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viernes, 3 de marzo de 2017

Sandra Carrasco,cantaora de Flamenco, Entrevista

Sandra Carrasco,cantaora de Flamenco, Entrevista 

SANDRA CARRASCO, CANTAORA DE FLAMENCO. ENTREVISTA 
“Hay que incorporar elementos nuevos al flamenco” 
Silvia Calado. Madrid, septiembre de 2011 
Sandra Carrasco partió de la tierra del fandango para encontrarse con el mundo. Primero, con el mundo del flamenco, guiada por maestros tan ilustres como Arcángel, El Pele y Manolo Sanlúcar. Después, con la música del mundo, de la mano de Javier Limón, productor de su disco debut. Una amalgama de sonidos de diferentes latitudes envuelven su voz en este trabajo que no es estrictamente flamenco, pero sí “tiene unas raíces muy profundas de jondura”. Y aunque ya está proyectando un futuro cara a cara con el cante, ahora defiende esta carta de presentación en la que apuesta por el mestizaje y la versatilidad, sin dejar de sentarse en una silla junto a Pepe Habichuela a templarse “por Huelva”. 
Los tres maestros 
Arcángel, El Pele y Manolo Sanlúcar. Ellos son los tres maestros que marcan la primera etapa profesional de Sandra Carrasco. “Mis inicios en el flamenco parten de la ignorancia, pero también del gusto. No tenía conocimiento, pero sí un amor muy grande porque era la única música que me llenaba completamente”, confiesa la cantaora. Viene de una casa de buenos aficionados, con un padre, Cristóbal, “que canta por Huelva que te puede dar algo”. Y, en su habitación, ella iba escuchando lo que le apetecía, sobre todo, Mayte Martín y Enrique Morente. Así que cuando la llamaban “para cantar en una peña, llegaba y me ponía a cantar ‘Navega sola’, jajaja”. 
Al poco, navegaba guiada por grandes capitanes. “Maestros de nivel empezaron a contar conmigo para hacer coros y fue cuando me empecé a dedicar al flamenco”. Arcángel acababa de abrir una academia. Sandra se matriculó y viajaba a diario desde Almonte hasta Huelva para asistir a todas las clases: “Estaba siempre a su lado, era como su alumna VIP. Yo notaba el amor que tenía por mi forma de cantar. Y hoy somos muy amigos, lo quiero con locura. Son cosas que también pasan: el flamenco une”. 
Pero pasó sobre todo que el maestro le transmitió a la alumna su nueva manera de concebir el cante. Carrasco entiende que él “inició una manera distinta de cantar”, en un contexto marcado por el fandango. Explica que “en Huelva la gente tiene unos melismas particulares y algo común, no sé si es el aire de la tierra o los mayores que hemos escuchado como Rengel, Rebollo, Juan María Blanco, Toscano… que tenían como una velocidad más rápida, un porte tipo Marchena. Esas facultades creo que se van transmitiendo de generación en generación”. En su opinión, “con Arcángel se rompieron los esquemas del fandango y se descubre un mundo nuevo de sonoridades: es un cantaor tan largo, que hace cosas que crean escuela”. 
Lo de El Pele es otro mundo, “una onda única”. La cantaora lo tiene como “un pedazo de maestro y un pedazo de amigo de la familia, tengo unos recuerdos con él maravillosos”. Para ella, estar junto a él en un escenario es un deleite: “He ido con él a sitios y verle cantar por soleá, así, echado hacia atrás en la silla y con los brazos abiertos… yo, muero. Cada artista tiene su algo especial y él es muy salvaje. Y ese salvajismo a mí me vuelve loca porque se va a unos lugares que no son los convencionales, no son los esperados”. Aunque esa cualidad no está reñida con el rigor. Sandra comenta que es admirable “porque es muy estudioso, lo sabe todo, le sobran conocimientos. Ay, pero luego en el escenario, se abre en canal y te hace unas cosas… es especial”. 
Y con Manolo Sanlúcar llegó la disciplina. “Es la exigencia flamenca personificada. Es un maestro increíble, que tiene esa cosa de estar rebelado con el mundo, lo cual es también bonito porque de ahí sale su personalidad”. En su opinión, es “el compositor del flamenco: el disco ‘Tauromagia’ me parece sublime, está en mi lista el primero”. Exigencia… y emoción. Dice la cantaora que “he sentido muchas cosas con él en el escenario, he llorado muchísimo… Y también hemos llorado en los ensayos porque es muy duro y exigente, pero merece la pena. Es como un curso comprimido estar una hora ahí sentadita al lado para hacerle dos letras”. 
Paralelamente, era estudiante universitaria. “Quería ser algo más en la vida. Imagínate que un día me sale un nódulo en la garganta o por lo que sea no puedo seguir cantando”, supone. Y acabó diplomándose en Magisterio con dos especialidades: Educación Musical y Educación Religiosa. “Yo soy muy creyente y pienso que la religión es buena según cómo se trate, que se pueden conseguir cosas muy buenas según la manera en la que proyectes ese conocimiento”, revela. Pero reconoce que “mi pasión era mi carrera de por la mañana”, la musical. Esa especialidad “me aportó conocimientos técnicos muy buenos: piano, solfeo, flauta…”. Por eso, a quienes piensan que flamenco y técnica son incompatibles les responde que “el estudio nunca te va a restar, sino que va a sumar en todos los aspectos. Creo que es bastante acertado lo que hice”. Mientras estudiaba, el cante era un hobby. “Era una persona normal, haciendo mis estudios, no me gustó nunca ni salir de discotecas ni trasnochar, no lo entendía. Me llevaba todo el día en mi habitación escuchando música, jugando con mis muñecas… he sido niña-adolescente y eso me quitó de la calle”. Luego supo que “la carrera más importante es la de la calle”. Y la cursó de golpe. 
El destino, Madrid… y Javier Limón 
Dice que el destino la trajo a Madrid hace ahora tres años. “Y aquí estaba la carrera de la calle, la carrera de la soledad y la carrera de uno mismo enfrentándose con uno mismo”, reflexiona la cantaora. Considera difícil buscarse la vida en la capital: “Para los buenos artistas que hay, la cantidad de tablaos y lo activo que está, el flamenco no está muy valorado. Y aquí la vida es muy cara. No cuadra lo que cuesta un alquiler, con lo que te pagan por actuar una noche en un tablao. Así que si sales adelante aquí, creo que puedes hacerlo en cualquier sitio”. En Andalucía la vida era diferente. Vivía en Sevilla y trabajaba poquito, “pero me cuadraba todo”. 
Un día estaba tranquilamente tomando el sol en Matalascañas cuando recibió una llamada. Era una amiga de Madrid que le decía que “había un musical de la copla, que estaba el cásting cerrado pero que tenía que ir, que le daba una corazonada, que el productor ejecutivo era amigo suyo, que Javier Limón estaba haciendo la dirección musical…”. Así que, “por ella, eché cualquier cosa en la mochila, cogí un tren, hice una prueba con Javier y, a los dos minutos, me dijo que por él estaba dentro, que corriera a que me viera Blanca Li, que hiciera la prueba de interpretación, la hice bien y entré”. Y nunca, según reconoce, había hecho ni teatro ni copla. “Me llevé dos meses a la sombra, aprendiéndome todos los papeles por si acaso… hasta que por fin encontré un sitio espectacular, un personaje entrañable”, recuerda. Le pidió a su madre que le trajera una maleta de ropa… y nunca más volvió a irse de Madrid. 
