Mostrando entradas con la etiqueta cursos de flamenco. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta cursos de flamenco. Mostrar todas las entradas

domingo, 9 de octubre de 2016

Entrevista a Pierre Lefranc, investigador

Entrevista a Pierre Lefranc, investigador :

"En la investigación del flamenco ya nos sobran discursos académicos, demostraciones "arreglaítas" de antemano" 
Silvia Calado Olivo. Madrid-Niza 
Una dirección de correo electrónico basta para conectar Madrid y Niza. A un lado del cable, alguien que formula preguntas; al otro, Pierre Lefranc (París, 1927), autor del libro 'El cante jondo'. El investigador, que desarrolló su trayectoria académica en universidades de Francia, Marruecos, Senegal y Canadá, reflexiona sobre aquella inmersión en el triángulo cantaor Sevilla-Jerez-Cádiz que, casi por casualidad, vivió en los años sesenta, coincidiendo con la campaña de recuperación de Antonio Mairena. El rechazo al término "flamenco", al que sólo considera una etiqueta comercial; la brecha abierta entre el cante público y el de la intimidad; y la necesidad de "abrir ventanas" en torno a la investigación, son algunas de las conclusiones que extrae de su trabajo... Y una exigencia: "Respeto y seriedad" a aquellos que se acercan a "una de las creaciones artísticas espontáneas más espléndidas de la cultura universal". 
'El Cante Jondo' es fruto de un trabajo de campo elaborado en los sesenta en varios núcleos flamencos de Andalucía. ¿Qué le llevó a emprender esa labor? 
La oportunidad, es decir, la suerte. Después de varios años en Madrid y en París, de amistosa frecuentación de los principales artistas del tablao madrileño Zambra (Perico del Lunar, Rafael Romero, Juan Varea, Manolo Vargas, Pericón de Cádiz, Pepe Culata, Roque Jarrito Montoya y otros), se presentó la posibilidad, gracias a amigos gitanos de La Línea y sobre todo a Anzunini del Puerto, de ser llevados (mi mujer y yo) a esos núcleos de cante y familias gitanas en Chiclana, Utrera, Rota, Jerez, El Puerto, Cádiz, Dos Hermanas... Llevábamos en el coche un magnetófono, que era el primero que se veía en ambientes gitanos. Cuando se escribe de trabajo de campo, se sobreestima la dimensión metódica de un asunto que fue, en gran parte, improvisado. Yo era entonces profesor de inglés en la Universidad de Rabat y era fácil ir a Andalucía de vacaciones. Un aspecto importante es que, siendo presentados como "primos" de Francia, nadie nunca nos cobró algo para cantar, salvo una excepción que se podía comprender. Al contrario, en otra ocasión, habiendo acompañado a la Fernanda y otros, y hecho "son" durante una fiestecita en casa de un ganadero utrerano, el señor me dio a mí dos billetes verdes pues, siendo yo el propietario del coche grande, evidentemente, era yo el empresario también. (Naturalmente, los billetes se los entregué a nuestros primos de Utrera).
Poco más tarde, me di cuenta de que había que dar respuesta a todo aquello. También, de vez en cuando, nos pasaba por la mente la idea de dedicar un libro a esos recuerdos, bajo un título que podría ser 'Los años gitanos'. Hubo también otro fenómeno mayor que merece ser mencionado. Al pasar de considerarse el cante sólo como cosa de tablao, a considerarse como herencia cultural interna, hemos salvado una frontera cuya existencia no sospechábamos y que no se puede nunca olvidar. Se trata de dos cosas, no antagónicas pero distintas: por detrás de lo que se viene presentado al público hay (en teoría) una cultura. Conseguir el acceso a esa cultura me puso en la obligación de describirla. 
¿Encontró rechazo por el hecho de no ser español? Y, por cierto, ¿cree que se puede dar más luz a la investigación sobre el flamenco con esa distancia? 
Ningún rechazo. Siendo "primos" de Francia, éramos familia. Además, teníamos un conocimiento bastante amplio, que sorprendía, de los cantes. El problema de la distancia no se planteó nunca en los años siguientes. Con mis cintas, los discos, los recuerdos detallados de lo vivido y nuestra experiencia del cante en su marco, tenía bastante material para alimentar mi reflexión... daba igual que estuviera en el Polo Norte, en el Sur o en la luna. También habíamos cogido el cante en un medio social y familiar que rápidamente se modificaba o dejaba de existir: el pasado que habíamos conocido desaparecía a gran velocidad. La distancia me puso al abrigo de fenómenos de evolución sin relación con mi tema. Por otra parte, de esta experiencia nuestra, que fue tan particular, no se puede sacar ninguna ley. 
¿Cómo se desarrolló aquella experiencia y qué retos afrontó durante la labor de análisis posterior? 
La experiencia fue intensa, fascinante, muy alegre, a veces, muy fatigosa, inolvidable. Por cierto, no se puede resumir en pocas palabras. Después, como lo explico en el libro, paré todo el trabajo durante quince años (1972-1987) por dos razones. Por una parte, me encontraba bastante ocupado profesionalmente (me jubilé en 1987). Y, por otra parte, el "trabajo de campo" coincidió con los primeros años de la campaña de recuperación de Antonio Mairena donde él sólo, como testigo único, recuperaba tal o cual cante. Era indispensable buscar otro(s) testigo(s). De hecho, fue necesario esperar a que se pudiese dar por completa la obra de Mairena para que fueran conocidas, en grabaciones o cintas domésticas, otras fuentes disponibles en familias y pueblos. Aparte de aquello -que era mera precaución-, no encontré ninguna dificuldad particular. El eje central de mi libro es de historia cultural y esas son cosas que yo sé cómo hacer casi profesionalmente en varios contextos. El libro de Luis y Ramón Soler sobre Mairena me facilitó confirmaciones y precisiones cuando yo estaba terminando. 
¿Qué novedades aporta este libro respecto a los anteriores trabajos publicados sobre la materia?
Abre perspectivas nuevas e importantes sobre los orígenes, como indica el CD. Esencialmente, aporta un corpus social y geográficamente situado: un corpus de cantes para futuros estudios, incluso por musicólogos. Y está basado, no sólo en la discografía existente, sino también en la percepción de los cantes y, de la finalidad de esa cultura, en su marco de origen. Además, la descripción detallada de cada cante en su contexto, con listas de ejemplos seleccionados, permite a aficionados "verdes" atravesar una frontera de especialización que no es fácil.
"Postrarse ante la etiqueta comercial llamada flamenco para interrogar su etimología es un rito casi alucinante" 
En el texto, se aprecia una línea divisoria entre tradición privada y cultura de mercado, ¿qué ha perdido la primera en favor de la segunda? 
La línea divisoria existe y se puede verificar a dos niveles. Con muy pocas excepciones, como Terremoto o Fernanda, la entrega no puede ser la misma en una ocasión pública o un estudio de grabación que en una reunión íntima: salvo con los ojos cerrados y un máximo de ensimismamiento, no puede uno quejarse bien delante de un micrófono o de un público anónimo y poco visible. Además, lo que se canta delante del público es sólo una parte del repertorio teórico disponible y del repertorio personal del cantaor o de la cantaora, que tiende naturalmente a proteger lo suyo. Había cantes -los de Manuel Cagancho y del Nitri- que Pastora Pavón conocía pero nunca grabó. El tabú contra cantar las alboreás en público se basa en que pertenecen a la cultura interna y constitutiva del grupo. Lo que se vende es lo que se puede vender sin perjuicio, lo que vale se preserva. Si vendes lo tuyo lo pierdes, se va de ti, por un poco de dinerito... que desaparecerá también. Lo que vale se conserva hasta dándolo porque, en esos contextos, dar es compartir. Hay dos esferas que funcionan aparte, una para ganarse la vida, la otra para entregarse. Muchas veces, después de cantar profesionalmente, los hemos oído decir: "Ahora vamos a tal sitio, a cantar". 
¿Puede considerse rota la cadena de transmisión oral del cante actualmente? 
En las familias gitanas, por cierto, se ha roto. Desde principios de los años 60, ya los cantes se aprendían principalmente en los discos. Poco después, donde antes había cante, lo nuevo era que se compraban gafas para seguir 'Misión imposible' en la televisión. La necesidad de mantener una cultura interna estaba desapareciendo. La transmisión por disco, sí que se hace, pero hoy día las vivencias por detrás de lo cantado son distintas. Entre un cantaor de antaño que no comía cada día y el de hoy que, cobradas sus trescientas mil (o más), sube a su Mercedes, ¿qué filiación hay? 

