miércoles, 16 de marzo de 2016

El arte de la escritura musical flamenca



El arte de la escritura musical flamenca:

Dos músicos se embarcan en una labor con pocos precedentes, realizar un estudio musical de las formas del flamenco con transcripciones en solfeo de algunos cantes esenciales. El libro, abre un camino casi virgen en el mundo del Flamenco. Al mismo tiempo editan un disco, registrando con el piano y otros instrumentos como la viola, el oboe o la darbuka, temas como ¿Pa qué tanto padecer? (Malagueña de Chacón), Vino a llamarme (Malagueña del Mellizo), Siempre por los rincones (Seguiriyas de Manuel Torre)...
Extracto del libro: 
El estudio del Flamenco se ha limitado hasta ahora a tratar de averiguar el incierto origen de este antiguo arte. En este sentido, la flamencología, ha discurrido entre polémicas y discusiones de difícil o imposible solución, porque en suma, nunca podremos llegar a saber donde, cómo y cuándo surgió el Flamenco, ni cual fue la aportación concreta de tartésicos, griegos, romanos, árabes, judíos, gitanos, ni andaluces, ya que la música transita por caminos muy distintos a los de la filología o la historia, al ser su naturaleza inmaterial y efímera, máxima si, a diferencia de éstas, no ésta escrita. Nunca se sabrá (Aunque se conserven relieves, escritos e incluso instrumentos) cómo sonaba la música griega, ni la egipcia, ni la sumeria ni tantas otras que irremediablemente se han perdido en la noche de los tiempos. 
En el Flamenco, estaba por hacer la labor fundamental, la labor sin la cual acabaría por desdibujarse y finalmente perderse una vez transcurridos unos cien o doscientos años: establecer los elementos que definen su estética, y fijar en partituras sus estilos, teniendo en cuanta incluso las pautas de improvisación que les son consustanciales, no perdiendo en absoluto nada de espontaneidad ni de expresión. En efecto, ahora nos hallamos a una distancia suficiente de los primeros vestigios concretos e indiscutibles del Flamenco, como son las grabaciones de 1898, ahora en esa estética musical, que se estructuro en la forma que hoy concomes en la segunda mitad del siglo XIX, está ya consolidada, urge la tarea de perpetuar sus manifestaciones. 
El Flamenco es hoy una estética tan definida y acabada como lo pudran ser el Barroco, el Clasicismo, el Romanticismo o el Jazz. La desventaja que hasta ahora ha tenido el Flamenco frente a esos estilos, es la de no estar escrito en ninguna parte; es haber dependido únicamente de los cantaores para su supervivencia, siendo imposible su estudio exhaustivo y analítico por parte de los músicos de conservatorio. Ahora, una vez salvada esa dificultad, el Flamenco se verá beneficiado doblemente: por un lado podrá ser comprendido, interpretado y estudiado por cualquier músico en cualquier lugar del mundo y entrará al fin dentro de los círculos de la llamada música culta; por otro lado, quedarán para siempre salvaguardados los estilos clásicos, precisamente ahora que se ven amenazados por una concepción errónea de la evolución musical sintetizada en el termino fusión; y es realmente este un grave error, porque podrán surgir nuevos estilos musicales - incluso esto es deseable desde el punto de vista de la evolución musical general - derivados del Flamenco con nuevas armonías, letras de inspiración contemporánea, influencias del Jazz, de la Salsa, etc; pero ya no será Flamenco. Una seguiriya debe ser ya tan inamovible como una catedral, y tan erróneo sería restaurar una de éstas sustituyendo la piedra, el mármol y la madera, por ladrillos modernos, aluminio y plástico, como actualizar unas soleares introduciendo en ellas ritmos y armonías caribeños o jazzísticos. 
Entre otras cosas, a todo esto podrá objetarse que no es necesario escribir el Flamenco en partituras porque ahí están las grabaciones. Pero las grabaciones son un producto comercial y al cabo de los años pierden el interés para el nuevo público y acaban en manos de los coleccionistas; por ejemplo, y circunscribiéndonos a ámbito del flamenco: ¿Cuantos aficionados saben hoy quienes eran Paco el de Montilla y el Mochuelo y menos aún cómo cantaban? Probablemente dentro de cien años solo lo sabrán dos o tres estudiosos. El mismo Chacón pese a ser una gran figura y tener numerosas grabaciones perfectamente audibles no es para muchos sino un nombre oscuro y legendario, siéndoles totalmente desconocido su estilo. 