Por el momento, su paso por el musical ‘Enamorados anónimos’ es la experiencia profesional “más bonita que he vivido, una experiencia de aprendizaje, en la que conocí a gente que considero familia”. Y, sobre todo, a Javier Limón. Desde el principio, estuvo cuidándola y defendiéndola: “Siempre estaba diciéndome “Sandrita, hija, qué bien cantas” y me daba muchos besos en la frente, jajaja. Estaba conmigo de una forma entrañable y tratándome de manera especial. Notaba que había feeling artístico y personal”. Así que a día de hoy afirma que “Casa Limón es mi casa”. Aunque ser parte de esa casa tiene un significado profesional: “Qué suerte he tenido. Veo a los artistas a los que ha sacado, lo que lleva a la espalda, su reconocimiento, sus premios… es un maestro de la producción en España”. Aunque aclara lo que le importa: “El trabajo nace del amor por las cosas, así todo rueda, y lo que al final se queda es la persona”. 
Un disco transfronterizo 
Sandra Carrasco, presentación del disco (Foto Daniel Muñoz) Sí, Javier Limón fichó a Sandra Carrasco. Y en Casa Limón fraguaron juntos su primer disco en solitario. Aunque antes le fue proporcionando un rodaje de colaboraciones que ha quedado reflejada en grabaciones como ‘Mujeres de agua’ -en el que comparte elenco con Carmen Linares, La Susi y Estrella Morente- y en directos de artistas de “plantilla” como Concha Buika. Y con esos encuentros previos está muy relacionada la línea del álbum, que se llama, sencillamente, ‘Sandra Carrasco’. No es, por tanto, el típico debut de una cantaora joven, que suele ser una demostración de conocimiento de las bases hoy tenidas por clásicas en el cante. “No era el momento de eso. Hay tan buenos artistas jóvenes cantando ahora, como por ejemplo a Argentina, Pitingo -que también canta por derecho-, Guillermo Cano… que no creo que yo fuera a aportar nada… este año”. Aunque sí está en sus planes futuros. “Lo haré más adelante, de hecho, tenemos pensado hacer un DVD en el que haga mis cantes”, anuncia. “Me encanta, lo siento y lo quiero hacer, pero antes me hacen falta al menos dos años de estudio y sentirme realizada con el cante, que lo pueda defender y puedan mandar mis facultades y mis conocimientos, y no que el flamenco me maniate a mí”, asegura. 
Así que el desafío con este primer disco era no volver a lo ya hecho, sino “intentar aportar algo nuevo a la música y creo que lo hemos conseguido, que hemos pensado un camino”. Reconoce que quizás “yo sola hubiera hecho otras cosas, pero voy de la mano de un maestro y hay que dejarse llevar por los profesionales”. Lo flamenco está expuesto en este disco de un modo diferente, está en la tesitura de su voz, en sus dibujos, en las estructuras rítmicas y en algunas colaboraciones, aunque todo entretejido con un mestizaje de sonidos de otras culturas, incluida la pop. “Hay un fandango, una zambra con una seguiriya al final a coro, bulerías, ‘La calle del Olivar’ dedicada a Miguel el del Candela, el sonido de pies del baile de David Paniagua y Paloma Fantova, la percusión de Piraña…”, detalla. Y el flamencómetro llega a su cota más alta en el corte final: ‘Fandangos con el tío Pepe’. Sí, es Pepe Habichuela quien la acompaña a la guitarra en este cante que la lleva de vuelta a su tierra. 
La grabación con el maestro granadino es uno de los episodios memorables de la trastienda de este trabajo. “Grabamos juntos a la misma vez, yo en una cabina y él en otra, de frente. ¡Imagínate! Es lo puro más puro y, de repente, te hace una modernidad que te deja de piedra. Él es lo arraigado, pero en casa tiene a un genio de lo moderno que es su hijo Josemi Carmona. Se deja asesorar por él y si le dice “papa, haz aquí esto, lo hace increíble. Tiene gloria en sus manos y una cosa especial en su persona”, cuenta la cantaora. Personalidad… “Lo que más me gusta de los artistas, sean guitarristas, bailaores o cantaores, es que los escuches y los reconozcas de inmediato, que digas este es Pepe, este es Paco, este es Vicente, esta es Estrella”. Y a Pepe se le identifica desde el primer acorde. “Javier y yo nos la hemos gozado, en la mesa de sonido sentados los dos. Yo canté con él lo primero y una vez que estaba clavado, lo dejamos a él solo en la pecera y, sobre la guitarra base, iba encima haciendo sus cositas. ¡No sabes los saltos que dábamos escuchándolo!”. 
Y, casualmente (o no), Pepe Habichuela es uno de los padres de los diálogos entre el flamenco y las músicas del mundo, como puso de manifiesto su disco ‘Yerbagüena’. “Ahora hemos tenido en Gerona una presentación con Anoushka Shankar y hace con ella unas granaínas. Además, va con Dave Holland… Es el viejo más moderno y más hippy del flamenco”. Pero resulta que esta vía de encuentros es -salvando las distancias- la que se trabaja de lleno en este disco de Sandra Carrasco. En los créditos aparecen hasta veintiséis músicos de al menos una decena de países diferentes. De Granada a Madrid, de Túnez a Turquía, de Francia a Puerto Rico, de Líbano a Marruecos, de Estados Unidos a Cuba, de Palestina a Israel. 
Aunque esos viajes no los ha hecho ella, sino su productor: “Todo eso nace de Javier, él lo hace y lo busca. Hace un camino y me pide que confíe en él. De repente, me decía “hoy me voy a Israel con Avishai Cohen (que, por cierto, es fan de Enrique y Camarón), y va a meter un bajo en la seguiriya”. Venía, me lo ponía… Y como es una persona muy expresiva, me iba explicando la música con su cuerpo y yo iba viviéndolo con él”, admite. A lo que añade que “ama la música y los detalles pequeños los ve como grandes y siempre me ha enseñado que menos es más”. 
¿Y cómo afectan esas relaciones musicales al flamenco? Sandra Carrasco defiende las fusiones “siempre que se hagan con coherencia y con cabeza”. Va más allá al decir que, para evitar caer en el tedio, “hay que incorporar elementos nuevos al flamenco”. Pero distingue entre el flamenco que te puedes encontrar en Jerez si te vas “a escuchar a El Zambo, que es lo más puro… ya no hay más capas abajo”, y ese otro “mundo de las personas que nos gusta el flamenco y que estamos arraigados con él, pero queremos hacer cosas con otro sentido”. Y no duda en subrayar un referente: Enrique Morente, que “hizo ‘Omega’ con Lagartija Nick y luego lo escuchabas cantar martinetes, seguiriyas, malagueñas”. La conclusión es que la mixtura “afecta al flamenco positivamente”. Si no lo creyera, no se habría implicado en proyectos tan experimentales como el ‘220V’ que estrenaron en Madrid en Danza 2010 el músico electrónico Artomatico con los bailarines y coreógrafos Nani Paños, Rafael Estévez y Antonio Ruz. “A mí me gusta ese mundo, soy una amante de la música y me esfuerzo por ser versátil”, asegura. En esa obra, lo mismo deconstruía una caña, que cantaba por martinetes en pleno porté. “Me encanta que los bailarines me cojan en alto mientras estoy cantando por seguiriyas, que me den una vuelta mientras canto por martinetes…”. Y es que es de las personas que creen que “hay que estar abiertos, investigar y hacer las cosas que vengan”, pues la vida, como dice la canción, hoy pasa...