Antonio Mairena (Foto: Paco Sánchez) 
Ignorar o tergiversar el contexto histórico, social y cultural del "territorio" del cante ha sido usual en la bibliografía flamenca. ¿Cree que puede seguir estudiándose como un fenómeno aislado? 
La respuesta a la pregunta es una rotunda negativa. El cante no se podrá jamás estudiar sin una percepción detallada de su marco sociocultural y de sus orígenes. Aquí se plantea un doble problema, de interés y de acceso. Las capas sociales de donde viene el cante interesaron muy poco los españoles de los siglos XIX y XX, hasta el punto de que, para ver algo de ellas, estamos casi totalmente pendientes de relaciones de viajeros extranjeros. Igualmente, cuando Demófilo -a quien se debe tanto- escribe que se trata de "un género propio de cantaores", profesionaliza los fenómenos cuando, en realidad, se trataba de una cultura interna y de pequeños grupos de cantes de familias gitanas... ¡que había que buscar! Eso no se hizo. Sobre la utilidad de relacionar el cante con el folclore en general, soy escéptico: el cante es un fenómeno muy aparte y parecería arriesgado hacerlo entrar a la fuerza en esquemas generales de folclore ibérico. 
A pesar de que reseña las acepciones cante gitano y cante flamenco, se queda con cante jondo, ¿por qué? 
La edición original francesa se tituló 'Le cante jondo'. Me decidí en pro de tal formulación por Manuel de Falla, Federico García Lorca, el Concurso de Granada y el hecho de que la expresión es conocida hasta en Francia en su forma española y en francés. También sigue siendo de uso corriente en España. Para la edición española, "cante jondo" no planteó ningún problema con la Universidad de Sevilla, así es que se conservó. Si una expresión ya recibida continúa utilizándose a diario, ¿quién me va a persuadir de que debo prescindir de ella? 
Personalmente, me decidí en contra de "cante gitano" por dos razones. Por un lado, dentro del cante jondo hay cantes de payos, que no se pueden dejar de lado, como los de Silverio Franconetti, Aurelio y algunos más, que forman parte de repertorios gitanos. Por otro lado, ante de la polémica en curso, sobre lo de saber si el cante es gitano o payo, considero toda provocación como inútil, sobre todo, en el título de un libro escrito por el extranjero que, en cierto modo, siguo siendo (aunque tal vez de cultura internacional). Pero mis convicciones y certidumbres se dan a conocer discretamente "p'acá p'allá". Sobre peleas terminológicas, me mantengo muy aparte. Palabras y nociones son instrumentos de análisis y de descripción, no dioses. 
"Entre un cantaor de antaño que no comía cada día y el de hoy que, cobradas sus trescientas mil (o más), sube a su Mercedes, ¿qué filiación hay?" 
Su inmersión en el estudio del cante jondo coincidió con una campaña de recuperación del cante. ¿Qué considera que aportaron aquellas iniciativas? 
Era por múltiples razones indispensable aquella campaña. En el Madrid de principios de los 50, el último gran baluarte del cante de tradición y de calidad era Villa Rosa. La antología de 1954 (que fue una iniciativa francesa y no de Hispavox) y la creación de Zambra, en 1954 también, pusieron al público internacional y madrileño en contacto con una amplia herencia que fue así salvada, pero que era en esencia chaconiana. Todo eso estaba bien, pero se debían también dar a conocer las vertientes y tradiciones gitanas de parte de Caracol, Mairena, las dos de Utrera, Terremoto, La Perla, Agujetas... Todo lo cual se hizo muy bien otra vez, pero en un gran desorden y sin perspectivas de conjunto, siendo el resultado que cada cual alaba lo que prefiere e ignora el resto (sea porque le gusta menos, sea porque no lo conoce), en una pelea permanente que cansa. Lo que traigo son hechos, contextos, perspectivas, posibilidades... y que cada cual haga lo que le guste. Mi deber es alumbrar, presentar los hechos y dejar al lector libre. 
De ahí también surgieron teorías más literarias que científicas sobre el cante y sus orígenes. ¿Cree que la difusión de esas creencias ha perjudicado al conocimiento del flamenco? 
Las teorías literarias pueden contener intuiciones que valen o que no valen. Se necesitan de modo permanente fundamentos de hechos. 
Paralelamente, la investigación en torno al flamenco se iba consolidando. A estas alturas, ¿cuáles cree que son las asignaturas pendientes? 
Lo útil son las investigaciones basadas en hechos y centradas sobre un cantaor o tocaor, con tal de que sean conducidas con voluntad de descubrir algo interesante y ponerlo a disposición del público de modo imparcial. No necesitamos -ya nos sobran- discursos académicos, demostraciones "arreglaítas" de antemano, expresiones de preferencias o dogmas o perjuicios, anatemas... Los que deben mandar son los hechos y hay que buscarlos siempre con la mente abierta. Afortunadamente, los libros centrados se multiplican, por parte de la nueva generación.

