domingo, 15 de febrero de 2015

Flamenco Juan Gomez Belmonte Almería


Biografía:

Juan Gomez Belmonte, cantaor payo, más conocido artísticamente por su propio nombre de JUAN GÓMEZ, nació en Almería en el barrio de Pescadería, en el mes se marzo del año de 1942. Hijo de Ramón y de Catalina, es depositario de una dinastía de buenos aficionados, que si bien no contó con ningún antecedente cantaor, abundó en conocedores y dominadores de los estilos más difícil, saber escuchar. No cabe duda de que su afición se inicia durante la infancia, escuchando a sus mayores, durante las largas reuniones familiares que se convocaban con cualquier motivo como excusa aglutinadora, aflorando en alternancia con los fandangos, tarantos y granaínas grabadas por los grandes del momento, y los desaparecidos cantes autóctonos del pueblo de Carboneras, de donde es originaria esta larga familia. Los años de juventud son una época clave para Juan Gómez, cuando los gramófonos eran elementos inaccesibles para las familias menesterosas, y había que arrimarse de forma sigilosa a las reuniones de aficionados, unas veces al calor del padre, otras en las faldas del tío, y otras al amparo del tranco de la puerta de la taberna de turno. Las referencias donde se miraban los jóvenes entonces eran el Maestro Ricardo El Armero, Manuel Ruiz Blanes, conocido como Manuel El Cantaor, Antonio El Portugués, los tres aficionados a Manolo Caracol, y Pedro El Portugués que cantaba por Cepero. Con muy corta edad, los hermanos Gómez, Juan y su hermano José empezaron a destacar entre los muchos aficionados que apuntaban en el barrio. Una de las primeras intervenciones de Juan tuvo lugar en la Plaza San Sebastián, en el concurso organizado por el Club Onice, obteniendo el primer premio. El cantaor Juan Gómez presenta el 7 de noviembre su disco 'Flamenco cabal' El primer álbum de este gran cantaor de 66 años ha sido producido por Marcos Escánez · El acto de presentación tendrá lugar en la Diputación de Almería, organismo que ha patrocinado la grabación Juan Gómez es un cantaor de Almería, de los de siempre, de los de toda la vida, de cuando en esta ciudad apenas se contaba con 3 ó 4 aficionados que fuesen capaces de subirse a un escenario con cierta solvencia para cantar flamenco. Con 66 años de edad, muchos kilómetros recorridos en este arte y un zurrón lleno de buenos cantes, Juan Gómez presenta su obra prima el día 7 de noviembre en el Patio de Luces de la Diputación de Almería a las 20:30 horas. Las formas cantaoras de este artista ya escasean. Se podría decir que es una especie en peligro de extinción. Hoy en día es dificilísimo encontrar un cantaor en el que se den tantas buenas características: un personal fraseo, el eco natural, el conocimiento, la entrega, el gusto, la profundidad, el lamento, la queja y la flamencura. Afortunadamente, se ha podido grabar esta forma de decir y de sentir. No hubo tanta suerte con su malogrado hermano José, que falleció prematuramente; pero Juan deja el testimonio de su arte en este soporte digital. Diez cantes con la guitarra de Antonio Luis López y producido por Marcos Escánez, le sirven para entrar en la discografía flamenca por la puerta grande. Este trabajo aparece coeditado por La Hidra de Lerna (proyecto editorial de Marcos Escánez y Francisco Joaquín Cortés) y Discos Probéticos (el sello discográfico de Enrique Morente); está patrocinado por la Diputación de Almería y colabora la Agencia Andaluza para el Desarrollo del Flamenco. De esta forma, y a pesar de su trayectoria transgresora, el Maestro Enrique Morente reconoce la importancia del flamenco más ortodoxo y más enraizado, así como la importancia de Juan Gómez como un cantaor de máximo nivel. Ambos sellos (la Hidra de Lerna y Discos Probéticos), inician con este disco una colección que titulan Culto al flamenco, y que promete algunas alegrías para este arte. La mencionada colección pretende editar obras de interés para el estudio y la divulgación de este arte que tuvo su origen en Andalucía y que se ha extendido a todos los rincones del mundo. Alejados de intereses comerciales, pretenden crear una línea de trabajos que representen un homenaje permanente al Arte Flamenco. Juan Gómez Belmonte nace en el barrio almeriense de