domingo, 4 de diciembre de 2016

Flamenco Juan Villar Cádiz

Biografía:

Juan Villar, Cantaor 
Fátima Yráyzoz Aranda 
2001 
De este gaditano todos coinciden en decir que está en el mejor momento de su vida. Su experiencia le ha hecho un clásico de los cantes festeros, ha acompañado a casi todos los grandes bailaores, pero Juan se considera un cantaor completo. 
Dicen los críticos que vives tu mejor momento. ¿Estás de acuerdo? 
Pienso que estoy en mi plenitud, con más experiencia, en definitiva en uno de los momentos claves de mi vida 
¿Preparas tu repertorio para cantar en teatros? 
No , yo nunca preparo repertorio puesto que yo soy un cantaor que voy cantando según me sale, aunque claro, algo si que pienso antes de salir. 
Juan, en tus inicios comenzaste cantando para el baile ¿Te sirvió esto de mucho? 
Yo he acompañado a los mejores bailaores de Europa, a la Tati, Manuela Carrasco, Trini España, Farruco, Guito, en fin me parece que es una gama de artistas que claro que me ha merecido muchísimo la pena. Pero tengo que confesarte que yo me siento bien en todos los cantes, pero se le pone a uno el San Benito en un palo que la verdad sea dicha, cuesta quitar, yo he sido catalogado como festero pero yo los demás cantes los hago, es más, me gusta mas la soleá que la bulería. 
¿Y tu próximo disco para cuando? 
Espero que a mediados de marzo del 2001 esté ya en el mercado mi nuevo álbum del que me siento muy contento. He contado con muy buenos colaboradores. 
Juan, como veterano ¿Cómo ves la dirección que está cogiendo esta música? 
Yo no pienso que esté en un momento peligroso, porque el flamenco será flamenco siempre. Lo que pasa es que hoy hay mucha fusión por parte de los jóvenes y lo veo muy lógico y muy bonito pero siempre sin olvidarse de las raíces. 
¿No crees que en Andalucía se han olvidado de promocionarlo? 
Bueno, claro concretamente en mi tierra, Cádiz, he de reconocer que no tiene campo de acción para que éste salga. Allí hay mucho aficionados muy jovencitos, Sevilla tuvo una buena época, pero Madrid sigue siendo la plaza grande. 
¿Tus hijos tienen afición? 
Tengo a dos niños que están siguiendo la tradición del cante, Juan y Antonio, de 24 y 16, aunque lo hacen como los jóvenes de ahora, pero cuando quieren y les hace falta lo hacen todo puro. Yo empecé en las chirigotas en Cádiz desde muy niño, he vivido en el corazón del carnaval pero me inclinación por los cantes flamencos pudo más... 
Fátima Yráyzoz Aranda

jueves, 22 de septiembre de 2016

Entrevista a Marina Heredia

Entrevista a Marina Heredia :

MARINA HEREDIA , EN OTRAS FORMAS DE FLAMENCO 
Con sólo 20 años y a punto de editar su primer disco en solitario, es considerada como una de las mejores voces de Flamenco. 
Si Macanita es voz de bronce, la de plata es, según el programa en que aparecen juntas, Marina Heredia, piel blanca, cante terso, entre la elegancia de movimientos de su buena planta, del buen temple que no pretende romper. Voz joven intentando sacar lo antiguo, oscuro. Hace tangos de su tierra, Granada, y entre las licencias que se permite tintinean sus largos zarcillos por alegrías. Cumple los 20 en abril. Amiga de Estrella Morente desde chiquitita ("Anoche estuvimos juntas, de fiesta...") se encuentra concentrada preparando su primer disco. Acaba de firmar con Universal y están buscando temas, sin prisas. "Queremos hacerlo muy bien, con muchos detallitos, todo muy limpio" ¿Para otoño? "Yo diría que sí, la gente de la casa de discos quiere que salga para primavera, pero creo que no va a dar tiempo". ¿Llevará el padrinazgo del padre de Estrella? "Por mí encantada, pero el productor de mi disco es Isidro Sanlúcar. Yo ahí no entro". 
Entró en un estudio de grabación, con producción francesa, a los trece años junto a Pepe Habichuela, Enrique y Estrella Morente. A partir de los quince comienza a dejarse oír desde la parte de atrás de los cuadros flamencos, primero de bailaoras (La China) y después con guitarristas como Miguel Ángel Cortés. "Cuando yo empecé, Miguel Ángel fue el primero que se arriesgó a ensayar conmigo, a ayudarme, porque sabes que siempre tienes que tener un guitarrista a tu lado que te vaya diciendo, dándote pie. Con Paco he estado menos, porque él es mayor y está muy ocupado con Carmen Linares". 
Ventilando 
Con él interpreta en vivo ‘Baladilla de los tres ríos’ de Lorca, una canción que llevaba arreglos de un disco de Carmen Linares, a quien sustituyó en un espectáculo de María Pagés en el Festival de Música y Danza de Granada. En materia clásica, colaboró en la última Bienal de Flamenco de Sevilla con José María Gallardo en seis ‘Canciones de la vida’, que se acaban de publicar en disco como "La Maestranza". "Hombre, suena a flamenco porque yo no puedo cantar otra cosa que no sea flamenco, y José María tiene mucho toque flamenco. Ya el flamenco no son sólo seguiriyas, soleá y bulerías… La canción de despedida se asemeja a unos tientos. Con él es un gusto trabajar y con los músicos que lleva he aprendido mucho porque es una gente muy abierta. Y siempre viene bien cambiar un poquito de aires". ¿Ventilarte en un ambiente un poco cerradillo, donde siempre es lo mismo? "Ya sabes, el ambiente flamenco es: terminas de trabajar y una marcha y otra marcha y fiestas… eso un día está bien, pero aquí hay que trabajar todos los días y no se puede una dislocar, si no, al día siguiente no das la talla. Con esta gente es todo lo contrario, nada más que trabajar, y si algún día encarta una fiesta, pues vale". 
En dicha Bienal estuvo también con la bailaora Eva la Yerbabuena. "Este año hemos trabajado mucho, y para mí es un gustazo, porque cantarle a Eva es un supuesto sentido… es otra forma de ver el flamenco, es fantástico". Y detrás de La Yerbabuena se sienta silla con silla con Arcángel. "Dentro del espectáculo cantamos por separado y en alguna ocasión también hacemos juntos alguna letrita todos los cantaores". 
De las de atrás 
Marina ha llegado a ponerse delante de ambientes radicalmente distintos, lo mismo participa en el Espárrago Rock (98) que en una ópera, ‘Amore’ (99) de Mauricio Sotelo. "Al comienzo lo vi un poquito arriesgado porque era mezclar flamenco con ópera contemporánea. Decía: veremos a ver si no nos matan aquí…" La montó en Munich durante mes y medio con la también cantaora Eva Durán y en España se estrenó en septiembre, en el Teatro de la Zarzuela, y no tuvo otra representación. 
La pasada semana cantó en Francia, "en un festivalito cerca de París", con su padre, Jaime el Parrón. Su maestro. "Fue el primero que yo escuché cantar. Cuando nací ya empezó a cantarme y después he aprendido de todo el mundo… de todo el mundo bueno" ¿Referencias? "Si te dijera otro te mentiría: de Camarón". Sin embargo no tiene el acusado aire camaronero propio de las últimas generaciones. "Es que hay que saber separar un poquito. Soy fan número uno de Camarón, y siempre lo seré, pero también hay más gente que canta y cantaba muy bien y no te puedes encerrar en una sola persona estando Caracol, Mairena o Chacón, habiendo tantos como hay. Yo soy de las de atrás en forma de pensar." Luis Clemente

miércoles, 18 de mayo de 2016

Entrevista a Dolores Agujetas

Entrevista a Dolores Agujetas :