Andalucía y el perímetro jondo 
De su labor investigadora, ¿cuáles son, a grandes rasgos, las conclusiones extraídas en torno al flamenco? 
Todo lo que tengo que decir ya está en el libro, que está centrado sobre un aspecto del "flamenco": el cante dicho jondo, que es mayormente gitano, como lo sabía Chacón y lo dijo en Granada en 1922. Después de casi cincuenta años pasados en la zona, la palabra "flamenco" me gusta menos cada día. Pepe de la Matrona solía decir que el flamenco existía siglos antes de la palabra. Dicha palabra sólo corresponde a una etiqueta comercial que fue inventada por la prensa sevillana hacia 1860 para designar el conjunto que estaba tomando cuerpo como mercancía. Una etiqueta comercial, que yo sepa, no tiene ninguna autoridad, sea doctrinal o sea científica (postrarse ante ella para interrogar su etimología también es un rito casi alucinante). Ya que dicha palabra designa todo lo que se vende bajo ese nombre, ¿cómo, utilizándola, vamos a distinguir? 
Usted mismo opina que "hay muchas ventanas que abrir alrededor del cante". ¿Cuáles siguen cerradas? 
Hay muchas que abrir: sobre Marruecos (árabe y bereber) y Africa del Norte, sobre el África negra (como se ve en el excelente libro de J.L. Navarro García), sobre Egipto... Lo sabemos todos, Andalucía ha sido una encrucijada de pueblos, culturas... Recluirse en ella no puede bastar, hay que mirar alrededor. Conozco un investigador puntero que no consigue afrontar la idea de que el cante (como lo sugiero) pueda deber algo a las llamadas musulmanas a la oración. También puede ser que en algunas mentes, se debería abrir una ventanita a la posibilidad de que unos pocos gitanos hayan contribuido algo a las herencias que forman el cante. Estamos delante de una de las creaciones artísticas espontáneas más espléndidas de la cultura universal. Por favor, mantengamos alrededor de ella el máximo respeto y seriedad. 
Y, como son trece preguntas y Pierre considera que era "¡un total de mala sombra para gitanos franceses!", se añadió un ¿qué tiempo hace por ahí? 
Variable inclinando a feo.

Entrevista a María Pagés

Entrevista a María Pagés :

"El flamenco es uno de los claros ejemplos de que la unión de culturas, de razas o de religiones puede crear un eco común" 
Silvia Calado Olivo.
María Pagés vive un momento dulce. La bailaora y coreógrafa sevillana rebosa madurez en una etapa de plena explosión creativa y de reconocimiento internacional. La forma de entender el baile flamenco de esta mujer de brazos infinitos que no entiende que el arte pueda limitarse, se ha ganado un puesto de influencia en el panorama dancístico mundial. Y, para ella, la prueba no es tanto que sea invitada aquí y allá como embajadora de la cultura española, sino que una niña canadiense le envíe cartas o, simplemente, ser admirada por un bailarín contemporáneo israelí. Con el lenguaje flamenco como único código, investiga dentro y fuera de este arte capaz de superar diferencias, pues cree que la necesidad social de comunicación genera permeabilidad en la cultura. ¿Valiente? ¿Solidaria? El caso es que en pleno recrudecimiento del conflicto entre Israel y Palestina, María Pagés sigue adelante con lo previsto en su agenda y se va a bailar a Tel Aviv...
María Pagés (Foto: Daniel Muñoz) La experiencia de Israel ha sido super interesante, muy enriquecedora. A parte de que hemos tenido muchísimo éxito, estábamos en un lugar donde la gente tiene la sensibilidad a flor de piel. Cualquier reacción ante una emoción es mucho más expresiva, mucho más entrañable, más patente. Y es lo que nos ha pasado allí. La gente tiene una necesidad de ver arte, de entretenerse, de olvidarse un poco, al menos durante un tiempo, de los problemas con algo que le guste... Nos daban las gracias por no haber cancelado. Ellos estaban como presintiendo lo que iba a ocurrir... de hecho, al poco tiempo de estar allí, la cosa se ha agravado mucho. La gente estaba muy preocupada. Todo eso se siente. El éxito ha sido muy especial. 
¿Crees que el arte, en este caso, la danza puede ser una vía que ayude a superar diferencias? 
Sí, yo creo que el arte es una de las pocas cosas que une a la gente. Ante ese momento de unión, nadie se para a pensar en las diferencias, sino en todas las cosas que hay en común. Son los sentimientos, el ser humano. He conocido a gente en Israel que me ha contado que, a pesar de las diferencias que hay entre ellos, también son capaces de, a través de la música y la danza, de compartir con los palestinos, siendo israelíes, un trabajo o una creación. Es como una noticia esperanzadora, comprobar que el arte puede unir a la gente. 
¿Tiene el flamenco algo especial que induce al entendimiento? 
El flamenco es uno de los claros ejemplos de que la unión de culturas, de religiones... es capaz de crear un himno común. Nosotros podemos decir que en el flamenco, a pesar de que dentro existan diferencias, payos y gitanos compartimos una cosa y creamos una cosa. Y es nuestro eco y es nuestra estética. Están los árabes, están los judíos y están tantas culturas que han pasado por Andalucía... Y todo eso, puesto en común, es capaz de crear un lenguaje. Es verdad que el flamenco es uno de los claros ejemplos de que la unióin de culturas, de razas o de religiones puede crear algo en común que compartir. 