Pescadería, en marzo de 1942. Hijo de Ramón y de Catalina, es depositario de una dinastía de buenos aficionados, que si bien no contó con ningún antecedente cantaor, abundó en conocedores y dominadores del palo más difícil, saber escuchar. No cabe duda de que su afición se inicia durante la infancia, escuchando a sus mayores, durante las largas reuniones familiares que se convocaban con cualquier motivo como excusa aglutinadora, aflorando en alternancia con los fandangos, tarantos y granaínas grabadas por los grandes del momento, y los desaparecidos cantes autóctonos del pueblo de Carboneras, de donde es originaria esta larga familia. Los años de juventud son una época clave para Juan Gómez, cuando los gramófonos eran elementos inaccesibles para las familias menesterosas, y había que arrimarse de forma sigilosa a las reuniones de aficionados, unas veces al calor del padre, otras en las faldas del tío, y otras al amparo del tranco de la puerta de la taberna de turno. Las referencias donde se miraban los jóvenes entonces eran el Maestro Ricardo El Armero, Manuel Ruiz Blanes, conocido como Manuel El Cantaor, Antonio El Portugués, los tres aficionados a Manolo Caracol, y Pedro El Portugués que cantaba por Cepero. Con muy corta edad, los hermanos Gómez, Juan y su hermano José empezaron a destacar entre los muchos aficionados que apuntaban en el barrio. Una de las primeras intervenciones de Juan tuvo lugar en la Plaza San Sebastián, en el concurso organizado por el Club Onice, obteniendo el primer premio. El 7 de noviembre verá la luz el disco de JUAN GÓMEZ BELMONTE titulado FLAMENCO CABAL Juan Gómez Belmonte nace en el barrio almeriense de Pescadería, en marzo de 1942. Hijo de Ramón y de Catalina, es depositario de una dinastía de buenos aficionados, que si bien no contó con ningún antecedente cantaor, abundó en conocedores y dominadores del palo más difícil, saber escuchar. No cabe duda de que su afición se inicia durante la infancia, escuchando a sus mayores, durante las largas reuniones familiares que se convocaban con cualquier motivo como excusa aglutinadora, aflorando en alternancia con los fandangos, tarantos y granaínas grabadas por los grandes del momento, y los desaparecidos cantes autóctonos del pueblo de Carboneras, de donde es originaria esta larga familia. Me contó Juan una anécdota que bien podría definir toda una andadura por los escarpados caminos del flamenco, una forma de ser, una actitud ante la vida : «Yo tenía 14 años, estábamos en casa de mi padre. Estaba mi tío Antonio, mi padre, tu abuelo José, y lo que pasa con esa edad, que yo quería comerme el cante, salí cantando sin que nadie lo esperara… y como iba tan deprisa, mi tío Antonio se levantó y me dio una ‘guantá’, yo me quedé parao… y me dice: “que el cante no tiene prisa…”, y se me quedó a mí ‘grabao’ eso… que el cante no tiene prisa. Así que cuando estoy de fiesta y alguien me dice de recogernos ya, o que es tarde, o alguna cosa así, me acuerdo yo de la ‘guantá’ de mi tío Antonio, que decía que el cante no tiene prisa, y así me he ‘tirao’ yo 3 y 4 días de fiesta sin parar, sin aparecer por la casa.» Fue ésta una época clave para Juan Gómez, cuando los gramófonos eran elementos inaccesibles para las familias menesterosas, y había que arrimarse de forma sigilosa a las reuniones de aficionados, unas veces al calor del padre, otras en las faldas del tío, y otras al amparo del tranco de la puerta de la taberna de turno. Es difícil de entender hoy que en aquellos años se conociera a los cantaores consagrados gracias a una labor casi juglaresca que llevaban a cabo los aficionados de Almería y de Algeciras que se movían por las costas andaluzas. Ellos eran los que, mediante la transmisión oral, conseguían que los cantes de Cepero, Corruco, Palanca, el Pinto, el Sevillano, entre otros, llegaran a las reuniones de las tabernas del Puerto de Almería. Las referencias donde se miraban los jóvenes entonces eran el Maestro Ricardo ‘el Armero’, Manuel Ruiz Blanes, conocido como Manuel ‘el Cantaor’, Antonio ‘el Portugués’, los tres aficionados a Manolo Caracol, y Pedro ‘el Portugués’ que cantaba por Cepero. Con muy corta edad, los hermanos Gómez, Juan y su hermano José empezaron a destacar entre los muchos aficionados que