estigma. Ese que insiste en arredrar a Tomate de la posición de solista y, por supuesta incapacidad, limitarlo al atrás. El teatro habla. Y Tomate sonríe con una recién aparecida lunazul de luz a su espalda. 
Siguiendo la base de los doce tiempos, juguetea por bulerías. Palmas y cajón se crecen. Se escapa algún corte jazzero. Hace hueco a los silencios previo frenazo seco, previo corte brusco, previo golpe de efecto. La barrera entre el patio de butacas y la tabla se inmaterializa. Y Tomate lo sabe... por eso regala golosinas. El público las paladea y, desbordado de sabor, estalla. 
La agitación festera prosigue por tangos. Violín y contrabajo triplican la cuerda. Tomate se echa atrás, en un alarde de humildad y versatilidad, para dar sitio al cante verde pero jondito de El Ingueta. Sobre fondo de sangre, por Las Grecas, queda dibujada el perfil de María la portuguesa, cuya belleza exalta el intrépido arco de Bernardo Parrilla. Alta densidad musical y sensitiva en unos escarpados lances de violín que merecen oles, pues más flamenco no se puede sonar. 
Una voz quiebra lo denso del aire. Riqueni grita desde lo oscuro: "¡Tomate, te quiero!". Y el que pasea por los castaños, responde con un ejercicio de sobriedad e interiorización hecho minera. Para, acto seguido, emerger por bulerías. Un autopopurrí, sólo arropado por palmas, que ronea en el Dulce Manantial, pasa por Mundi, picotea en aquel cruce oceánico que fue Spain... hasta desatar una marejada de encontradas sensaciones. 
La desembocadura viene a situarse allá por tierras porteñas. Trenzado de cuerdas atado con percusión, para recrear el tango argentino de Luis Salinas antes registrado con Michel Camilo. Vía libre a la personalidad en una delicatessen destinada al fino paladar. Sin pisotones. Y si galácticos son los raspados de Colina, competentes en flamenquería son los picados de Parrilla. Derroche de tensión contenida y desparramada de contrabajo a violín, de violín a guitarra. Parrilla se desorbita. "¡Eres un monstruo, eres especial!". 
Relajo por soleares. Tomate fija el compás para lucimiento de Colina, que gesta abismos sobre su agigantado instrumento. Rasga, acaricia, desmaya butacas. Se incorpora Parrilla y, sigiloso, un compás suavito como para no molestar. Alante el cante finojondo. Alante el baile de Joselito Fernández, tan suyo, tan base, tan de silencio. Y Tomate, de fondo. 
El toque de queda llega tan modesto, tan inasible, que el teatro cimbrea sus doradas chorreras. La Vacilona lo amansa... sin el tumbao sonero de Michel Camilo, sin George Benson, pero con Tomatito Sexteto, que hace una versión acuática, más rítmica, más chulesca. Del tembleque al silencio. Del diálogo, los monólogos (turno de Piraña) y la complicidad. Vale jugar. Pero el respetable estima que aún el coito sería interruptus... segundo bis por bulerías añejas a cuyo compás todos contribuyen aureolados en rojo. Gracietas por pataítas de uno y de otro. Tomate sonríe... vuelta de paseo. 
Candela Olivo

domingo, 20 de marzo de 2016

La vuelta al mundo pasando por Spain

La vuelta al mundo pasando por Spain:

A medio camino entre las orillas atlánticas, un cruce musical de ida y vuelta. Tomatito y Michel Camilo. Guitarra y piano. Flamenco y jazz. Ese punto de encuentro transoceánico, que desata apacibles maremotos es, según Michel Camilo, "el sentimiento musical". El pianista dominicano se abrillanta los ojos y ensancha aún más la inmutable sonrisa explicando que "lo me atrajo del flamenco, del jazz y de la música latina es la vibración espiritual común". Y cuenta que al oír flamenco se estremece por "la risa, el llanto, la angustia"... por la explosiva mezcla de sentimientos. Tomatito matiza que "el punto de encuentro no está en la música, sino en los músicos". Para el tocaor almeriense este "viaje", como lo llama Camilo, es un producto salido del "cariño, pues los dos nos sentimos fuertemente conectados". Tomatito, desde su mirada honda, dice que "cada uno hace lo que sabe, tal como lo sabe expresar... no hay más química". 
El hallazgo de ese lugar donde se encuentra el gen común al jazz y al flamenco no ha sido casual. Michel Camilo, personaje hablador e inquieto, comenta que Spain "es el resultado de más de cuarenta conciertos previos, que han supuesto un proceso de integración". Una integración entre músicos, músicas e instrumentos. Porque al oír Spain no se sabe dónde empieza la guitarra ni dónde el piano, dónde empieza el flamenco ni dónde termina el jazz. Un arranque por soleás se torna, de súbito, en una zambullida por los jugueteos armónicos de Nueva Orleans, en un sigiloso paseo por palos festeros, en un sueño, en un vuelo que acaba por no entender de lindes. 
Y los instrumentos se derriten y modelan en uno solo. En Spain, el piano no asume el rol de cante y la guitarra de acompañamiento, sino que las cuerdas se funden y confunden. Una fusión que, según señala Tomatito, "sale sin esfuerzo, simplemente, por las ganas que tienes de expresar lo que estás sintiendo". Michel Camilo lo ve como el resultado de una "profunda confianza que, lejos de dudar, nos lleva a arriesgar cada vez más. Es una alianza que si planeas mucho, no sale. Simplemente, es cuestión de cariño, de saber que el otro está ahí... es como magia". 
El hechizo brota de una marcada admiración mutua que, en los directos, se hace masticable. Durante los solos, el silencioso aguarda su turno embelesado de puro respeto, hasta que el momento del reencuentro regresa. Y, en cada reencuentro, rehacen la grabación con nuevos diálogos musicales. Michel Camilo anota que "siempre que tocamos, hay algo diferente que nos lanzamos el uno al otro". 
Pero siempre se retorna al punto de referencia: Spain o España o su música o su cultura. Michel Camilo puntualiza que "el nombre del disco parte de Spain, la pieza de Chick Corea -versionada en el disco-, con la que hemos querido hacer referencia a experimentos previos en esta misma línea". El nombre lo dio Fernando Trueba, el cineasta enamorado del jazz y del flamenco que produjo el trabajo bajo el sello Lola Records. Camilo recuerda que Trueba lo eligió pensando en un "término conocido mundialmente, un título que conecte con todo el mundo, pero dejando claro que sale desde España hacia el mundo". 
Pero de esa vuelta al mundo, pasando por Spain, Tomatito dice no esperar nada, "sólo pretendo obtener satisfacciones y aprender. En este mundo, en el que el tiempo te va envejeciendo, lo único que me mantiene joven es la música. Si me estanco, pierdo agilidad mental... necesito seguir aprendiendo para estar vivo". 
Por Candela Olivo

La Guitarra Gitana de Tomatito

La Guitarra Gitana de Tomatito:

Si en Almería dos nombres están asociados habitualmente a la guitarra (Antonio de Torres Jurado y Julián Arcas Lacal), la guitarra flamenca está organizada en torno a dos familias gitanas, la de Miguel de Almería o Miguel "El Tomate" y la de los "Josele".
 De Miguel "El Tomate" son hijos el onubense niño Miguel y Antonio Fernández "El Tomate". Entre los miembros de la familia destaca sobre todo José Fernández torres "Tomatito" (Almería, 1958), uno de los mayores exponentes actuales del llamado "toque gitano", airoso y rítmico. Se caracteriza por algo esencial: el dominio absoluto del compás. Elemento imprescindible del flamenco en sí, el guitarrista que no tenga compás tocará su propia música, quizás de naturaleza flamenca, pero carente de autenticidad. Aparte de la propiedad de su técnica, inspiración y creatividad, un guitarrista será mentalmente descartado de la atención de los aficionados si pierde o no controla el compás. Además de tener un natural sentido del ritmo, Tomatito lleva grabado el compás en el subconsciente, de tal forma que funciona perfectamente sin esfuerzo ni atención. Los toques donde más a gusto se siente, como bulería, tangos y bulería por soleá, son paradójicamente los que mayor trabajo les cuesta a tocaores y cantaores. Ver en privado o en fiesta tocar el "papa de la bulería" según expresión de Juan "Habichuela", es sin duda alguna uno de los grandes momentos de esta música llamada flamenco. ¿Cómo se puede tener tanto "aire" y respirar tanto compás? Nada extraño que su guitarra se adapte fácilmente a los de Cádiz. 
Bien es verdad que es hijo artístico de dos gaditanos de oro, brujos de la sabiduría rítmica de esta provincia andaluza: Paco de Lucía y Camarón de la Isla, sus ídolos reconocidos, con quienes ha compartido escenarios y grabaciones desde le final de los años setenta. Si como en los de su generación encontramos la clara influencia de Paco en su toque, Tomatito aportará su interpretación gitana a esta influencia, con un mayor uso del pulgar y una rabiosa dinámica que darán cierta brillantez inmediata a su toque, y que por ello adoptarán numerosos guitarristas, gitanos y no gitanos, creando una verdadera escuela a partir de esta lectura gitana del toque del que Tomatito llama "San Paco de Lucía". Curiosa reciprocidad o ida y vuelta entre la obra genial del maestro que ha bebido esencialmente en fuentes gitanas, y el discípulo, guardián del templo, que la devuelve a su origen. 
Reconocido tocaor durante varios años, su guitarra ha sido solicitada por la mayoría de los grandes nombres del cante flamenco, desde Camarón, José Mercé, Pansequito, etc.. hasta Enrique Morente o Carmen Linares. Y cuando decimos notable tocaor, nos referimos a una de las facetas imprescindible y fundamental para el conocimiento del flamenco. Como escribió D.E.Pohren. "Un acompañamiento perfecto es de radical importancia para el guitarrista flamenco y constituye un arte en sí. Un buen acompañante tiene que conocer todos los cantes y bailes casi tan bien como para poderlos cantar y bailar él mismo, y debe estar dotado también de un instinto que le permita anticiparse a los movimientos del cantaor o bailaor. Debe ser capaz de seguir los caprichos de estos intérpretes, saber cuándo para, cuándo incluir falsetas, cómo adaptarse a su estado de ánimo, cómo conducirlo hasta su culminación...pues el que acompaña bien mejora definitivamente la actuación de los demás". ¿Acaso haya un tocaor que no cumplió mejor estos preceptos que Tomatito con Camarón? A pesar de dedicarse decididamente hoy hacia el concertismo, Tomatito no ha renunciado a su personalidad tocaora y gusta de grabar e incluir en sus formaciones a los herederos del "de la Isla" como Remedios Amaya, El Duquenque, El Potito, El Cigala, Montse Cortés, etc... 
Ya inició sus pinitos cuando formaba con Camarón la pareja del flamenco más famosa del momento. Adoptando la vía abierta por Paco de Lucía en los 80, la de grupos flamencos, lo vimos inicialmente con acompañantes del calibre de Antonio y Juan Carmona (hoy Ketama), Antonio Canales y El Duquenque. Rodeado por artistas gitanos, sus formaciones representan el lado más étnico de este concepto de grupo flamenco inaugurado por Paco. En este sentido ha sido un puente fundamental entre la generación de Paco y Camarón, y lo que hoy los medios de comunicación llama abusivamente "Nuevo Flamenco" o "Jóvenes Flamencos". Artista flamenco abierto a otras músicas, su curiosidad se ha visto reflejada en colaboraciones con diferentes músicos españoles de formación jazzística como Alameda o Chano Domínguez. 
Hoy que Tomatito tiene clara su plena dedicación a la guitarra solista y su condición de guardián del templo flamenco, no renuncia a ser un hombre, un gitano de su época.
Muchas cosas han ocurrido en España en estos últimos años, y quien diría que el país con marcada vocación europea, abierto al mundo y en proceso de modernización era hace cuatro días un país ensimismado y reserva de las esencias del catolicismo recalcitrante. Después de esta mirada de ombligo y satanización de lo exógeno impuestas por el régimen franquista, los flamencos de hoy, como el resto de la sociedad española, canalizan ahora su pasión hacia lo que ocurre fuera: jazz, blues, rock, pop, rap, tecno, reggae, clásico, salsa, bossa nova, tango argentino, fado, etc... La vida musical española, alentada por una industria discográfica y vida asociativa pujante, es hoy un caldo de cultura en ebullición con gran curiosidad por sintonizarse con las músicas del Otro. Sin renunciar a su identidad gitana, al contrario con el propósito de tener voz propia en el mosaico multicultura que son España y Andalucía contemporáneas, Tomatito abre las puertas del templo y cautiva a otras expresiones musicales: la guitarra argentina de Luis Salinas, el piano de Michel Camilo, mientras sigue expresando en directo con músicos de tercera, ver cuarta generación de artistas cómo los gitanos de hoy viven y sienten el flamenco ¡Y no vea como lo viven y lo sienten! 
Norberto Torres Cortés, Almería, octubre 1998