Actuar en foros como un congreso de la Organización Mundial de la Salud o en la fiesta de investidura del presidente estadounidense George Bush te convierte en embajadora internacional de la cultura española, ¿eres consciente de esa responsabilidad? 
Me he dado cuenta de eso con los años. Yo no había caído... Más que nada, es una gratificación. El hecho de que me llamaran para que fuera la única española invitada y que participaba en la fiesta de investidura de Bush es saber que eres reconocida como una de las artistas españolas de mayor reconocimiento. He trabajado muchísimo en Estados Unidos en los últimos seis años. Incluso el otro día recibí una carta de una niña de quince años que me escribe y me cuenta que le gustaría aprender flamenco, que se quiere dejar el pelo largo como yo... Y es una niña de Canadá que yo no sé ni quién es. Eso te hace pensar en la influencia que puedes llegar a tener. Ella está estudiando piano, estudiando piezas relacionadas con España pues, desde el momento en el que me vio bailar, considera que el flamenco es una de las cosas más bonitas que ha conocido en su vida. También los japoneses son muy dados a esas cosas. Es increíble que, con quince años, esté dedicándome su tiempo. 
Y ya tan curtida en giras internacionales, ¿crees que, con el tiempo, se van desechando los tópicos y hay una percepción más real del flamenco? 
Una de mis grandes preocupaciones de siempre ha sido precisamente esa: intentar cambiar el concepto que tiene la gente del flamenco en el extranjero. Y es como una preocupación clave para mí, es como un objetivo que yo me he marcado siempre, teniendo en cuenta la influencia que he llegado a tener en el extranjero. Como profesional y como persona dedicada al flamenco, mi objetivo no está cumplido si no he logrado cambiar un poco el concepto folclórico o tópico, en el mal sentido de la palabra, que, de forma negativa, encierra el flamenco. Es importante que, cada vez que hagamos un espectáculo, por lo menos la gente que ha venido a verlo, salga convencida de que es otra cosa, que el flamenco es un arte con letras mayúsculas y que todo lo que pueda haber de tópico, es tan tópico como pueda ser en Estados Unidos la hamburguesa. Creo que para mí es importante. Y creo que, poco a poco, se va consiguiendo. 
"El arte encierra en sí mismo la expresión no límites" 
Hablando no sólo del extranjero, sino también de España, ¿crees que se ha entendido tu forma de plantear el baile? 
El único lenguaje que tengo es el flamenco, no es que juegue con distintos lenguajes. El único lenguaje común, el que quizás me hace ser seria, es el flamenco. Luego se trata de que, como cualquier lenguaje, pueda rodearse, enriquecerse, influenciarse, dejarse influenciar, de otras artes, de otras culturas... Pero, en realidad, mi lenguaje de expresión es siempre el mismo, soy muy fiel. No hay más vuelta de hoja que el baile flamenco. 
En esa labor de enriquecimiento, de influenciar y dejarse influenciar, ¿dónde crees que está el límite? 
Yo no creo que haya límites. El arte encierra en sí mismo la expresión no límites. No existe un arte con límites, siempre que ese trabajo esté tratado seriamente, honestamente y con conocimiento, es decir, ese es el único límite que yo pondría si se pudiera poner: hacer las cosas con otros fines que no fueran trabajar de forma seria y de forma honesta, sin otra intención que hacerlo bien.
¿Una de las reflexiones del montaje de José Granero en el que participaste en el marco del VI Festival de Jerez es la ausencia de fronteras entre las distintas manifestaciones de la danza? 
La danza es danza. La coordinación estética de los movimientos corporales es aplicable a las diferentes disciplinas que hay en danza, ya sea clásica, contamporánea, flamenca, folclórica... El dejarse influenciar o influenciar el flamenco a otras danzas... Yo creo que es un efecto social, hay una necesidad de todo el mundo de comunicarse, porque ahora viajamos más, porque compartimos más cosas que antes, porque ahora todo es más cercano. Existen los móviles, existen los aviones... viajamos con mucha más frecuencia, sitios lejanos ahora ya no son tan lejanos. Y hay una necesidad social de compartir. 
En la experiencia de Israel he profundizado más en la amistad con un bailarín y coreógrafo contemporáneo israelita que adora el flamenco y que siempre está intentando dejarse influenciar por el flamenco, dentro de su perspectiva contemporánea. Se ve en las coreografías que él hace. Yo creo que lo hace de la misma manera que en el flamenco podemos ver que hay algún elemento foráneo. No se trata de contaminar. Creo que siempre ha pasado eso, lo que pasa es que la forma en la que vivimos y el momento en el que estamos viviendo hay esa necesidad de dejarse influenciar, de influenciar a los demás... de comunicarse, al fin y al cabo. 