"EL FLAMENCO ES PARA LOS AMERICANOS. YO CANTO GITANO" 
De casta le viene al galgo y a esta mujer eso no le falta. Casta y raza que irradia por los cuatro costados. 
La hija de esta dinastía tan gitanísima, los Agujetas, presentó recientemente en Madrid su primer disco, acompañada a la guitarra de su veinteañero hijo Antonio, otro Agujetas que da la talla.
Dolores, una veterana gitana que sabe lo que quiere, no ha querido antes salir de su Jerez natal, ni grabar. Porque para cantar como ella hay que estar llena de rabia: 
"Antes no me he atrevido a hacerlo porque creo que el cante nuestro no le interesa a mucha gente ni a las casas de discos". 
Nos explica: "Aunque ahora esta evolucionando, la mayoría de las discográficas solo quieren vender, no les interesa otra cosa, a pesar de que cada vez hay mas afición; 
Este disco lo hemos hecho nosotros. Mi marido es el productor. La familia". 
El cante de la que se presenta como "Hija del Duende" está lleno de un desgarro de viejos ecos. Suena a rancio como suena su padre, Antonio de los Santos, y como han sonado todos los Agujetas. Pero Dolores confiesa que nadie sabe lo que ha sido vivir con el "ermitaño de Jerez": "Mi cante es rancio porque yo soy gitana, pura, canastera. Como mi mare y mi pare y como eso vivo. Yo no me he copiao de mi padre, lo que la gente no sabe es que yo soy la mayor de mi casa y he convivido con él y es muy difícil explicar esto, es una vida muy larga y complicada. Me tendrían que pagar para contarlo". 
Dolores no quiere ni oír hablar de flamenco: "El flamenco sí se ha puesto de moda, pero lo mío no es flamenco. Yo no canto flamenco, ni jondo, yo canto gitano. El flamenco es para los americanos, y lo que hace mi pare también es cante gitano no flamenco. Lo que hagan lo demás no me importa, allá con lo suyo, no me importa". 
Su disco esta lleno de jondura, letras tradicionales. Soleá, seguiriya, martinete y malagueña, para cerrarlo como está mandado para una jerezana, con una bulería. 
"El sabor te lo enseña tu marido, tus hijos, tu casa y la vida. La vida te enseña a ser cada día mas puro porque te das cuenta de que lo que hay en el mundo del flamenco es lo que a ellos les interesa. Tu no te puedes meter con nadie, a mi me da igual lo que hagan". 
"Para determinados cantes tienes que tener una cosita que te duela, y que te acuerdes de esos momentos. Mis palos son la seguiriya, el martinete, la soleá". 
La Agujeta desde su sabiduría reboza humildad: "No estoy por la labor de ventilar nada, ni de abrir. Hago lo que puedo, ni entiendo de cante, ni ná. Tengo esa cosita, y punto. Yo pongo mi pellizco y mi sentimiento cuando me acuerdo de las fatigas que he pasao". 
Fátima Yráyzoz Aranda.

domingo, 1 de mayo de 2016

Flamenco Juan Agustín Fernández Vargas

Biografía:

Juan Agustín Fernández Vargas, más conocido con el nombre artístico de JUAN TALEGA, la más pura voz rancia gitana que ha existido en el cante gitano Andaluz. Gitano por los cuatro costaos, escuela puramente gitana sin salirse nunca de ella, nació en el bello pueblo de Dos Hermanas (Sevilla) en el año 1.891 y murió en Dos Hermanas en el 1.971, era hijo de AGUSTÍN TALEGA gran cantaor de Sigueriyas y Soleares y sobrino del celebre JOAQUÍN EL DE LA PAULA famoso por su Solea de Alcalá, aprendió los cantes de su padre y de su tío como nadie en el mundo, donde a través del podemos conocer la escuela mas grande del cante gitano que ha existido.
Otra de las grandes figuras de la casa de los Paula fue sin ningún género de dudas, Juan Agustín Fernández Vargas, Juan Talega, que nace el 12 de diciembre de 1.891 en el sevillano pueblo de Dos Hermanas. Juan Talega hereda de su padre tanto el apodo como el oficio de trata de ganado y su tremenda afición por el cante. Se casó con Casta Fernández, hija de su tía Carmen la del Gordo, tuvieron cuatro hijos de los cuales solo José El Verde tenía fama de notable cantaor. A lo largo de su existencia participa en innumerables juergas y fiestas privadas dentro de su zona natural, Tríana, Alcalá, Utrera, Lebrija, Morón y por supuesto en las de su pueblo natal, sintiendo una enorme predilección por las organizadas en torno al Gran Diego del Gastor, donde su sabiduría jonda alcanzaba cotas inenarrables. 
Aparte de las soleares de su familia, a Tío Juan le debemos la transmisión y divulgación de algunos de los cantes de Tomás El Nitri, los Caganchos, los Pelaos, La Andonda, Paco La Luz, El Loco Mateo, Manuel Torre y Enrique el Mellizo. También facilitó la levadura para que el maestro de Mairena pusiera en pie varios cantes que estaban en extinción, acompañándolo también allá donde hubiere un gitano viejo que aportara algún matiz perdido a recuperar. Convencido por Antonio Mairena en 1.958 se incorpora a los festivales cuando contaba 67 años de edad y uno más tarde se presenta en el Concurso Nacional de Córdoba donde obtiene los premios correspondientes a siguiriyas, soleares y tonás. Juan Talega había vencido ya su dificultad a la hora de acoplarse a la guitarra dado que la mayoría de las fiestas en que participaba no siempre utilizaban este preciado instrumento, cantándose a palo seco la mayoría de las veces. También de la mano de este, entra en los estudios de grabación de la casa Columbia para impresionar su enjundia cantaora que saldría en la mayoría de los casos en discos conjuntos. Forma parte del jurado que en 1.962 otorga la II llave de oro del cante a Antonio Mairena y se convierte en el más fiel divulgador de las tesis mairenistas. 
En 1.967 los aficionados de Morón premian su predilección por esta tierra homenajeándolo en la ciudad del gallo al que se suman numerosas figuras del arte y las letras, al igual que el que se le tributó en la capital de España, en 1.970, en el Teatro de la Zarzuela, no pudiendo asistir por encontrarse enfermo, entre los que si acudieron estaba el clan de los Mairena al completo. Juan Agustín Fernández Vargas, que no Juan Talega, deja de existir en su misma localidad natal, el 31 de julio de 1.971. En 1.980 la corporación nazarena coloca un mosaico en la fachada de la casa donde vivió. Ese mismo año se inicia en dicha localidad el festival flamenco que lleva su nombre. En 1.987 la Peña Flamenca Juan Talega en el X aniversario de su creación, le dedica su primera semana cultural, coincidiendo con el centenario de su nacimiento, siendo todo un alarde de organización y participación. 