apuntaban en el barrio. Una de las primeras intervenciones de Juan tuvo lugar en la Plaza San Sebastián, en el concurso organizado por el Club Onice, obteniendo el primer premio. A este sucedieron otros, quedando siempre ambos hermanos muy bien clasificados. En un concurso celebrado en la Plaza de San Pedro, Juan recibe un Premio de Honor y primer premio por malagueñas y José recibe el primer premio por soleá. Juan interviene por primera vez en el Festival de Almería de 1971. Desde entonces y hasta ahora ha sido requerido casi de forma incondicional para este festival. Es, junto a su hermano, uno de los fundadores de la primera peña almeriense, llamada Los Tempranos. Juan representa a Almería en la primera edición del concurso convocado por la Confederación de Peñas Andaluzas, y en el Festival de Jerez. Interviene en infinidad de festivales benéficos. Obtiene diversos premios de ámbito nacional en certámenes de saetas, así como en el Concurso Nacional de Dalías celebrado en 1992 y 1994. Ha participado en diversos programas televisivos para canales nacionales, regionales y locales. Intervino en el film titulado El hombre que perdió su sombra. Funda el grupo NUESTRAS FUENTES con otros artistas locales en 1989, con el que permanece durante algún tiempo y que ha recuperado recientemente. Entre las incontables actuaciones de Juan en solitario, cabe reseñar sus intervenciones en el Festival Homenaje al Taranto que se celebra en el Colegio San Juan Evangelista de Madrid, sus intervenciones en Chiclana, Algeciras y Arcos de la Frontera, donde obtuvo críticas muy favorables por reputados periodistas y críticos de flamenco. Este disco es su obra prima. En él se puede descubrir a un cantaor con una afición enorme y un conocimiento muy amplio. Su singular registro y su flamenquísima personalidad refuerzan la idea de que el flamenco traspasa la frontera de la música para convertirse en una forma de vida, en un carácter, en una actitud diferenciada para afrontar lo extraordinario, en una forma para entender los avatares de lo cotidiano. El cantaor Juan Gómez presenta su primer disco El patio de Luces de la Diputación de Almería se llenó en la presentación del trabajo 'Flamenco Cabal' El cantaor Juan Gómez se mostraba el viernes muy emocionado en la presentación de su primer disco 'Flamenco Cabal' que tuvo lugar en el patio de Luces de la Diputación. El presidente de la institución, Juan Carlos Usero señaló que 'es una noche histórica, porque presentamos un documento sonoro de indudable valor para la flamencología. Las generaciones venideras del cante flamenco agradecerán que exista esta fuente de sabiduría, que es el disco compacto que hemos editado de un almeriense autentico como es Juan Gómez". El salón estuvo repleto de familiares y amigos de Juan Gómez, aparte de muchas personas vinculadas al mundo del flamenco. Usero señaló que "la voz de Juan Gómez es inconfundible por su cante desgarrao y profundo, sobre todo, sin canta seguiriyas". "Espero que esta aportación humilde que hace la Diputación de Almería para con el flamenco almeriense sirva para arrancar siempre muchos quejíos", concluyó Usero. Marcos Escánez, coordinador del disco, dejo claro que "hace años que venia pensando que Juan Gómez tenia que grabar un disco. No podía pasar lo mismo que sucedió con su hermano José, que lamentablemente se nos fue y no dejó ningún registro sonoro de calidad que sirviera como su legado artístico. No me podía imaginar que el impulsor del proyecto de que Juan labraba un disco iba a ser yo. Me siento orgulloso de este trabajo, porque hay una serie de personas que hoy serian muy felices, como son el Tío Ramón y la tía Catalina, José Gómez "El gordo", Juan Martínez, Pedro Escánez y Marcos Escánez"·. Escánez afirmó que "el flamenco de los últimos 40 años en Almería no se podría concebir sin Juan Gómez, aparte Juan es una gran persona y es un espléndido artista. Todo eso justifica el que se haya grabado este trabajo del cual estoy muy orgulloso". El flamencólogo Luis Soler Guevara dijo que "Juan Gómez entiende el cante como la liberación de una angustia vital que tenemos los humanos, o un acto de rebeldía ante el infortunio y la fatalidad, como una búsqueda de nuevas sensaciones". Soler alabó al cantaor