Eso ha pasado siempre, si te das cuenta, un compositor clásico como Bizet se dejó influenciar e hizo una de las obras que más representa a España, que es la ópera 'Carmen', cuando él era francés y era un compositor clásico. O Falla... en 'El Amor Brujo' hay momentos de gran flamenco, en el sentido de que él usa los compases flamencos y los aplica a su composición. Eso siempre ha existido, lo que pasa es que la danza estaba un poco más encerrada, el flamenco ha estado más encerrado. Las demás artes, no. Ahora el flamenco funciona como cualquier otro arte, es decir, que está abierto a ese tipo de influencias. Y creo que eso hace que el flamenco sea un arte mayor de lo que podía ser antes, por el hecho de estar tan cerrado. Eso no quiere decir que todo vale, que todos los elementos que queramos coger sean válidos. El criterio flamenco tiene que prevalecer sobre todas las cosas... y ahí está lo difícil, en definirlo. 
"¿Y quién ha visto a La Macarrona bailar para decir que yo tengo sus brazos?" 
Te convierte en una bailaora atípica tu gusto por moverte en otras músicas, en indagar en otras manifestaciones musicales... 
A mí me gusta todo, yo soy curiosa por naturaleza. Si hay algo que me gusta, algo que me emociona, algo que me impresiona... y me vienen ganas de bailar, yo no digo que no, si veo que tiene su sentido. Pero igual de curiosa soy con el flamenco. Ahí está el contrapunto de lo que pueda ser 'La Tirana' y 'El perro andaluz', frente a 'Flamenco Republic', que es todo lo contrario: mirar hacia dentro, explorar un poco más, volver a escuchar los cantes antiguos de La Niña de los Peines, de Rosalía de Triana, de Vallejo... Porque me gusta eso también, no quiere decir que sólo me guste escuchar a Tom Waits, es que a mí también me encanta lo otro. La apertura es total. 
Y a mí me gusta también mucho la investigación, es decir, me gusta estudiar... Siempre tengo una curiosidad: igual que podemos escuchar a los cantaores antiguos porque tenemos discos de pizarra, no podemos ver qué hacían las bailaoras antiguas. Además, estoy convencida de que lo poco que nos ha llegado a través de las películas está muy desvirtuado.Yo no me creo que ellas bailaran así. Y tengo una curiosidad... hay imágenes en cine de La Argentinita pero muy corto, tan corto, que no te da tiempo a ver el desarrollo de una coreografía. Hay muy poco. Yo desde chica estoy escuchando: "Uy, María, esta niña tiene los brazos de La Macarrona". Y yo me decía: "¿Y quién ha visto a La Macarrona bailar para decir que yo tengo sus brazos?". Lo único que pasa es que por la tradición sabemos que La Macarrona era famosa por los brazos que tenía, pero a mí me gustaría saber cómo bailaba ella, por lo menos para saber si es verdad que me parezco o no. A mí me gustaría poder hacer un trabajo de investigación para saciar esa curiosidad. 
Pero también me interesa investigar a otro tipo de bailarinas como Isadora Duncan. Al hacer ahora esta versión que me montó Víctor Ullate sobre la muerte del cisne que ya hizo Paulova, he estado investigando por fotos, por... El arte, en general, a mí me entusiasma. Creo que el flamenco, la danza flamenca, la coreografía flamenca, se puede ver muy enriquecida por el conocimiento de todo este arte que nos rodea. Y creo que es lo que han hecho todos los artistas siempre: dejarse influenciar. Quien no conozca el arte clásico difícilmente va a poder desarrollar una técnica. ¿Cómo podemos ignorar las demás artes si somos artistas, porque somos flamencos? Yo creo que no, que es al contrario. Hubo una época en la que La Argentinita o La Argentina estuvieron muy relacionadas con los artistas de su época como Falla o como Lorca. Y esos artistas e intelectuales se dejaban también influenciar por el flamenco. Había una relación muy fluida. Había una relación de amistad, una relación de compartir las inquietudes artísticas. Picasso hizo los bocetos y la escenografía de 'El Amor Brujo'... eso debería seguir existiendo. 
"¿Cómo podemos ignorar las demás artes si somos artistas, porque somos flamencos?" 
Desde tu punto de vista, ¿en qué momento crees que se encuentra el baile flamenco? 
Yo creo que vivimos un momento magnífico porque hay muchas propuestas. Creo que es bueno que haya mucho porque cuanto más haya, más quedará. La proporción debería cuadrar. Es verdad que no todo valdrá y la historia y el tiempo se van a encargar de ello, de decir de lo que nuestra época quedó. Yo creo que hay un buen número de artistas a todos los niveles. Lo demuestra el hecho de que la música se haya metido en el mercado discográfico. A lo mejor, en cierta manera, se habrá perdido algo pero, por otra parte, se habrá ganado... habrá una compensación. Y eso ha ayudado a promocionar el flamenco, que creo que hacía falta. En el campo de la danza, yo creo que es también un buen momento. Que haya mucho implica un reconocimiento hacia quienes están desarrollando un trabajo. 
¿Y en qué momento se encuentra la Compañía de María Pagés? 
Vivimos un gran momento en la compañía. Llevamos trabajando muy duro durante tres años. Desde que se estrenó 'La Tirana' estamos trabajando a tope y ahora estamos viendo los frutos. Este año vamos a estar dando la vuelta al mundo, con una presencia notable en Estados Unidos, en Japón -donde hemos estado en once ciudades, teniendo en cuenta que el año pasado estuvimos en tres-, venimos a Madrid dos semanas, estrenamos en la Bienal, hacemos por primera vez gira por Italia... Este año se ha verificado todo el trabajo anterior. El proyecto de compañía residente ya ha cuajado. Y, es más, el éxito de este proyecto ha hecho que la Comunidad de Madrid tire p'alante apoyando a otras compañías. Somos abanderados de un proyecto que está teniendo resultado y del que la profesión se está viendo favorecida. Que se firme un acuerdo como compañía residente con apoyo financiero y logístico de parte de un organismo oficial es una revolución en el mundo dela danza en España, pues antes no había pasado de una forma tan clara. Es abrir una puerta que estaba cerrada. El hecho que tengamos un teatro donde representar y montar nuestras obras, donde decir esta es nuestra casa, es muy importante. Y yo me siento responsable de eso... 
¿Y María Pagés? 
A nivel personal, como intérprete, me encuentro en un momento de madurez muy fuerte. A nivel creativo, el año pasado hice 'Flamenco Republic', he repuesto 'El perro andaluz' para la compañía, voy a estrenar en la Bienal de Flamenco de Sevilla, el Ballet Nacional de España me ha ofrecido montar la coreografía flamenca de la temporada... Sólo puedo decir que estoy a tope.