miércoles, 16 de marzo de 2016

El arte de la escritura musical flamenca


El arte de la escritura musical flamenca:

Dos músicos se embarcan en una labor con pocos precedentes, realizar un estudio musical de las formas del flamenco con transcripciones en solfeo de algunos cantes esenciales. El libro, abre un camino casi virgen en el mundo del Flamenco. Al mismo tiempo editan un disco, registrando con el piano y otros instrumentos como la viola, el oboe o la darbuka, temas como ¿Pa qué tanto padecer? (Malagueña de Chacón), Vino a llamarme (Malagueña del Mellizo), Siempre por los rincones (Seguiriyas de Manuel Torre)...
Extracto del libro: 
El estudio del Flamenco se ha limitado hasta ahora a tratar de averiguar el incierto origen de este antiguo arte. En este sentido, la flamencología, ha discurrido entre polémicas y discusiones de difícil o imposible solución, porque en suma, nunca podremos llegar a saber donde, cómo y cuándo surgió el Flamenco, ni cual fue la aportación concreta de tartésicos, griegos, romanos, árabes, judíos, gitanos, ni andaluces, ya que la música transita por caminos muy distintos a los de la filología o la historia, al ser su naturaleza inmaterial y efímera, máxima si, a diferencia de éstas, no ésta escrita. Nunca se sabrá (Aunque se conserven relieves, escritos e incluso instrumentos) cómo sonaba la música griega, ni la egipcia, ni la sumeria ni tantas otras que irremediablemente se han perdido en la noche de los tiempos. 
En el Flamenco, estaba por hacer la labor fundamental, la labor sin la cual acabaría por desdibujarse y finalmente perderse una vez transcurridos unos cien o doscientos años: establecer los elementos que definen su estética, y fijar en partituras sus estilos, teniendo en cuanta incluso las pautas de improvisación que les son consustanciales, no perdiendo en absoluto nada de espontaneidad ni de expresión. En efecto, ahora nos hallamos a una distancia suficiente de los primeros vestigios concretos e indiscutibles del Flamenco, como son las grabaciones de 1898, ahora en esa estética musical, que se estructuro en la forma que hoy concomes en la segunda mitad del siglo XIX, está ya consolidada, urge la tarea de perpetuar sus manifestaciones. 
El Flamenco es hoy una estética tan definida y acabada como lo pudran ser el Barroco, el Clasicismo, el Romanticismo o el Jazz. La desventaja que hasta ahora ha tenido el Flamenco frente a esos estilos, es la de no estar escrito en ninguna parte; es haber dependido únicamente de los cantaores para su supervivencia, siendo imposible su estudio exhaustivo y analítico por parte de los músicos de conservatorio. Ahora, una vez salvada esa dificultad, el Flamenco se verá beneficiado doblemente: por un lado podrá ser comprendido, interpretado y estudiado por cualquier músico en cualquier lugar del mundo y entrará al fin dentro de los círculos de la llamada música culta; por otro lado, quedarán para siempre salvaguardados los estilos clásicos, precisamente ahora que se ven amenazados por una concepción errónea de la evolución musical sintetizada en el termino fusión; y es realmente este un grave error, porque podrán surgir nuevos estilos musicales - incluso esto es deseable desde el punto de vista de la evolución musical general - derivados del Flamenco con nuevas armonías, letras de inspiración contemporánea, influencias del Jazz, de la Salsa, etc; pero ya no será Flamenco. Una seguiriya debe ser ya tan inamovible como una catedral, y tan erróneo sería restaurar una de éstas sustituyendo la piedra, el mármol y la madera, por ladrillos modernos, aluminio y plástico, como actualizar unas soleares introduciendo en ellas ritmos y armonías caribeños o jazzísticos. 
Entre otras cosas, a todo esto podrá objetarse que no es necesario escribir el Flamenco en partituras porque ahí están las grabaciones. Pero las grabaciones son un producto comercial y al cabo de los años pierden el interés para el nuevo público y acaban en manos de los coleccionistas; por ejemplo, y circunscribiéndonos a ámbito del flamenco: ¿Cuantos aficionados saben hoy quienes eran Paco el de Montilla y el Mochuelo y menos aún cómo cantaban? Probablemente dentro de cien años solo lo sabrán dos o tres estudiosos. El mismo Chacón pese a ser una gran figura y tener numerosas grabaciones perfectamente audibles no es para muchos sino un nombre oscuro y legendario, siéndoles totalmente desconocido su estilo. 