por su forma de cantar y también felicitó al guitarrista Antonio Luis López y a los palmeros Antonio Luis y Marcos. Soler Guevara en la cubierta del disco apunta que "Juan está situado en la esfera del cante de Don Antonio el de Mairena, pero su impronta no queda recluida en ese único horizonte. También contrasta exquisitos amparos y recuerdos que están en la órbita de Manuel Torre, Pastora y sobre todo en Chocolate, además del seno de su propia familia". La presentación la cerró el propio cantaor acompañado a la guitarra por Antonio García 'El Niño de las Cuevas'. Gómez hizo un canta por tarantos y también hizo unas seguiriyas dedicadas a su hermano. El Teatro Apolo recibe la Navidad con una velada de buen flamenco Actuaron el gran cantaor Juan Gómez, Antonio García 'El Niño de las Cuevas' y Mariana Cornejo y su grupo La noche del 23 de diciembre el Teatro Apolo de Almería acogió una velada entrañable en torno al villancico flamenco. La cita, ya ineludible para los almerienses, era el Ciclo titulado "Navidad flamenca en Almería", en su sexta edición. Un proyecto que impulsó y sigue dirigiendo Marcos Escánez. Con el teatro lleno hasta la bandera dio comienzo un espectáculo completo y lleno de gracia. El balance final se puede resumir indicando que sobre el escenario se pasearon las estéticas y las formas navideñas de Almería y de Cádiz, ya que si Mariana Cornejo puso la profesionalidad y el arte gaditano a disposición de los asistentes, con Juan Gómez y el Niño de las Cuevas hubo la oportunidad de hacer una preciosa ruta por muchos de los pueblos almerienses de los que se han rescatado coplas navideñas autóctonas. El encargado de romper el hielo fue el cantaor Juan Gómez, que estuvo acompañado de la guitarra del Niño de las Cuevas y de sus hijos, Antonio a la guitarra y Ana Mar al violín. Gómez, que es un extraordinario cantaor flamenco, recientemente ha presentado su obra prima "Flamenco Cabal". Pero aquí estaba para cantar villancicos flamencos y sorprendió con una enjundiosa interpretación de los Campanilleros que inmortalizara Manuel Torre, que con el acompañamiento de la familia García ganó en fuerza y en expresividad. Siguió con el villancico popularizado por el Niño Gloria para continuar con los Peregrinitos. Y terminó su intervención con un popurrí en el que se acordó de los villancicos de Carboneras y de los de Balerma, estos últimos, tal y como siempre se han interpretado en Pescadería, aunque hay alguna grabación que no obedece a estos parámetros. Sin salir del escenario, Antonio García, el Niño de las Cuevas, pasó a ser el protagonista al incorporarse el resto de los componentes de su grupo: Paco Rodríguez en percusión y palmas, y Paloma García al violonchelo. En palabras de Marcos Escánez, "el Niño de las Cuevas es el artista más conocido de la provincia almeriense. En el pueblo de Almería más insospechado, donde la afición por el flamenco sea nula, en cuanto se habla de flamenco sale a relucir el nombre artístico de Antonio". Y no es de extrañar que este artista almeriense no pase desapercibido, ya que puso a cantar en una sola voz a todo el teatro. Villancicos de Illar, de Carboneras, de las Cuevas de los Medinas, de donde es originario, y otros cuyo origen se desconoce, pero que el de las Cuevas ha adaptado perfectamente a la estructura de su grupo para hacerlos sonar con exquisita sensibilidad: El demonio calderero, el Carbonero, el romance del Niño perdido, incluso un villancico que cantaba Camarón. Terminó con un popurrí que hizo las delicias del público, que intervino al unísono en los estribillos, y que cerraba de la mejor forma la primera parte de la velada. Tras el descanso apareció en escena el grupo de Mariana Cornejo. Maestra indiscutible del flamenco gaditano, un baluarte artístico de su tierra, una señora con mayúsculas del arte andaluz, vino a cantar villancicos flamencos con la guitarra de Pascual de Lorca y apoyada en cante y baile por Gema Jiménez, Luisa Villar y Pepi de Ignacio. Con recuerdo a su tío Canalejas incluido, interpretó colombianas, villancicos tradicionales, otros menos, unos más modernos que otros, bulerías, baile, recuerdos y sentimientos que flotaron en todo el espacio.  
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