Entrevista a Sorderita

Entrevista a Sorderita :

Su nombre va irremediablemente unido a un grupo que rompió moldes y abrió fronteras al flamenco, Ketama, y su apellido, Sordera, a una dinastía de esas que dejan huella, ya que todos y cada uno de sus miembros son hoy por hoy artistas reconocidos, comenzando por el patriarca José Sordera de Jerez a sus hermanos Vicente o Enrique, por no mencionar a los primos, Luis el Zambo o Mercé. 
Hoy, a sus cuarenta años, este jerezano afincado y criado en la capital vuelve a la actualidad con su nuevo disco "Siete Ríos Celestes" un trabajo donde está un Sorderita más comercial, con baladas y con tres temas grabados en directo. "Yo no tengo a estas alturas nada que demostrar, quería dar un trabajo que tuviera un buen apoyo como lo tiene este". Acto seguido me detalla "Además, si te fijas hay una parte importante de flamenco, unas bulerías, unos fandangos y unas alegrías, al resto se le podrá poner la etiqueta que quiera cada uno, pero te diré que un tema no es menos o más flamenco en sí mismo, sino en como uno lo cante.¡Creo que yo siempre sueno flamenco porque lo soy!". 
Corría el año 93 cuando saltó a la palestra como vocalista del grupo Ketama, más tarde, un par de plásticos en solitario, alguna que otra colaboración en importantes trabajos como en "Entre dos Mares" de su hermano Vicente, del que promete una nueva versión a su manera... "Hice lo de Ketama porque lo vi necesario en ese momento, aunque no se reconoció hasta años mas tarde. Abrimos una hoja de una puerta muy importante. Ketama es una de las cosas que han pasado por mi vida. Estuve hasta el momento que tenía que decir cosas, con ellos me llevo estupendamente. Para mi es el grupo más importante de este país, puede que la línea haya cambiado, pero no se puede negar su calidad como músicos". 
Para "Siete Ríos", ha contado con la colaboración de nombres como el Paquete, miembro de la Barbería, El Boy, su hijo, quien le ha compuesto un par de temas, y con una multinacional que lo apoya, Sony. Grabado íntegramente por José Luis Garrido en Musitron (Madrid), lugar preferido, entre otros, por Paco de Lucia. 
"El agua de limonero" es una zambra, el que este más ducho la entenderá y le recordará a Caracol, aunque sea un Cha cha,cha". Explica José, quién continua: "Yo con mi guitarra" era un homenaje a Pescadilla en el que iban a participar Lolita y Rosario, pero ya ves, tienen derecho porque es su padre. Para mí el Pescaílla era muy grande, hizo una labor escondido por la sombra de Lola. A Peret lo conoce todo el mundo, pero ese arte con la guitarra, eso era de Pescailla". 
El joven de esta casta jerezana no olvida jamás sus orígenes: "Siempre he sido consciente de que mi familia son cantaores puros. Yo por respeto a ellos nunca me he visto en una silla cantando, no tengo las cualidades, las tienen mis hermanos y mis primos, yo no. Por respeto a ellos, mira, a mi sobrino Navajita le pasa igual". 
Lo que no cabe duda es que su infancia no ha sido la de cualquiera, sus fuentes han sido muchas y el flamenco lo ha vivido desde muy pequeño en la casa: "He tenido la gran suerte de que esto me ha gustado desde el principio y de haberlo mamado, además de haber visto a cada monstruo que ha pasado por mi casa... a los 10 años tuve la suerte de tocarle a Caracol. ¡Creo que soy un privilegiado!". 
El boys, ¿un nuevo Sordera a tener en cuenta? 
Pues sí, claro, mi hijo lo toca casi todo, actualmente va de percusionista con José el Francés y a mi me ha dado unas letritas y dentro de poco sacaremos algo de él. 
¿Cuál es tu método a la hora de componer? 
Como compositor primero me surge la armonía, y entonces trato de buscar una letra, normalmente de amor, que es lo mío, e intento que le encaje, puede que lo haga así porque yo toco la guitarra. Sorderita es eso y no es más, el grifo del arte son tres gotitas, ¡el resto esta hecho! Yo no busco la comercialidad a la hora de componer, a mi me tiene que transmitir algo.
 ¿Qué echas de menos en este Flamenco del 2001 respecto al de antes? 
Pues la forma de vida, eso es justamente lo que creo que se está perdiendo. Cosas como vestirme de una forma especial, por ejemplo, o el concentrarse en el camerino antes de una actuación, el estar solo en el camerino, además ¡Como te vas a tomar un vaso de leche!, un whishy tampoco, pero siempre unos buenos buchitos, como el puro para los músicos de jazz. Son cosas que no se pueden perder. Y luego las tertulias y las juergas del Candela: Mira... a mí José, Camarón, siempre me llamaba cuando venía aquí a Madrid a cantar. Entrábamos por la puerta de atrás porque si no la gente no le dejaba, y nos juntábamos 10 ó 12 y allí se que nos aprendíamos un montón cantando unos y otros. 
¿No crees que algunos llevan un camino demasiado rápido con eso de que ahora es tan fácil grabar un CD? 
Claro, el artista que tiene un recorrido de tablaos se nota en todo incluso en el trato. Esos fueron las grandes escuelas. Yo le he tocado a Panseco, a Pepa de Utrera, a Fernanda, a Farruco en tablao, no en disco. En los grandes como Camarón lo realmente importante de su obra esta al principio. Lo ultimo está justificado por lo primero, allí dejó impregnada la ortodoxia del cante, sino su trabajo no hubiera tenido ni pies ni cabeza 
¿Sigues yendo mucho a Jerez?¿Os reunís todos en familia? 
Si, eso gracias a Dios no lo hemos perdido. Mi padre, cuando yo me casé, se volvió a Jerez, estuvo aquí 40 años. Tengo ese consuelo de las fiestas que hacemos cuando nos reunimos, ¡Somos mas de noventa primos hermanos por parte de madre y con los otros llegamos a ser mas de ciento sesenta! 
¿Sois una familia gitana con todo lo que ello implica? 
Bueno, tu sabes que los gitanos de abajo somos los mas abiertos del mundo entero. Yo me he casado con quien he querido. Las leyes las siguen más los de aquí. Además yo nunca he tenido problema de integración con los "gachos", ni mis hijos tampoco. Mi padre es mas liberal que ninguno. Hemos tenido la suerte de no habernos criado con racismo. ¡Somos mas light!
¿Consideras que en Andalucía ha sido y sigue siendo donde menos se ocupan del flamenco? 
Es una pena pero sigue siendo así. Donde menos se trabaja es allí. Gente como Parrita, Manzanita y yo no tenemos cabida. Cuando hay un sitio, o hacen flamenco puro o pasan al pop, pero de gente como nosotros nada, mira a la Barbería por ejemplo, a ellos les pasa, ¡Yo creía que era yo solo! Es más, todavía recuerdo que en mi tierra, trabajé una vez con Ketama y ni nos pagaron, y mira que yo llevo a Jerez dentro aunque me he criado en Madrid, pero es increíble que nunca se acuerdan de mí. 
¿Que te queda en el tintero? 
Quiero continuar el trabajo que hizo mi hermano Vicente con los poetas del 27 y más adelante volver a tener un encuentro con los músicos africanos con los que grabé Songhai, creo que la música africana es la que más parecido tiene con el flamenco. 
¿Qué opinión te merecen las voces nuevas tan flamencas de Arcángel, Estrella Morente o Miguel Poveda? 
Son jóvenes que están haciendo las cosas como se deben hacer, flamenco desde la raíz. Eso me merece mucho respeto. La verdad es que yo como músico no te puedo decir que haya nada malo, pero pienso que se le debería tener más respeto, es lo mínimo que se les puede pedir... La mayoría están ahora haciendo las casas por el tejado, esto a la larga se ve, con lo poco que duran. La gente compra ahora flamenco, esto ya quiere significar algo, ¿no? 
Sorderita, -todo un gusto el hablar con él-, insiste en reconocer que está dando una vuelta en busca de las raíces. "Todo lo vanguardista que fui en los ochenta ahora en los 2000 procuro irme lo menos posible del flamenco. Lo más curioso es que de mi generación, ahora resulta que el más purista soy yo. Yo puedo hablar de cantes porque los conozco, mi padre sabe que soy un cantautor y que siempre he cantado con respeto, aunque yo me meta hacer blues o rock, lo importante mío es mi parte flamenca, eso es lo que yo aporto". 
"El flamenco hoy tan abierto se limita a la voz del cantante, yo siempre sonare así. Las discográficas han visto el momento ahora y no antes. Mercé lo ha demostrado, y mira Camarón las copias que vende ahora. Él no se lo podía ni imaginar en sus tiempos. Yo soy un sorderita del 2001 sin dejar de ser lo que siempre he sido y eso lo demostraré en mis directos. Creo que de esta generación soy el artista de los viejos. Todos me quieren y eso es lo que más me motiva para seguir adelante". 
Entrevista: Fátima Yráyzoz.

Entrevista a Rafael de Utrera

Entrevista a Rafael de Utrera :