También podrán surgir opiniones en el sentido de que el Flamenco no puede escribirse por ser un arte de inspiración que se crea en el momento, y entonces se invocarán palabras como duende, esencias, jondura, etc. Respondemos brevemente a esas opiniones: 
En efecto, es el Flamenco un arte de inspiración, pero no es correcto decir se crea en el momento sino se recrea porque la seguirilla - de Manuel Torre, por ejemplo, podrá interpretarse más rápido o más lento, podrá hacerse una versión más sobria como la que dejó grabada su creador o por el contrario adornarse con numerosos melismas al estilo de Chacón; habrá quien respire en cada tercio o quien la cante de un tirón según el cantaor y el momento; pero la seguirilla de Manuel Torre en definitiva está totalmente creada. También es verdad que el Flamenco debe poseer duende, jondura, esencias y todos los nombres poéticos que quieran utilizarse, que en suma hacen referencia al factor emocional de la música; pero sucede que absolutamente ninguna de estas cualidades son patrimonio exclusivo del Flamenco sino que son inherentes a todas las estéticas musicales importantes que no sean insustancial música de consumo, porque ¿es que acaso no tienen duende, ni jondura "El Amor Brujo" de Falla, o una Polonesa de Chopin, entendiéndose estas según acabo de decir, como el sentimiento, la fuerza y la expresividad consustanciales a la música? Todo depende de la capacidad del interprete para traducir adecuadamente el contenido emocional de una partitura. 
Muchos han sido, desde el romanticismo hasta el momento presente, los intentos de plasmar de forma gráfica las manifestaciones de este estilo; pero sin duda, todos han desembocado en un rotundo fracaso, habiéndose concretado únicamente tales esfuerzos, en unas obritas a mitad de camino entre las canciones populares y los Lieder, dejándose sentir de manera débil y lejanísima, ciertos giros flamencos, y obviándose en su totalidad las dificilísimas aristas rítmicas y melismáticas que este genero andaluz exhibe como algunas de sus más deslumbrantes galas, ofreciéndose en su lugar estructuras simplificadas al máximo.
La mayoría de los músicos del ámbito llamado clásico, se ha interesado en mayor o menor grado por el Flamenco y han sido conscientes del enorme caudal de recursos estético-musicales que este estilo les brindaba para el enriquecimiento de sus respectivas obras; recordemos la admirable y revolucionaria obra para clave de Domenico Scarlatti, la de Antonio Soler; recordemos los nombres de Luigi Boccherini, Mijail GlincamRimsy-Korsakov, y ya en el siglo XX, los de Debussy, Ravel, Stravinsky, Albéniz, Granados, Turina, y al fin... Falla, merced a cuyo apasionado afán, el Flamenco remonto las fronteras, y despertó el interés de los círculos intelectuales de buena parte del mundo. 
Y es precisamente en este marco de interés del mundo intelectual por el Flamenco donde surge la frustración y el desaliento al interesarse en vano (bien por tener conocimientos poco profundos del flamenco, bien por falta de pericia en el manejo de la escritura musical mas compleja, o quizás por ceñirse al monolítico sistema armónica y mas aún rítmico clásico) aprender de forma gráfica las complejísimas, en todos los ámbitos, estructuras en que este estilo - por otra parte de una manera tan natural que pudiese parecer que tales dificultades no exciten - se expresa. Podría dar idea de la importancia que los músicos concedían a innovaciones en este sentido la frase que Leopold Stokowsky pronunció en relación con el cante del Niño de Marchena, que a modo de presentación figura al principio de esta obra: "...Si sus prodigiosas florituras pudieran llevarse al pentagrama, deslumbrarían al mundo". 
Con esta obra se pretende inaugurar una nueva era en la historia del Flamenco: la que marque su universalización definitiva y al mismo tiempo la perpertuación de sus formas tradicionales, que podrán encontrar con todos los honores - como tanto desearon Manuel de Falla y Federico García Lorca entre muchos otros nombres ilustres - en los círculos intelectuales para ser comprendidas, estudiadas y apreciadas como una de las más valiosas muestras del patrimonio cultural de la milenaria Andalucía.