martes, 8 de marzo de 2016

Entrevista con Miguel Poveda Madrid Mayo 1999

Entrevista con Miguel Poveda:

Miguel Poveda fue ganador del XXXIII Festival Nacional del Cante de las Minas de La Unión (1.993), su primera grabación aparece en el CD que recopila algunos de los mejores momentos del certamen de ese año. En 1995 publica su primer disco "Viento del Este". En este entrevista hablamos sobre su nuevo disco: "Suena Flamenco". 
Siempre te preguntan por tu origen, porque no eres gitano ni andaluz. 
Lo más difícil es responder siempre a lo mismo, ya parece un poco absurdo, porque esos prejuicios son ya agotadores, hay pruebas muy evidentes de que esto ya no es importante, la mayoría de los cantaores gitanos son buenísimos y siempre tienen un toque especial, pero está claro que hay buenos cantaores payos y los mejores guitarristas son payos, como Paco de Lucía y Vicente Amigo, que son los más interesantes, los mejores que hay... En el baile sucede igual, La Yerbabuena, Belén Maya, Israel Galván... aunque el flamenco siempre se da más entre gitanos y andaluces. 
Lo que pasa es que el sonido de la voz gitano es muy bueno, pero no basta con tener una voz flamenca, también hay que saber cantar. 
Para mí el verdadero interrogante es saber como alguien de 26 años llega a ser cantaor profesional de flamenco hoy en día, además no eres de una familia de artistas profesionales del flamenco. Lo normal es que alguien de tu edad, en España, quiera cantar pop, rock, música latina... 
No es una cosa que me haya propuesto, yo no dije un día "voy a cantar flamenco y me voy a estudiar no sé cuantos discos", es más bien una cosa que va contigo, naces con eso o tienes esa inquietud, además todo el mundo no se puede poner a cantar. Supongo que lo músicos siempre acaban tocando la música que más les atrae. 
En mi casa se oía flamenco y copla aflamencada, Juanito Valderrama, Manolo Caracol, Pepe Marchena, esas eran las cintas que escuchaba mi madre, y yo cantaba lo que oía. 
El Flamenco tiene a veces una imagen muy kitsch, que produce un inevitable rechazo a el público más joven. 
La mayoría de los artistas llevan una forma de vida diferente, te encuentras con gente aficionada, que canta muy bien, vive en un pueblo y llega a grabar un disco, pero a la hora de ser un profesional es muy diferente, es preferible saber vestirse, poder hablar, saber apartar ese tipo de imagen, aunque también hay artistas que si se apartaran de su origen dejarían de ser auténticos, en La Paquera hay que saber apreciar todo lo que ella es. 
A mí, por lo que me ha tocado vivir, por la ciudad donde vivo y otras cuestiones, siempre me he intentado alejar de esa imagen del flamenco y acercarme al flamenco como música, no como forma de vida, sino como música que sé hacer o me gusta hacer. 
Paco de Lucía ha sido uno de los que ha aportado una imagen más seria. 
Y por ejemplo Belén Maya, con un baile inteligente, a la hora de expresarse, de vestirse.
Tu hermana es bailaora y a veces baila en tus espectáculos. ¿Como se inicia ella en el baile?
Ella siempre tuvo esa inquietud, a mi madre le gusta mucho el flamenco, de hecho nos apuntó a los tres hermanos a una academia, al final la única que baile es ella . 
¿Te gusta bailar? 
Soy muy aficionado al baile, me gusta mucho. 
¿No bailas en el escenario? 
No, no, a veces un fin de fiesta por bulerías, pero no, yo soy un bailaor frustrado... 
La actitud de un bailaor es distinta ¿Te daría más vergüenza que cantar? 
Si, creo que sí, cantando puedes cerrar los ojos, cantas y ya está. A diferencia del baile, donde debes dominar el escenario. 
¿Es una cuestión de personalidad? Para ser bailaor no se puede ser tan tímido, un cantaor está sentado, se concentra en cantar.. 
Entre los nuevos músicos de flamenco encontramos gente que además de estudiar mucho técnicamente , se preocupa por conocer el pasado, investigar, pareceis músicos muy inquietos... 
Quien viene de una familia flamenca canta lo que ha vivido y lo que ha aprendido allí del flamenco, sino se da este caso pues tienes que mostrar un interés mucho más grande, tienes que buscar más. Por encima de cantaor soy un aficionado, me gusta investigar, entender el porqué de las cosas y poder hacer mi trabajo con coherencia y con sentido. 
¿Es necesario conocer el origen y la evolución de los palos? 
Hay pocos cantaores que dominen casi todos los palos, yo no estoy entre ellos tampoco, yo no domino todos los palos, hay artistas geniales en una serie de estilos, por ejemplo, de la gente de Jerez me quedo con sus "bulerías" y con su "Soleá por bulerías", para escuchar a gente cantar muy bien por "tarantos", "malagueñas" o "granaínas" no busco gente de Jerez, para eso hay otro tipo de cantaores. Además de los clásicos, ¿Que músicos te están gustando? Estrella Morente tiene mucho futuro, Mayte Martín, Montse Cortés, que canta en mi disco, también Arcángel... y Morente, por encima de muchas cosas. 
Como concepto... 
Sí, como concepto casi... 
¿Y de los más antiguos? 
Manuel Torres, Antonio Chacón, El Tío Borrico... 
Comparando los temas y el estilo las letras de Manuel Torre, si podemos decir que el nivel ha bajado bastante. Antiguamente se cantaban letras muy sencillas, cortas e intensas, expresaban muchísimo más que las letras de hoy en día y lo conseguían con un lenguaje más llano, yo recurro mucho a letras antiguas pero tienen que ser creíbles en mi voz, porque ha pasado mucho tiempo, hay letras que yo no cantaría, yo puedo decir "mientras mi padre estaba en la fragua", porque es un mundo que ni he conocido... pero las letras de amor no caducan, son mucho más fuertes, las de hoy son más cursis, más ligeras, pero aun así hay buenos letristas. 
Dos de tus temas favoritos del disco son las "Bulerías de Jerez" y las "Alegrías". 
La bulerías de Jerez porque allí es donde se conserva el flamenco en estado más puro, allí tienen una forma muy especial de hacer las bulerías, las he cantado como se suele hacer allí, entre amigos, golpeando una mesa, con palmas y guitarra, improvisando... hicimos dos tomas y dejamos la primera porque fue la más espontanea, la más natural. 
¿Como lo grabasteis? 
Todos juntos en la misma sala del estudio, golpeando una mesa. 
¿Te gustaría grabar todo los temas de un disco de esta forma, en directo, con todos los músicos tocando juntos? ¿Se pierde mucha fuerza en el estudio? 
Son dos cosas diferentes y hay que entenderlas como tal, si es verdad que hay cosas en los discos dificiles de conseguir en directo, a mí me gustan más mis directos que mis discos, aunque el disco te permite eliminar errores, tener siempre una afinación perfecta, un buen sonido y mayor orden... es más perfecto y eso también me gusta, pero no me gustaría que en un directo se buscase lo mismo que en el disco, en el disco quiero que las cosas estén más perfectas, pero prefiero que el directo me ofrezca algo distinto. 
La experiencia del directo también es distinta para el público, porque en directo estás una hora escuchando a un cantaor, pero con el CD, puede que escuches un rato, alguna canción y a veces incluso sin prestar mucha atención a la música. 
A mí me gustaría que oyeran el disco con detenimiento, con los auriculares, así se captan mejor muchas cosas, pero bueno... cada uno que lo escuche como mejor lo disfrute, mientras lo disfrute... 
¿Qué otras músicas te gustan? 
Me gusta la música latina, la música brasileña... Cesaria Evora, también escucho algunos cantantes españoles, Rosario y muchos otros. 
¿Y en otros idiomas? 
Muy poco, de jazz no escucho casi nada , tengo un disco de Billie Holiday porque me lo recomendaron, lo que sí oigo es música clásica.