Rafael de Utrera ha sido el cantaor elegido por Paco de Lucía para que lo acompañe en la gira mundial que hará por Estados Unidos, Canadá, Japón y Europa durante el 2001. La incorporación de este cantaor al septeto habitual del maestro de Algeciras - Ramón de Algeciras, José María Bandera, El Grilo, Jorge Pardo, Carles Benavent y Rubem Dantas - ha causado sorpresa dentro del mundo flamenco. 
A proposito de la nueva incorporación Paco de Lucía nos comentaba: "Tengo las mejores referencias suyas. Duquende me llamó a última hora, diciéndome que no podía venir. Tengo mucho interés por escuchar de cerca a este cantaor". 
Lo cierto es que Rafael Usero Vilches, Rafael de Utrera, lleva muchos años haciéndose un hueco y luchando por alcanzar el lugar que le corresponde. Atrás quedan ahora los malos ratos, sinsabores y decepciones, como el del Concurso de Jóvenes Valores de la pasada Bienal, porque como decía el propio Rafael, "una noticia como esta supera cualquier sueño que hubiese imaginado nunca". 
¿Como es la vida en un tablao, cuando se está empezando? 
Bueno… la vida en un tablao es dura, muy difícil, pero también es bonita y muy importante de cara a la formación del artista como profesional. En realidad es el comienzo de un artista, porque es el primer lugar en el que comienzas a expresarte tal y como eres para que el público y otros artistas puedan verte. El trabajo en un tablao es un pilar básico para un cantaor y debería ser casi obligatorio. De hecho ahí están montones de figuras que han empezado cantando en tablaos, cogiendo esas primeras tablas y ese entrenamiento tan importante de cara a la carrera posterior que han desarrollado. Por desgracia eso se está perdiendo poquito a poco ya que los cantaores de hoy en día son mucho más impacientes y quieren dar el salto a cantar pa´lante sin haber tenido esa experiencia previa. 
¿Cómo conoció a Cristina Hoyos? 
Creo que fue en la Compañía Andaluza de Danza. ¡Si ahora lo recuerdo! Fue en la X Bienal de Flamenco de Sevilla, en el año 1998. En aquella Bienal trabajé mucho y eso me dio la posibilidad de mostrarme y que mucha gente conociera a Rafael de Utrera. Al terminar la Bienal, Cristina andaba buscando un cantaor para su compañía y habló conmigo. 
¿Qué ha supuesto Cristina Hoyos en tu carrera como profesional? 
La verdad es que ha sido determinante. Ten en cuenta que han sido cuatro años trabajando sin parar, a pesar de que también haya hecho algunas galas con otras compañías. Me ha ayudado muchísimo, dándome un sitio importante como cantaor de la compañía. Por ejemplo en este último espectáculo "Al Compás del Tiempo", se abría el telón y salía yo sólo cantando, además de muchos otros gestos de apoyo y cariño. Todavía recuerdo la primera vez que fui al Teatro Central de Sevilla con el ciclo El Flamenco Viene del Sur, porque gracias a ella pude estar aquella noche allí junto a Estrella Morente. Tenía mucha fiebre y me tuvieron que poner incluso una inyección, pero allí estaba ella apoyándome incondicionalmente. Al siguiente año hizo todo lo que estuvo en su mano para que volviese a ir, esta vez con Chonchi Heredia y así quitarme la espinita del año anterior. 
Por esas cosas y por muchas otras, debo decir que a Cristina Hoyos le debo prácticamente todo lo que soy. De hecho me da mucha pena tener que dejar su compañía, máxime cuando mi mujer sigue bailando con ella, pero hemos hablado y me entiende y me apoya, así que no puedo más que tener palabras de agradecimiento y elogios para ella y para su marido. 
¿Quiénes son los cantaores que más le han influido y ha tomado como referencia? 
La verdad es que prefiero hablar de varios cantaores, porque siempre que me preguntan por uno sólo contesto que es imposible limitar mi gusto a una sola figura. Aunque he de reconocer que por haberme criado en Utrera me ha gustado mucho siempre Perrate por esa personalidad que tenía, que lo hacía distinguirse de todos, Fernanda exactamente igual, sobre todo por soleá. También me ha gustado mucho otro cantaor utrerano que se llama Manuel de Angustia, ya que a pesar de no ser tan conocido me ha emocionado oírlo cantar, hasta el punto de conseguir hacerme llorar. Y bueno…, fuera de Utrera hay muchos como Luis Torre Cádiz "Joselero de Morón", Juan Talega, Joaquín el de la Paula, Antonio Mairena, Chocolate, Agujetas, Tomás Pavón, Pinto, El Sevillano, Marchena, Caracol, etc. 
Hoy en día también hay cantaores a los que considero unos fuera de serie, como Enrique Morente -un cantaor muy conflictivo para la afición flamenca, pero que a mí me merece todo el respeto del mundo, porque lo ha dejao grabado todo- y Camarón, al cual admiraba muchísimo, pero al que nunca traté de imitar. A José me gusta escucharlo para disfrutar en mi casa oyéndolo, pero eso está en otra órbita y quizás por respeto no me gusta beber de esa fuente.
Cuando cantas a gusto ¿Cuáles son los palos por los que te gusta hacerlo? 
Para mi, todos los palos son igual de importantes. No entiendo a los que distinguen palos grandes y palos chicos o cante gitano y cante payo. El cante es nada más que uno, aunque si es verdad que nos puede gustar más la interpretación que haga fulanito o menganito. Ahora bien, cuando me pongo a gusto, hay varios palos con los que me siento muy cómodo, como por soleá, por tonás y por bulerías. Sin embargo, hay otros palos que no suelo hacerlos y cuando alguna vez los he hecho en una peña o en una reunión me he sorprendido gratamente a mi mismo, por eso digo que aunque las preferencias sean unas, las cualidades pueden acercarte más a palos que no son tus preferidos, pero que sin embargo van bien con la voz y las cualidades de uno. 
¿Cual es tu estado anímico, ahora que te vas con Paco de Lucía? 
Ufff…, la verdad es que estoy regular. Fíjate como serán las cosas, que llevo varios días resfriado y tengo la sensación de que no me curo por el mismo estado de nervios que tengo (risas). Parece una tontería, pero es tal el respeto y la intranquilidad que tengo por saber como voy a estar cuando lo vea y que me va a decir que… Paco es para mí y creo que para todos los aficionaos al flamenco un Dios, por eso tengo esa mezcla de miedo, impaciencia, respeto, y todo junto. Nunca soñé que podría cantarle al mejor guitarrista de todos los tiempos, por eso creo que este va a ser el mejor premio que podían darme. Esto lo compensa todo, de verdad, es algo increíble. 
¿En qué consistirá tu aportación a la gira mundial de Paco de Lucía? 
Pues la verdad es que aún no lo sé. Supongo que tendré que hacer más o menos lo que hacía Duquende, ya que al no haber grabado disco nuevo, el espectáculo será parecido. Habrá temas en los que tocará sólo y otros en los que tendré que cantarle para acompañar o para el baile de Joaquín El Grilo. Pero como ya te he dicho antes, hasta que no hable personalmente con él y empecemos a ensayar no sé nada. 
Por Fernando G. Ceballos

Entrevista a Rafael Campallo

Entrevista a Rafael Campallo :