Flamenco Jose Luis Monton Guitarrista

Flamenco José Luis Montón Guitarrista:

A la chita callando, un lugar ajeno al flamenco sigue dando flamencos. La espuma del oleaje de allende es análoga a la de las aguas gaditanas, malagueñas, granadinas, almerienses... Pero Despeñaperros queda lejos, las cunas que parieron las tonás, las seguiriyas y las soleares no pueden ser vistas por la lente de un catalejo. Sin embargo, aunque la cigüeña hace su nido en un campanario, luego emigra a otro. Eso es lo que ha ocurrido entre Andalucía y Cataluña. "Sin querer", una guitarra marcada por las corcheas de Zyryab ha sabido ver en las Ramblas los ecos ricarderos, la estampa de Ramón, el aire de Algeciras, los tiempos de Sanlúcar... En fin, la Sagrada Familia que no hizo Gaudí, sino el toque flamenco. 
Montón es barcelonés, pero en este disco -Auvidis, 2000- comienza tocando en Fuentevaqueros. "El primer tema lo titulo "Homenaje" porque quiero recordar a Lorca. Por eso empiezo tocando por granaínas. Luego cambio a tangos y hago "La Tarara" para rematarla por bulerías". Su memorando no busca la leyenda del tiempo. José Luis expresa con sus dedos todo lo que siente cuando escucha aquel disco lorqueño de la Argentinita que han versionado maestros como Pastora Pavón, Pepe Marchena o, más recientemente, Carmen Linares. Pero busca más cosas: "La guitarra es un instrumento armónico y nosotros podemos jugar en ese terreno resbaladizo en el que se produce la cuestión de si es flamenco o no. No quiero buscar nada, sino dejarme llevar y tocar lo que siento. En ese sentido, todos los temas tienen un punto jazzístico porque yo he tocado tres años con dos guitarristas de jazz y eso se me nota". 
Montón se permite incluso la licencia de grabar un rap en un disco que se vende como flamenco, porque "soy un admirador de Tomasito y en las fiestas él suele hacerse siempre un rap. A mí me gustaba mucho y al final lo convencí para que participara en este trabajo".
Aunque en la carátula se advierte demasiada bulería, a la hora de la verdad, los matices van mucho más allá que los propios compases y se pueden apreciar muchas influencias:
"Camarón y Paco han influido sobre todo bicho viviente. Nadie es tan superhombre como para escapar de los genios. Pero yo nunca escucho analizando, sólo quiero disfrutar. Por eso no me dedico a coger frases y cambiarlas un poco, aunque luego, forzosamente, se me note a quién escucho". Y entre tanto, vuelve a escribir con su bajañí los mismos versos que otrora imprimiera el poeta de Granada en el papel sibilino. El Zorongo Gitano se viste de chufla bulearera y José Luis Montón, que aclara que "he grabado todo el disco con la lengua fuera, sin concesiones", abre el abanico de la polirritmia con nuevos compases salidos de las entrañas aceleradas de la soleá. "Le he echado todo el valor que he podido y creo que he dejado un documento caracterizado por el atrevimiento". Y por hacer flamenco subliminal: el disco se termina con una bulería -compás que viste las principales letras del de Fuentevaqueros- sobre la que Miguel de la Tolea abarca un fandango de Frasquito Yerbagüena -el jilguero de Granada-. Así suena Lorca entre seis tripas que vibran en Montjuic.