También podrán surgir opiniones en el sentido de que el Flamenco no puede escribirse por ser un arte de inspiración que se crea en el momento, y entonces se invocarán palabras como duende, esencias, jondura, etc. Respondemos brevemente a esas opiniones: 
En efecto, es el Flamenco un arte de inspiración, pero no es correcto decir se crea en el momento sino se recrea porque la seguirilla - de Manuel Torre, por ejemplo, podrá interpretarse más rápido o más lento, podrá hacerse una versión más sobria como la que dejó grabada su creador o por el contrario adornarse con numerosos melismas al estilo de Chacón; habrá quien respire en cada tercio o quien la cante de un tirón según el cantaor y el momento; pero la seguirilla de Manuel Torre en definitiva está totalmente creada. También es verdad que el Flamenco debe poseer duende, jondura, esencias y todos los nombres poéticos que quieran utilizarse, que en suma hacen referencia al factor emocional de la música; pero sucede que absolutamente ninguna de estas cualidades son patrimonio exclusivo del Flamenco sino que son inherentes a todas las estéticas musicales importantes que no sean insustancial música de consumo, porque ¿es que acaso no tienen duende, ni jondura "El Amor Brujo" de Falla, o una Polonesa de Chopin, entendiéndose estas según acabo de decir, como el sentimiento, la fuerza y la expresividad consustanciales a la música? Todo depende de la capacidad del interprete para traducir adecuadamente el contenido emocional de una partitura. 
Muchos han sido, desde el romanticismo hasta el momento presente, los intentos de plasmar de forma gráfica las manifestaciones de este estilo; pero sin duda, todos han desembocado en un rotundo fracaso, habiéndose concretado únicamente tales esfuerzos, en unas obritas a mitad de camino entre las canciones populares y los Lieder, dejándose sentir de manera débil y lejanísima, ciertos giros flamencos, y obviándose en su totalidad las dificilísimas aristas rítmicas y melismáticas que este genero andaluz exhibe como algunas de sus más deslumbrantes galas, ofreciéndose en su lugar estructuras simplificadas al máximo.
La mayoría de los músicos del ámbito llamado clásico, se ha interesado en mayor o menor grado por el Flamenco y han sido conscientes del enorme caudal de recursos estético-musicales que este estilo les brindaba para el enriquecimiento de sus respectivas obras; recordemos la admirable y revolucionaria obra para clave de Domenico Scarlatti, la de Antonio Soler; recordemos los nombres de Luigi Boccherini, Mijail GlincamRimsy-Korsakov, y ya en el siglo XX, los de Debussy, Ravel, Stravinsky, Albéniz, Granados, Turina, y al fin... Falla, merced a cuyo apasionado afán, el Flamenco remonto las fronteras, y despertó el interés de los círculos intelectuales de buena parte del mundo. 
Y es precisamente en este marco de interés del mundo intelectual por el Flamenco donde surge la frustración y el desaliento al interesarse en vano (bien por tener conocimientos poco profundos del flamenco, bien por falta de pericia en el manejo de la escritura musical mas compleja, o quizás por ceñirse al monolítico sistema armónica y mas aún rítmico clásico) aprender de forma gráfica las complejísimas, en todos los ámbitos, estructuras en que este estilo - por otra parte de una manera tan natural que pudiese parecer que tales dificultades no exciten - se expresa. Podría dar idea de la importancia que los músicos concedían a innovaciones en este sentido la frase que Leopold Stokowsky pronunció en relación con el cante del Niño de Marchena, que a modo de presentación figura al principio de esta obra: "...Si sus prodigiosas florituras pudieran llevarse al pentagrama, deslumbrarían al mundo". 
Con esta obra se pretende inaugurar una nueva era en la historia del Flamenco: la que marque su universalización definitiva y al mismo tiempo la perpertuación de sus formas tradicionales, que podrán encontrar con todos los honores - como tanto desearon Manuel de Falla y Federico García Lorca entre muchos otros nombres ilustres - en los círculos intelectuales para ser comprendidas, estudiadas y apreciadas como una de las más valiosas muestras del patrimonio cultural de la milenaria Andalucía.

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Rosa Gracia Administradora

El flamenco es un estilo de música y danza propio de las comunidades de Andalucía, Extremadura y Murcia. Es un signo de identidad de la etnia gitana que ha desempeñado un papel esencial en su evolución.

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