miércoles, 17 de febrero de 2016

Flamenco Rocio Márquez Sevilla

Biografía:

El Niño. Andando por los campos marcheneros. Rocío Márquez. Lo que hace Rocío Márquez con El Niño de Marchena, Pepe Marchena, José Tejada Martín, es sencillamente magia. Magia blanca. No sólo resucitarlo, ni acordarse de él, ni actualizarlo. Algo más difícil esto de tratarle como a un contemporáneo. Pues sí, Marchena nos habla a nosotros, directamente. Rocío Márquez no hace de intermediaria, ni de médium. Se pone al lado de Pepe y canta con él. Es verdad que sólo oímos la voz, la afinación de Rocío, pero eso son cosas del presente inmediato. Escuchen atentamente, verán que cada letra y cada respiración han pasado por Marchena. Traducción de la tradición, con sus necesarias traiciones; que no hay otra manera, como bien decía Enrique Morente. Ya digo. Trasmisión. Magia. Magia blanca. Ya sabemos que hay un joven Marchena, como el joven Marx, al que la flamencología le acepta un gran conocimiento de los cantes, afinación y sabor. Después está el heterodoxo, el segundo Marchena, ése que abusa de su poderío vocal y melódico, el de las extravagancias geniales, el que se enfrenta a la academia con su particular topografía flamenca. Pues bien, aquí están el primero, el segundo, incluso un tercer Marchena, ése que los resume, ése es el que Rocío Márquez quiere proyectar. No hay complejos, toda la obra de Marchena es un caudal de inspiraciones. Especialmente, a Rocío le gusta escucharlo en la conferencia que Pepe da en la Universidad de Sevilla, donde José Tejada se siente reconocido, con ternura, él, que ya era universal. Ahí Marchena está sabio, ajustado, mostrando que no hay diferencias entre lo viejo y lo nuevo. Eso lo ha aprendido perfectamente Rocío: el vanguardismo, el clasicismo, el mairenismo, el flamenquismo, el jondismo... todos mitos fantásticos. Maravillosos. Recordemos que Pepe Marchena es hijo de su época. La técnica -los discos de pizarra, la radio, el primer cinematógrafo- no sólo es un vehículo sino toda una definición estilística. Su voz, como la de su admirado Carlos Gardel o la de Édith Piaf, en Francia, responde también a una cualidad tecnológica. Y no es lo mismo un repertorio que se gana en los teatros, con sus manierismos, que el que se hace para el vinilo, las emisoras de FM o la televisión. La intuición de Rocío no ha sido otra y le ha llegado por el oído: un Niño de Marchena que pueda oírse en mp3, naturalmente. Nada de nostalgia. Anacronismo, en el mejor sentido de la palabra, ése que permite al arte mostrar dos temporalidades a la vez. No me voy a poner grave, pero ha sido un crítico norteamericano, Fredric Jameson, quien ha llamado la atención sobre lo productiva que ha sido en los pueblos hispanos la confusión entre "modernista" y "moderno". Es ahí donde hay que entender a Pepe Marchena, y por extensión a todo el flamenco diría yo. Es decir, el modernismo, el simbolismo, el adjetivo que se adjudica a Rubén Darío o Gaudí, aparece entreverado con la modernidad, el futurismo, lo que significaba Picasso. ¡Vaya contrariedad! ¿No? Así, el mismo Marchena que crea "La Rosa", desde un poema de los Hermanos Álvarez Quintero, acaba construyéndonos fandangos, cambiantes en sus tercios, lo que ha venido en llamarse fandangos cubistas. Sí, el inventor de la colombiana, que legitimó como cante nuevo americano, cuando había sumado una canción mexicana y un zortziko vasco a sus habilidades con la guajira a ritmo de tango. El Marchena que se presenta antológico con el legado flamenco, inventándose todo tipo de procedencias y etimologías, sencillas obras maestras de creación popular... Como repite Rocío Márquez pegada al hilo de voz de El Niño: "en tus palabras no creo". No podemos ocultar que El Niño de Marchena ha sido denostado, por muchos, por mucho tiempo. De nada servían las confesiones de Camarón como marchenero. De nada la reivindicación impecable de Enrique Morente y todos lo que en su estela siguen. Pero atendiendo a Marchena se aprende otra cosa, una cierta dignidad, un saber estar cuando se tiene toíto en contra. Si, como Rocío, observan a Pepe Marchena en el casino de su pueblo, en la serie, magistral, Rito y Geografía del cante flamenco, se darán cuenta de lo que les hablo. No hay complejos de ninguna clase, ni falsos agitanamientos, sólo orgullo de un trabajo bien hecho y de una vida, de excesos, sí, pero también de penas y de belleza. A mí me recuerda un poco a esa escena de Nashville en la que un John Lee Hooker cualquiera respeta a Johnny Cash por lo que es, no por sumarse a la legión de sus imitadores. Sí, si este país hubiese sido normal Pepe Marchena, con su sombrero de ala ancha, hubiera grabado en Nashville. No se crean, también allí acabará grabando Rocío Márquez, por aquellos caminos. Canción de Guatemala. Cantes de Ecuador. Cante de los Picos de Guanabacoa. Toda esta inventiva desbordada de Pepe Marchena. Fíjense en las paradojas. Marchena hace de los cantes americanos, los famosos de ida y vuelta -todo el flamenco lo es, de vuelta e ida, digo-, su seña de identidad, también útil principal en su particular caja de herramientas. Cuando compone la soleá, creo que, atendiendo al origen de letra, la apellida de Yllanda, "recompone" la petenera mexicana del Mochuelo que, seguramente, está en la cepa de lo que se conocen como soleares trianeras, en el ADN de esa otra genialidad extravagante que es el Charamusco. Pero no sólo estilísticamente. La literatura de Marchena para milongas, guajiras y colombianas es de tal promiscuidad, que anticipa la novelería de un Gabriel García Márquez, por ejemplo, a la hora de describir un mundo colonial, un mundo y unas condiciones sociales de las que seguramente procede todo el flamenco. Fíjense, como ha hecho Rocío Márquez, en "Los esclavos", un tema marchenero, inédito, que figura en este disco. No sabemos a ciencia cierta su procedencia, sólo que salió de entre los papeles de El Gitano de Oro, rapsoda que acompañaba a Marchena en sus últimos días. La pornografía de su letra es tal, lo explícito de una situación gravosa de explotación colonial, que casi termina por ser una canción de denuncia. Rocío Márquez le da una dicción fabulosa, ella haciendo de Lydia Cabrera y El Niño de Elche de Fernando Ortiz. Porque ese es otro de los aciertos de este disco, no hay temas modernos ni antiguos. Al presente se llega explotando las contradicciones. El clasicismo filológico de Faustino Núñez y el "buen metal" del sonido de Raül Fernandez Refree, las guitarras magistrales de los Manueles, Franco y Herrera, frente a la sonanta de Pepe Habichuela, y una voz aérea, la de Rocío Márquez, que esta vez se ha dejado rozar, hasta tocar tierra. Sólo alguien que había conocido la miseria de esa manera podía tener en tan alta estima arreglarse: la ropa, los anillos, los pañuelos, los cien pares de zapatos de todos los colores ordenados por colores, tonos y brillos. El dandy que era Marchena nacía en esa contradicción. Sólo los pobres se arreglan en domingo. La burguesía puede permitirse el desaliño. El humilde no, quiere, al menos por un día, su brillo. Si Beau Brummell dedicaba su ocio a las mil dobleces de un pañuelo, Marchena jugaba con el calzado, con los naipes, con el dinero. Los excesos de Marchena eran un juego, en el sentido más infantil de la palabra. Lo que hacía con los cantes igual, mero juego, un para arriba y un para abajo lúdicos con los que ensanchar armonías, melodías y compases. Como Walter Benjamin hizo notar, los niños no conocen el peso de la historia, por eso juegan. Y esa liviandad era necesaria. Ya digo, no se trata de reivindicar a Marchena ni de homenajearlo ni de justicia poética alguna. A Marchena no le hace falta. Lo que Rocío Márquez ha hecho es tomarlo desde el placer del juego. Disfrutar a Marchena. Gozarlo. Es rara la imagen fantasmal con que Georges Didi-Huberman convoca a Rocío Márquez. "La muchacha que anda" -la Gradiva que Jensen, enamorado, veía huir por las calles de Pompeya- se pasea por los subterráneos mundos de las minas. Rocío había bajado al Pozo de Santa Cruz en solidaridad con las reivindicaciones de los mineros leoneses. Pero Didi-Huberman nos convoca a una musa: humana, espectral, imaginaria, alguien que se pasea entre el reino de los vivos y los muertos. Como la Beatriz del Dante. No voy hablar de necrofilia, pero, ¿qué, si no amor, emoción, temblor, es lo que ha declarado Rocío Márquez por Pepe Marchena? ¿Cómo puede concebirse esta entrega sin la pasión de Rocío, aunque sólo sea por una voz? ¿Y no es eso el amor, el verdadero amor: locución, dicción, canto..., compartir con alguien una novela? Así, Rocío Márquez y Pepe Marchena. 