"Lo difícil es trabajar en una peña, un teatro lo pone en pie cualquiera" 
El arquetipo de bailaor flamenco ha cambiado definitivamente. Ya no son señas indiscutibles de identidad "ir repeinado, enchaquetado y andar con la cabeza muy alta por la calle". Los bailaores flamencos de ahora pueden llevar calzado deportivo, mochila al hombro, quizás una argollita y, ¿por qué, no?, "Mojinos Escocíos" al otro lado de los auriculares. Rafael Campallo es uno de esos bailaores que, en los albores del siglo veintiuno, han decidido hacer del flamenco su otra vida. Pues en esta, Rafael es un discotequero asiduo, amigo de sus amigos y enamorado de la musculación, que guarda el toreo y el fútbol en el cajón de las frustraciones. 
Eso sí, lleva a rajatabla su vida flamenca, esa a la que ya casi ha dedicado dos tercios de su vida (de veintiséis años). "A la hora de hacer mi trabajo, no me caso ni con mi padre". Y, aunque se considera responsable y estricto como profesional, normalmente, no ensaya más de tres o cuatro horas diarias... ese es el límite de sus pies. "¿De qué te sirve estar ocho horas en el estudio y pasarte la mitad del tiempo mirándote al espejo?". Con este dosificado pero concentrado esfuerzo Campallo quiere llegar, "como todos, a ser el mejor". Pero, en su aún corta trayectoria, ya casi han caído los objetivos: "Cuando en el camino te ponen la zancadilla unas cuantas veces te dices, ¿metas, qué metas?". Más aún, cuando te das cuenta de que "el flamenco te da pocos amigos". Y se convence, paso a paso, de que "el factor número uno sigue siendo la suerte y tener el apoyo de alguien. Después está en ti bailar y proponerte llegar a lo más alto... en el intento no pierdes nada". 
El último trabajo de Rafael Campallo ha sido "Trilogía" , un montaje compartido con los bailaores Andrés Marín y Torombo, estrenado en la X Bienal de Flamenco de Sevilla. La obra definía al bailaor del barrio sevillano del Cerro del Águila como el presente del baile flamenco. 
¿Cómo hay que interpretar esta calificación? 
Soy un bailaor de hoy que busca el equilibrio entre los pellizcos y los remates nuevos, pero entendibles, y los recursos tradicionales. Soy presente porque pertenezco a la generación que actualmente desarrolla el baile flamenco. 
¿Cuál es la aportación de Rafael Campallo a esa generación? 
Mi propia forma de bailar. Un baile de pellizco, de suavidad, de frescor. Aunque, realmente, aún no sé cuál es mi aportación a este arte. Supongo que el día de mañana, cuando se conozca mi trayectoria, habré aportado lo que todos: dar a conocer el flamenco. 
¿Cómo te gustaría que definieran tu baile? 
Esta pregunta es retorcida. Me has dejado... Como un baile no excesivamente cerrado y a la vez moderno. No quiero pasarme ni por un extremo ni por el otro. Lo dejo en una cosa intermedia. Simplemente, me gusta transmitir cómo soy. Hay gente que dice que según se expresa una persona, así es. Yo expreso lo que soy... aunque la verdad es que bailando tengo un poco de más desparpajo. 
En "Golpes da la Vida", obra de la Compañía Andaluza de Danza que coreografiaste junto a José Antonio, se presenta el dilema del momento en el que el discípulo encuentra su camino... 
Sí, la idea que transmite es que el maestro te enseña todo lo que sabe, te deja que ensayes y matices esos conocimientos, pero sabe que la puerta que te abre no es la única que existe y acabas buscando la salida en la que te encuentras más cómodo. 
¿Y cuándo se da uno cuenta de que está preparado para caminar en solitario? 
Nunca lo llegas a saber. Estas dándolo todo día a día hasta que coges la oportunidad cuando te la ofrecen. Hay gente que se engaña creyendo que está preparada y, por muchos años que lleves, nunca lo llegas a estar. Creer que estás listo es un arma de doble filo, porque no todos los días estás igual, influyen muchos factores. Decidí salir de la compañía para probar un camino nuevo. Eso sale por sí solo. Es cuestión de coger la oportunidad y saber aprovecharla. 
En el proceso formativo de Rafael Campallo comparten protagonismo bailaores como José Galván, Manolo Marín, Mario Maya, Manolete... ¿De quién aprendes ahora? 
De todo el mundo que me guste. Siempre estaré aprendiendo porque nunca lo alcanzas a saber todo en tu gremio. Los primeros que no sabemos nada en flamenco somos nosotros mismos. Y hasta del más malo se puede aprender. De los bailaores de mi generación puedo mentarte a Andrés Marín, Eva la Yerbabuena, Israel Galván, Domingo Ortega... De ellos capto reflejos, que se me quedan en la mente y luego asimilo. De los antiguos, me fijo en Mario, en Farruco, en Carmen, en Manuela, en Güito, en Manolete... De todo el mundo, porque la mente se abre de ver las aportaciones de otras personas. 
La primera lectura que se podía hacer de la programación de la reciente Bienal de Flamenco de Sevilla es el indiscutible peso del baile. ¿Crees que denota que esta rama está atravesando un momento dulce? 
Quizás hace treinta años también... Es cierto que el baile flamenco está atravesando por un momento impresionante. Es increíble ver tablaos, peñas y gente tan entendida en el extranjero. Y eso es gracias a los artistas de las generaciones anteriores, eso no hay que olvidarlo. Por eso, tenemos la responsabilidad de cuidar este momento. 
Pero hay quien sostiene que el baile flamenco está atravesando por una época de confusión y que, con el tiempo, todo volverá a su sitio... 
Y hay hasta quien dice que esto no es flamenco. En realidad, los jóvenes no estamos sacando nada nuevo. En el flamenco está todo buscado. Sólo logra resaltar el que exprese su propia personalidad. 
A mí me gusta acordarme de los antiguos y personalizar, pero nunca hacer copias, eso es un error. Siempre hay referentes en los que comparar a cualquier bailaor. ¿Qué es lo que falta por hacer? Como no salga un loro cantando por bulerías... Eso sí sería diferente. Ya se ha mezclado el flamenco con la danza contemporánea, con el baile clásico... Mira, por ejemplo, algo nuevo es la forma de vestir del bailaor, pero es algo muy ligado a tu personalidad. Esta idea se vislumbraba con claridad en "Trilogía". La vestimenta actuaba como seña de estilo: lycras para Andrés Marín, camisa al aire para Campallo, pañuelo al cuello para Torombo... Futuro, presente, pasado. Ahora, Campallo y Marín se van a permitir el juego de intercambiar ropajes en el espectáculo conjunto que ya preparan: "Somos estilos distintos pero muy complementarios". 
La obra que estás desarrollando con Andrés Marín, ¿gira en torno a un hilo argumental? 
No. No entiendo esa obsesión por los argumentos en los espectáculos de baile flamenco. Antes se hacían las historias solas, ahora quieren sacar historias de donde no las hay. Y creo que el recurso al argumento denota falta de confianza en uno mismo. El argumento muchas veces hace olvidar el baile. Yo lo que hago es bailar. Ofrezco actuaciones con una estructura de baile. Lo que no se puede hacer es anteponer el valor del argumento al valor del bailaor. 
¿Y son los premios buenos para medir esa valía? 
Todo el mundo depende de otra gente, no de nosotros mismos... somos cucarachillas. Pero la verdad es que los premios, al final, son pa' na. Y te voy a contar una historia graciosa que me ocurrió con el premio del Festival de La Unión... 
Y resulta que a Rafael Campallo lo convenció Antonio Montoya para presentarse al concurso y lo ganó. El bailaor se preparó a conciencia para la noche que, supuestamente, le correspondía actuar en la siguiente edición, "un espectáculo en condiciones, bonito y flamenco". Tres semanas antes lo llaman desde La Unión y, pregunta obligada: "¿cuánto me vais a pagar?". Por respuesta, recibió un silencio y un "ya te llamaremos". La siguiente contestación fue que era "un numerillo de diez minutos" y que, por tanto, no había tarifa por medio. "Y, si dices que no, te acusan de sinvergüenza... Para eso sirven los premios". 
¿Quieres decir que es aún insuficiente la remuneración del artista flamenco? 
Ahí no ha evolucionado el flamenco. 
Pero, sin embargo, lo elevado del caché es el principal obstáculo para las peñas a la hora de programar actuaciones... 
Hombre, muchas veces se baila por el mero hecho de disfrutar un rato. Aunque es cierto que otra gente vive del nivel. Y eso depende de lo que cada artista se crea. Muchos no se dan cuenta de que lo difícil es trabajar en una peña, un teatro lo pone en pie cualquiera. 
Candela Olivo