martes, 16 de febrero de 2016

Flamenco La Paquera de Jerez Sevilla

Biografía:

Francisca Méndez Garrido. cantaora gitana, más conocida en el mundo artístico del cante flamenco, con el nombre de LA PAQUERA DE JEREZ, nace en el barrio de San Miguel, de Jerez de la Frontera (Cádiz) en el año 1934, y muere en Jerez de la Frontera, el 26 de Abril de 2004. El Ayuntamiento de Jerez de la Frontera decide nombrarla Hija Predilecta de la Ciudad. Manifestando que su intención era otorgarle este reconocimiento en vida, pero que no se pudo llevar a cabo a causa del repentino fallecimiento de la cantaora. Estaba también pendiente de recibir de manos del rey Juan Carlos I la Medalla de oro de las Bellas Artes. Como recoger en Sevilla el Premio Compás del Cante. Tiene en su haber muchos premios y galardones al mérito de su carrera artística. Era Sobrina de El Pili, hermana de Alonso Méndez y de Margarita Méndez y tía de Las Paqueras. Se inició en las fiestas íntimas de su ciudad natal, obteniendo una gran popularidad al grabar su primer disco en los primeros años cincuenta. Francisca Méndez Garrido es una de las artistas más brillantes que ha dado Jerez. Nació en la Plazuela jerezana muy cerca de donde lo hiciera Lola Flores con quien compartió actuaciones. La Paquera es una de la más reconocidas cantaoras, que comenzó su carrera artística en las fiestas de su Jerez, grabando su primer disco en los años 50, y a lo largo de su vida ha pisado escenarios de importantes tablaos madrileños y sevillanos, aunque desde los años setenta, sus actuaciones se restringen a su presencia en festivales y recitales en peñas flamencas. Este Fandango fue el primer cante que le escuche a la Paquera, haya por los años cincuenta, me causo tanta emoción, cuando oí cantar por primera vez a esta gran cantaora que desde entonces he seguido con tanta admiración por su forma de transmitir el cante a toda la buena afición al cante. Intervino en la película de la estación de Atocha de Madrid, realizada por Televisión Española, con destacadas fijaras del cante y del baile. Nació para cantar, así lo quiso Dios, la puso en este mundo, para que aprendiésemos de ella, como se debía de cantar, para sentir el verdadero flamenco, muy dentro de nuestras almas y de nuestros cuerpos. Jerez la vio nace a su hija predilecta, y estaban tan orgullosos de ella, que cuando la oían cantar, hasta las sillas de las butacas la rompían, de la emoción tan grande que desprendía de todo su cuerpo, esta mujer que el cante lo vivía tan dentro de ella, que no lo hacia sentir tanto, que hasta nuestras carnes se ponían de punta los bellos. Todos los grandes guitarristas sé que tienen mucha pena, porque las cuerdas de sus guitarras ya no volverán a sonar, con esos entusiasmos tan grandes que sentían con la Paquera. Dios la tendrá en el cielo junto con todos los grandes maestros, para orgullo de la tierra y de todo el universo. Amigos de La Paquera formalizan una peña en honor de la cantaora El presidente será Juan Salido Freyre, con la vicepresidencia de Antonio Sánchez Mejías Amigos de La Paquera de Jerez han creado y formalizado una entidad flamenca, la que ha de servir para recordar la inolvidable figura de esta gran artista que fuera reina del cante y de la bulería, madrina además de otras tantas peñas flamencas jerezanas. Con el nombre de 'Asociación Peña Flamenca Amigos de La Paquera de Jerez' se ha inscrito esta sociedad jerezana, la que ya está registrada como miembro activo de la Federación Local de Peñas Flamencas, según el presidente de dicha institución, Diego Fernández Suárez. Como presidente ha sido elegido Juan Salido Freyre, el que ha escogido como vicepresidente a Antonio Sánchez Mejías y como tesorero a su hermano Alfonso Salido Freyre. La secretaría es responsabilidad de Juan Infantes Sánchez, que tiene como acompañantes en la directiva a Rafael Agarrado Pantoja y José Méndez Garrido como vocales. Algeciras concede la Palma de Plata de este año a La Paquera de Jerez La Sociedad del Cante Grande y la Fundación de Cultura reconocerán de forma póstuma a una de las voces más emblemáticas del flamenco · El prestigioso premio se entregará el último trimestre de 2010 La Sociedad del Cante Grande de Algeciras y la Fundación Municipal de Cultura José Luis Cano anunciaron ayer la concesión de la Palma de Plata 2010, la decimonovena de la historia, a la cantaora La Paquera de Jerez. El galardón, considerado uno de los trofeos flamencos más prestigiosos de Andalucía, reconocerá por lo tanto de forma póstuma a una de las voces más emblemáticas del género. La gala con la que se celebra la distinción tendrá lugar en el último trimestre del año y estará dedicada a Jerez, aunque con la participación también de algunos artistas locales. José Vargas, presidente de la Sociedad del Cante Grande, explicó que tras los debates preliminares fueron tres artistas -todos cantaores- los que finalmente quedaron en competencia para adjudicarse el galardón, María Fernández Granados, La Perrata de Utrera; José Fernández Granados, Perrate de Utrera; y Francisca Méndez Garrido, La Paquera de Jerez, en quien finalmente ha recaído el premio. "Luchamos mucho unos contra otros hasta que finalmente salió La Paquera", recordó las deliberaciones. "La Paquera es una figura del flamenco más atractiva para el pueblo de Algeciras", interpretó Vargas. "No voy a decir que es mejor, porque Perrate es un fuera de serie, pero no ha tenido esa brillantez histórica de cara a terceras personas", justificó. En cualquier caso, desveló: "Hemos estado bastante tiempo dilucidando esta decisión". "La Paquera es un referente obligado de los cantes jerezanos, de los cantes festeros de Jerez, con su guitarrista Manuel Parrilla, que desgraciadamente tampoco está ya entre nosotros", destacó Vargas. "Fue un torbellino, una mujer que con 17 años ya había grabado su primer disco, sin conocerla nadie, pero fue abriéndose paso con su gran personalidad y sobre todo con esos cantes festeros de Jerez, que no había quien los hiciera con esa fuerza y esa personalidad como los hacía La Paquera". Inmaculada Nieto, concejala de Cultura de Algeciras, advirtió que la elección del ganador de la Palma de Plata compete a la Sociedad del Cante Grande El Centro Andaluz del Flamenco homenajeó a La Paquera Varios actos en el CADF recordaron a la cantaora jerezana en el décimo aniversario de su muerte El Centro Andaluz de Documentación del Flamenco (CADF) homenajeó ayer a la cantaora jerezana Francisca Méndez Garrido, conocida como 'La Paquera', cuando se cumple el décimo aniversario de su fallecimiento. Según indica el CADF, 'La Paquera' está considerada "uno de los pilares fundamentales" del cante jerezano y por ello el CADF acoge un acto en el que se recordarán su vida y su obra y que contará con la presencia de "destacadas personalidades" del mundo del flamenco. El acto, organizado por el Instituto Andaluz del Flamenco y el programa Flamenco y Universidad, de la Secretaría General de Universidades, Investigación y Tecnología, se desarrolló en la sede del CADF. Tras él, Manuel Ríos Ruiz, autor del libro 'La Paquera de Jerez, genio y figura del cante', ofreció una conferencia con el mismo título. A su término comenzó una mesa redonda que, bajo el título 'Perfil humano y artístico de La Paquera', reunió a Maite Pulpón, La Macanita, Niño Jero Periquín, Manuel Moreno y Juan Pedro Aladro, y fue moderado por el periodista Fran Pereira. El acto se cerró con el recital 'Honores a La Paquera de Jerez', con el cante de Jesús Méndez, criado en la saga de la cantaora jerezana, y la guitarra de Manuel Valencia. Asimismo, el CADF expuso una muestra de sus fondos dedicada a 'La Paquera' y está preparado una programación especial de proyecciones protagonizada por la cantaora jerezana. La Paquera falleció el lunes 26 de abril del año 2004 a los 70 años de edad. En septiembre del mismo año recibió a título póstumo en Cáceres la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes, entregada por los Reyes de España a su hermano José Méndez. Continúa seguidamente sus giras por toda la geografía española, en diversos espectáculos, realizando también salidas a varios países europeos. En 1965, comparte cabecera de cartel con Rafael Farina, en los espectáculos Bronce y solera y Embrujo y tronío. Debuta en el tablao sevillano Los Gallos, en 1968, tablao al que vuelve en 1970. En 1972, se presenta en el madrileño Los Canasteros, y en 1976, en el denominado La Trocha de Sevilla. Otra de sus diversas giras la realiza con Rafael Farina, en 1978, al frente dcl espectáculo renovado Embrujo y tronío. Desde los años finales de los sesenta, sus actuaciones se ciñen principalmente a los festivales andaluces y sus recitales en peñas flamencas, destacando entre estas participaciones su intervención en la Bienal de Arte Flamenco Ciudad de Sevilla. en 1984, y en la III Cumbre Flamenca de Madrid, en 1986, junto a miembros de su familia. Ha obtenido el Premio Niña de los Peines, en el Concurso Nacional de Arte Flamenco de Córdoba de 1971, y la Copa de Jerez de la Cátedra de Flamencología. Su discografía es muy amplia y su repertorio igualmente extenso, destacando por bulerías, estilo en el que se revela con toda su dimensión sus cualidades cantaoras y su gran originalidad. Su personalidad artística, que llega rápidamente a toda clase de públicos, ha sido glosada por críticos y flamencólogos, juicios de los que seleccionamos los siguientes: Juan Luis Manfredi: «Ella es la reina dc la bulería en el compás de su tierra y posee, como pocas y pocos, el rigor de la medida y el compás. Espléndida de facultades. Francisca Méndez Garrido es capaz de engrandecer, de ampliar, de hallar el más difícil todavía en el más difícil de los cantes Está de lleno en la línea caracolera que ella no desmiente, ni mucho menos y canta con un nervio singular. La Paquera ha aportado al cante, evidentemente, una forma de decirlo, de sentirlo y de interpretarlo. Desde su irrupción en el mundo discográfico ha sido una auténtica bandera de los mejores cantes jerezanos. Primera figura sin discusión, con proyección dc espléndida herencia cara al futuro». Juan dc la Plata: «Es La Paquera, quien con personal estilo y excelentes facultades llega a ejecutar las bulerías y los fandangos, dándoles neto Sabor gitano. Su voz jerezana juega con los melos en forma sorprendente y bravía». Edgar Neville «Canta las bulerías con el llanto gitano, con ese temblor y ese quejido que sólo tienen los de su raza, con ese fondo de pena y emoción que va unido al cante flamenco puro y que le da hondura». Manuel Ríos Ruiz: «Desde El Gloria no se dio una voz festera de tamaña magnitud, ni tan sugestiva. La Paquera de Jerez es un fenómeno natural, una yema hirviendo que, de siglo en siglo, brota en la cepa del cante: ese eco que se nos queda clavado como una estaca en cl entrecejo, una inefable sonería flamenquísima e incomparable, única, en cada salía, tercio y remate. La Paquera de Jerez, tan original por originaria, es la viveza y la bullería de un arte transido por los más ancestrales sentimientos. pues pone bocarriba y bocabajo, revoleando y recogiendo, barajando, en su titirimundi cantaor, todo el ritmo de su ralea. EI cante de La Paquera, motivado siempre por los títeres de su sangre y por los aljibes musicales de su raza, es relampaguero y esencial en su contexto, tiene siempre picos y rompimientos, estrépitos y rocío, emoción amasada y chorros luminosos, llega al gentío y lo enardece. La Paquera de Jerez, sigue siendo al cabo de una larga vida profesional, una de las figuras más populares del cante flamenco, ese nombre que arrastra a la afición y cierra o revienta el cuadro, como todos los génios de la jondura verdadera».